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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://joseantonioprades.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Molintonia</title><description>Cuentos, poemas, f&#xE1;bulas, relatos, rese&#xF1;as, ensayos, art&#xED;culos.&lt;br /&gt;Opiniones.</description><link>https://joseantonioprades.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Tue, 09 Jun 2026 13:26:24 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Por una moneda, un sue&#xF1;o</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/060401-por-una-moneda-un-sueno.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/060401-por-una-moneda-un-sueno.php</guid><description><![CDATA[<p>&Eacute;rase una vez...&nbsp; una feria...</p> <p>Como me gusta que todos los cuentos empiecen con "&eacute;rase una vez..." tengo que escribir eso de la feria, pues exactamente fue all&iacute; donde me ocurri&oacute; la aventura, pero me parece que lo m&aacute;s importante del cuento es otra cosa, no la feria, sino algo que no alcanzo del todo a entender y lo dejo para tu descubrimiento.</p> <p>En todas las ciudades, las fiestas patronales se celebran a lo grande, y lo m&aacute;s grande para los peque&ntilde;os es la feria, esos cacharros y cachivaches pensados para la diversi&oacute;n, con el deseo de regalarnos sensaciones o espect&aacute;culos que nos hagan creer que estamos en otro mundo por un momento.&nbsp; Yo soy partidario de ir a la feria muchas veces, pero mis pap&aacute;s siempre dicen que son muy caras, y mi t&iacute;a no me ayuda, porque piensa que esas sensaciones dejan de ser divertidas si se disfrutan mu&shy;chas veces.&nbsp; "Lo bueno, si breve, dos veces bueno", me repite todos los a&ntilde;os cuando le insisto para convencerla.</p> <p>Aquel a&ntilde;o ya hab&iacute;an pasado los d&iacute;as de las fiestas de m&aacute;s ajetreo y a&uacute;n no hab&iacute;a&shy;mos ido a la feria.&nbsp; "Esp&eacute;rate al final, que hay menos gente y bajan los precios", me dec&iacute;an los mayores.&nbsp; Tampoco puedo que&shy;jarme porque me hab&iacute;an llevado a los festi&shy;vales de jotas, a los cabezudos, a la verbena infantil del parque Bruil y al teatro gui&ntilde;ol en la plaza del Pilar.</p> <p>Por fin, un domingo, mi t&iacute;a me propuso llevarme y, claro, yo encantado.&nbsp;&nbsp; Pero en su propuesta le not&eacute; un algo de misterio, no s&eacute;... y me mir&oacute; sonri&eacute;ndose por dentro.&nbsp; &iquest;Guardaba alg&uacute;n secreto?&nbsp; Mis pap&aacute;s no pusieron ning&uacute;n impedimento y como mi hermana hab&iacute;a ido con el colegio el d&iacute;a de antes refunfu&ntilde;&oacute; muy poco cuando le dijeron que ella se quedar&iacute;a en casa.&nbsp;</p> <p>En la feria, los primeros cachivaches son siempre t&oacute;mbolas y bingos que se anuncian con la voz chillona de los jefes del puesto. Mi t&iacute;a dice que se ponen a la entrada intentando atrapar a los posibles jugadores con el bolsillo todav&iacute;a lleno:</p> <p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora! &iexcl;Se&ntilde;ora!&nbsp; No se pierda el ja&shy;m&oacute;n que le ofrece Ram&oacute;n.&nbsp; Jam&oacute;n, pan y vino para mejorar el destino.&nbsp; &iexcl;Se&ntilde;ora! &iexcl;Se&ntilde;ora!&nbsp; De Jabugo el jam&oacute;n en el puesto de Ram&oacute;n.&nbsp; &iexcl;Se&ntilde;ora!&nbsp; &iexcl;Se&ntilde;ora!&nbsp; Juegue con nosotros y gane m&aacute;s que los otros.</p> <p>Me qued&eacute; observando c&oacute;mo el se&ntilde;or charlat&aacute;n agitaba unas grandes tablas con n&uacute;meros escritos para ofrecerlas a quienes pasaban o se paraban frente al puesto.&nbsp; Unas bolitas sub&iacute;an y bajaban por un tubo transparente y parec&iacute;an angustiadas por salir, como burbujas en una copa de cham&shy;p&aacute;n. Estaba apabilado mirando y oyendo... y suavemente, mi t&iacute;a me arrastr&oacute;.</p><p><span style="font-size: 1em;">&nbsp;</span><span style="font-size: 1em;">A m&iacute; siempre me han gustado mucho los carruseles donde los ni&ntilde;os dan vueltas en un avi&oacute;n, sobre un p&aacute;jaro o en una nave espacial, y levantan los brazos para golpear una pelota, un globo o un saco.&nbsp; Justo en&shy;contr&eacute; uno un poco m&aacute;s adelan&shy;te de las t&oacute;mbolas, uno que era un carrusel de co&shy;ches, aviones y motos, con unas grandes pelotas colgadas del techo.&nbsp; Me solt&eacute; de la mano y corr&iacute; a colocarme junto a la plata&shy;forma de entrada.&nbsp; Disfrut&eacute; un ratito viendo c&oacute;mo del centro sal&iacute;an brazos que sujeta&shy;ban en su punta algunas de mis ilusiones, y los ni&ntilde;os que las maneja&shy;ban mov&iacute;an las palanquitas para hacer que despegaran o aterrizaran.&nbsp; Se acerc&oacute; mi t&iacute;a hasta mi meji&shy;lla y se qued&oacute; ah&iacute; unos segundos, poniendo sus brazos alre&shy;dedor de mi pecho.&nbsp; Despu&eacute;s me dijo:</span></p> <p>&mdash;S&eacute; que te gusta subir y bajar cuando t&uacute; quieres, como si estuvieras volando, pero &iquest;no te parece m&aacute;s lindo elegir t&uacute; mismo el recorrido?</p> <p>&iexcl;Qu&eacute; especial, mi t&iacute;a, &iquest;no?!&nbsp;</p> <p>Yo s&oacute;lo tengo esa t&iacute;a, que es hermana de mi madre.&nbsp; Aunque tiene novio, no se ha casado todav&iacute;a y soy su sobrino mayor.&nbsp; Vivimos cerca, pero no la veo tanto como yo quisiera porque trabaja ma&ntilde;ana y tarde en una tienda del centro.&nbsp; Es la &uacute;nica persona con quien me atrevo a dormir que no sean mis pap&aacute;s y mi abuela, y yo creo que as&iacute; lo pienso por los cuentos que me cuenta algu&shy;nos domingos.&nbsp; En realidad, son los mismos de siempre: Caperucita, Blancanieves, Pi&shy;nocho... pero los cuenta de una manera... no s&eacute;... me parece que los vivo de verdad, y cada vez me siento un personaje distinto: o el lobo, o Cascarrabias, o Gepetto, o Cape&shy;rucita, o el Pr&iacute;ncipe, o el Mudito.&nbsp; Es muy diver&shy;tido salir de paseo con mi t&iacute;a; por ejemplo, siempre estamos de los primeros en la cola del autob&uacute;s, o llegamos antes que nadie en el cruce del sem&aacute;foro de la avenida Independencia.&nbsp; Adem&aacute;s, su novio tiene una moto Ducati, y me lleva por la ciudad senta&shy;do casi encima del dep&oacute;sito y con las ma&shy;nos en el manillar, como si condujera yo.&nbsp; &iexcl;Ah!, mi t&iacute;a es tambi&eacute;n mi madrina.</p> <p>Ya seguimos por la feria, ahora sin lle&shy;varme de la mano, pero ella siempre detr&aacute;s y muy cerca de m&iacute;.&nbsp; Volv&iacute; a correr para ver de cerca el Tren de la Bruja.&nbsp; Tambi&eacute;n me gustaba porque, a pesar de los escobazos, me impresionaba entrar y salir al t&uacute;nel, como si entrara y saliera una y otra vez de las fantas&iacute;as, esperando que en cada oca&shy;si&oacute;n me sorprendiera una nueva aventura.&nbsp; Adem&aacute;s regalaban globos.&nbsp; Los se&ntilde;ores del tren se vest&iacute;an de diferentes maneras y a m&iacute; me llamaban la atenci&oacute;n las caretas de pa&shy;yasos, no las de ogros ni de diablos que iban armados de escobas y horcas para asustar.&nbsp; El payaso era quien repart&iacute;a los globos... y ten&iacute;a preferencia por las ni&ntilde;as, pero...</p> <p>Mi t&iacute;a me mir&oacute; con cara de comprensi&oacute;n cuando le ped&iacute; que me comprara una ficha.&nbsp; Trat&eacute; de convencerla:</p> <p>&mdash;Mira, t&iacute;a, es como en tus cuentos...</p> <p>Y ella, otra vez muy suave, me contest&oacute;:</p> <p>&mdash;&iquest;No te parece que ir sobre unas v&iacute;as es vivir siempre lo mismo?</p> <p>&mdash;Pero t&iacute;a, yo quiero subir.</p> <p>&mdash;No, hoy no, te propongo un trato.&nbsp; Volveremos al domingo que viene.</p> <p>&mdash;Quiero hoy.&nbsp; He venido para diver&shy;tirme.</p> <p>&mdash;Creo que te vas a divertir.&nbsp; Y s&oacute;lo con una atracci&oacute;n.</p> <table cellspacing="0" cellpadding="0" align="left"><tbody><tr><td width="0" height="852">&nbsp;</td></tr> <tr><td>&nbsp;</td> <td>&nbsp;</td></tr></tbody></table><p><span style="font-size: 1em;">&mdash;&iquest;Es un trato de verdad?&nbsp; &iquest;Volveremos al domingo que viene?</span></p> <p>&mdash;S&iacute;, te lo prometo.</p> <p>Me enfad&eacute; un poco, pero confiaba en mi t&iacute;a.&nbsp; Recuerdo que me prometi&oacute; lle&shy;varme a la playa, y me llev&oacute;.&nbsp; Recuerdo que me pro&shy;meti&oacute; llevarme a la nieve, y me llev&oacute;.&nbsp; Y sobre todas, su promesa que mejor cumpli&oacute; fue la de convencer a mis pap&aacute;s para que yo comulgara de capit&aacute;n.&nbsp; Ellos quer&iacute;an ves&shy;tirme de fraile para ir a juego con mi herma&shy;na, que comulgaba de monja.&nbsp; Pero mi t&iacute;a me hab&iacute;a contado una historia titulada "Un capit&aacute;n de quince a&ntilde;os", y desde entonces yo me imagin&eacute; as&iacute; vestido, mandando en un barco que combat&iacute;a a los piratas.&nbsp; El d&iacute;a de la fiesta me vi muy guapo, y me sent&iacute; impor&shy;tante cuando mi amigo Jos&eacute; Juli&aacute;n, comul&shy;gante de fraile, me confes&oacute;:</p> <p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo me hubiera gustado vestirme de capit&aacute;n!</p> <p>Por lo menos, le dej&eacute; tocar mi silbato dorado, y entonces me prometi&oacute; que cuando yo fuera capit&aacute;n de verdad, &eacute;l se apuntar&iacute;a para ser mi segundo de a bordo y que para entonces esperaba ya tener un bonito traje de marinero.</p> <p>Desde que hice el trato con mi t&iacute;a, el paseo ya ten&iacute;a menos ilusi&oacute;n.&nbsp; La tom&eacute; de la mano y me dediqu&eacute; a mirar los tenderetes, puestos y cachivaches de la feria.&nbsp; Perd&iacute; el nerviosismo y as&iacute; me di cuenta de algunas co&shy;sas que nunca hab&iacute;a descubierto, como por ejemplo esas luces tan brillantes de los carruseles, o los dibujos rodeando el teja&shy;dillo de los caballitos, o las canciones que ponen en cada atracci&oacute;n, o la cantidad de se&ntilde;ores hablando y hablando sin parar con los micr&oacute;fonos pegados a la boca.&nbsp; Era otra forma de diver&shy;si&oacute;n, un poco m&aacute;s tonta, pero a falta de la otra.&nbsp; Tambi&eacute;n me fij&eacute; en las caras de los ni&ntilde;os, todos sonrientes cuando disfrutaban de las atracciones, contentos y satisfechos. Me dio algo de envidia.&nbsp; En fin, para el domingo siguiente.&nbsp; Pero m&aacute;s me sorprendieron otras caras igual de ra&shy;diantes, otras caras que re&iacute;an tanto como los ni&ntilde;os, y s&oacute;lo mirando, sin montar en los cacharros...&nbsp; las caras de los pap&aacute;s y mam&aacute;s en espera de recoger esa felicidad cuando sus hijos terminaran la diversi&oacute;n.</p> <p>Nos detuvimos al lado de un grupo de gente apelotonada que deb&iacute;a esperar alguna cosa.&nbsp; Yo no vi nada entre tanta pierna y, cuando ya iba a preguntarle a mi t&iacute;a, o&iacute;:</p> <p>&mdash;&iexcl;Comer pronto bombilla!&nbsp; Si no hay duro, no hay &ldquo;espetaculo&rdquo;.</p> <p>Lo dijo muy como de pito, sin la &ldquo;c&rdquo; y sin el acento en la &ldquo;a&rdquo;, y me son&oacute; a la vez tan gracioso y raro, ade&shy;m&aacute;s del tono extranjero, que apart&eacute; faldas y pantalones para poder ver al que habl&oacute;.&nbsp; Era un se&ntilde;or mayor muy sucio, sen&shy;tado en una alfombra, con pinta de &aacute;rabe, y con una bombilla en la mano.</p> <p>&mdash;Yo comer bombilla... pero si no hay duro, no hay espetaculo.</p> <p>Alguna persona echaba una moneda y yo mir&eacute; a mi t&iacute;a:</p> <p>&mdash;&iquest;De verdad crees que vas a ver c&oacute;mo se traga esa bombilla?</p> <p>&mdash;Eso dice, t&iacute;a.</p> <p>&mdash;S&iacute;, eso dice. Toma.</p> <p>Y le ech&eacute; un duro sobre la al&shy;fombra.</p> <p>&mdash;Si haber duro, haber espetaculo.</p> <p>La gente se fue amontonando y me apretujaba.&nbsp; El se&ntilde;or &aacute;rabe repet&iacute;a y re&shy;pet&iacute;a lo mismo.&nbsp; Yo estaba ya nervioso y miraba a mi t&iacute;a:</p> <p>&mdash;&iquest;De verdad crees que veremos c&oacute;mo se come la bombilla?</p> <p>&mdash;Eso dice, t&iacute;a, y le he dado una moneda, que es lo que pide.</p> <p>&mdash;S&iacute;, eso dice... V&aacute;monos, es un farsante.</p> <p>&mdash;Y, &iquest;mi moneda...?</p><p><span style="font-size: 1em;">&mdash;&iexcl;Eh, eh!, que era m&iacute;a, &iquest;recuerdas?</span></p> <p>&mdash;Pero yo se la ech&eacute;.</p> <p>&mdash;&iquest;Te atreves a quit&aacute;rselo ahora? &mdash;me desafi&oacute; mi t&iacute;a.</p> <p>Y enfurru&ntilde;ado di media vuelta y me alej&eacute; deprisa.</p> <p>&mdash;Son cosas de la feria&mdash; intent&oacute; expli&shy;carme ella.</p> <p>Pero no me consol&oacute;, porque me sent&iacute;a enga&ntilde;ado.</p> <p>Continuamos caminando y se me pas&oacute; el enfado en cuanto vi la noria y es&shy;cuch&eacute; los gritos de quienes la disfrutaban.&nbsp; Hab&iacute;a subido una vez el a&ntilde;o pasado y me vino aquella sensaci&oacute;n de vac&iacute;o en el est&oacute;mago parecida a una ca&iacute;da desde un avi&oacute;n.&nbsp; Como me acord&eacute; de que tambi&eacute;n le gustaba a mi t&iacute;a, levant&eacute; la mirada con deseos de romper el trato.&nbsp; S&oacute;lo ser&iacute;a por una atracci&oacute;n y como ella subir&iacute;a conmigo...&nbsp; Pero sus ojos no estaban en la noria, estiraba el cuello gir&aacute;ndolo para buscar algo por los alrede&shy;dores.</p> <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; buscas, t&iacute;a?</p> <p>&mdash;Un regalo.</p> <p>&mdash;&iquest;Para m&iacute;?</p> <p>&mdash;S&iacute;, para ti.</p> <p>Me olvid&eacute; de la noria, del tren de la bruja y del otro domingo.&nbsp; Iba a seguir pre&shy;guntando por la sorpresa, pero ella me tom&oacute; de la mano y me arrastr&oacute; dulce&shy;mente hacia el pasillo asfaltado, coloc&aacute;ndose algo de&shy;lante de m&iacute;.&nbsp; S&oacute;lo me dijo:</p> <p>&mdash;Por eso hemos venido hoy.</p> <p>Otra vez me vino el nerviosismo y, como me gustan las sorpresas, no quise cargar a mi t&iacute;a con preguntas... aunque no pod&iacute;a parar mi pensamiento, que se iba por encima de todas las cabezas intentando adivinar ad&oacute;nde me iba a llevar.</p> <p>Pasamos por delante de los carteles que anunciaban a la mujer barbuda, a los monos que com&iacute;an con cuchillo y tenedor, al oso bailar&iacute;n y otras atracciones cerradas.&nbsp; Camin&aacute;bamos despacio y yo me sent&iacute;a muy nervioso esperando que cada cartel fuera el buscado.</p> <p>&mdash;Ah&iacute; est&aacute;.</p> <p>&mdash;&iquest;El qu&eacute;?</p> <p>&mdash;Lo que buscaba.</p> <p>&mdash;&iquest;Mi sorpresa?</p> <p>&mdash;S&iacute;.&nbsp; Tu regalo.</p> <p>&mdash;&iquest;Eso?</p> <p>En una esquina muy escondida hab&iacute;a una tienda de campa&ntilde;a cuadrada, sin luces ni m&uacute;sica y con muy poca gente en sus alrededores.</p> <p>&mdash;Creo que te va a gustar mucho.</p> <p>&mdash;Pero, t&iacute;a, &iquest;qu&eacute; es?</p> <p>&mdash;Lee. A lo mejor con eso lo adivinas.</p> <p>El cartel dec&iacute;a: "Por una moneda, un sue&ntilde;o"</p> <p>Me qued&eacute; mir&aacute;ndolo muy fijamente.&nbsp; Despu&eacute;s mir&eacute; a mi t&iacute;a de una manera que no debi&oacute; parecerle muy bien.</p> <p>&mdash;Si prefieres perderte el regalo, pode&shy;mos volver a casa ahora mismo.</p> <p>Lo de la "moneda" me son&oacute; a "si no hay duro, no hay espetaculo&rdquo;.</p> <p>&mdash;Ser&aacute; como lo del se&ntilde;or &aacute;rabe.&nbsp; Nos van a enga&ntilde;ar como tontos.&nbsp; Adem&aacute;s, no tengo monedas.</p> <p>&mdash;Aqu&iacute; parece que no hay bombillas, &iquest;no crees?&nbsp; Y la moneda del se&ntilde;or &aacute;rabe no la perdiste t&uacute;.&nbsp; Podemos hacer una cosa: t&uacute; te arriesgas y yo pongo la moneda.</p> <p>&mdash;Pero &iquest;y si no me gusta?</p> <p>&mdash;Pero &iquest;y si te gusta mucho?</p> <p>Mi t&iacute;a no era dada a mentiras, pero una vez se equivoc&oacute; cuando me prome&shy;ti&oacute; que la pel&iacute;cula "Ben-Hur" iba a gustarme una barbaridad y tuve que aguan&shy;tarme cuatro horas en una butaca fea e inc&oacute;moda viendo a romanos y cristianos.&nbsp; Me aburr&iacute; bastante.&nbsp; Y a m&iacute; me pareci&oacute; que se me llev&oacute; porque no quer&iacute;a ir sola y qu&eacute; mejor que su sobrino para acompa&ntilde;arla.&nbsp; Acord&aacute;ndome de aque&shy;llo, me imaginaba algo parecido con esa sorpresa.</p> <p>&mdash;T&iacute;a, creo que va a ser un aburrimiento total.</p> <p>&mdash;&iexcl;Ah!, para m&iacute; seguro.</p> <p>&mdash;Venga, entonces no s&eacute; qu&eacute; hacemos aqu&iacute;.</p> <p>&mdash;Te digo que para m&iacute; seguro, porque yo te tengo que esperar afuera.</p> <p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo?&nbsp; &iquest;No vas a entrar?</p> <p>&mdash;Veo que no has terminado de leer.</p> <p>Era verdad.&nbsp; Debajo de las letras gran&shy;des, pon&iacute;a: "S&oacute;lo para peque&ntilde;os".</p> <p>&mdash;Yo soy mayor, &iquest;no es cierto? &mdash;me dijo.</p> <p>No le contest&eacute;.&nbsp; Cog&iacute; la moneda que me daba y me met&iacute; r&aacute;pido en la carpa.</p><p><span style="font-size: 1em;">Lo primero que not&eacute; fue un olor muy raro.&nbsp; Este verano ya he sabido a qu&eacute;.&nbsp; Ol&iacute;a como en la Catedral, a ese humo que sale de una jarra muy grande colgada del techo.&nbsp; Se llama incienso y es religioso.</span></p> <p>Lo segundo fue el se&ntilde;or de dentro, que llevaba una barba larga y blanca, y estaba vestido con una t&uacute;nica morada, como si fuera de procesi&oacute;n de Semana Santa.&nbsp; Este se&ntilde;or hablaba con una ni&ntilde;a y, al verme entrar, me dijo con la mira&shy;da que me sen&shy;tara.&nbsp; Hab&iacute;a una fila de sillas con tres ni&ntilde;os m&aacute;s esperando.&nbsp; En seguida termin&oacute; la conversaci&oacute;n que le ocupaba, la ni&ntilde;a se levant&oacute;, ech&oacute; la mo&shy;neda en una bolsa de tela y sali&oacute;.&nbsp; Otro ni&ntilde;o pas&oacute; a sentarse fren&shy;te al mago.</p> <p>&mdash;Hola, &iquest;c&oacute;mo te llamas?</p> <p>&mdash;Dar&iacute;o.</p> <p>&mdash;Muy bien, Dar&iacute;o.&nbsp; Yo soy un mago y cuento sue&ntilde;os.&nbsp; Lo que tienes que ha&shy;cer es muy f&aacute;cil, ya ver&aacute;s.&nbsp; S&oacute;lo tienes que decirme qu&eacute; te gustar&iacute;a so&ntilde;ar.</p> <p>La voz de ese se&ntilde;or me entr&oacute; por alg&uacute;n sitio de mi cuerpo que no eran las orejas.&nbsp; Sonaba muy honda, como de un pozo, y parec&iacute;a la de un se&ntilde;or bueno.&nbsp; Cuando o&iacute; lo del sue&ntilde;o, empec&eacute; a prestarle mucha aten&shy;ci&oacute;n.</p> <p>&mdash;No s&eacute; &mdash;contest&oacute; el ni&ntilde;o.</p> <p>&mdash;Seguro que s&iacute; lo sabes, Dar&iacute;o.&nbsp; A ver.&nbsp; Si cierras los ojos, podr&aacute;s imagi&shy;narte ves&shy;tido de algo fant&aacute;stico, podr&aacute;s imaginarte algo que desees con todas tus fuerzas para divertirte mucho o para ser impor&shy;tante o para ayudar a los dem&aacute;s o para hacerte pronto mayor.&nbsp; Vamos, cierra los ojos y sue&ntilde;a.</p> <p>El ni&ntilde;o le hizo caso.&nbsp; Yo, mientras, tambi&eacute;n cerr&eacute; los ojos y me imagin&eacute; tantas cosas...</p> <p>&mdash;Quiero ser enfermero.</p><p><span style="font-size: 1em;">Y se me ocurri&oacute; que eso de enfermero...&nbsp; Hombre, por qu&eacute; no, Dar&iacute;o bien podr&iacute;a ser enfermero, pero no de los que ponen esparadrapos o pasan consulta en los ambulatorios, sino de ayudante de quir&oacute;fano, s&iacute;, entregando los bistur&iacute;s y las pinzas, secando el sudor de la frente a la cirujana que hace la operaci&oacute;n&hellip;&nbsp; que terminar&iacute;a con gran &eacute;xito y todos se mirar&iacute;an con esperanza y alegr&iacute;a de haber salvado una vida.</span></p> <p>El mago le empez&oacute; a hablar:</p> <p>&mdash;Querido Dar&iacute;o, ser enfermero es ser un poco &aacute;ngel.&nbsp; Y si trabajas en los quir&oacute;fanos ser&aacute; como si ayudaras a mantener la vida.&nbsp; Tu sonrisa ser&iacute;a entonces como tus alas, que te llevar&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de los bistur&iacute;s y de las pinzas porque no necesitar&iacute;as utensilios para curar ni sanar ni mantener con vida a los pacientes.&nbsp; Notar&aacute;s c&oacute;mo esa sonrisa y esa mirada y tu mano c&aacute;lida colocada sobre otra mano o sobre una frente, dar&aacute;n &aacute;nimo y fuerzas a quienes se sientan d&eacute;biles o tristes.&nbsp; Y no te penar&aacute; haber elegido ese lugar, aunque no apliques tus conocimientos sino la energ&iacute;a de tu coraz&oacute;n.&nbsp; A veces tendr&aacute;s que salir a otros mundos para aprender otras t&eacute;cnicas que no saben ense&ntilde;ar aqu&iacute;. Seguro que esperar&aacute;n que traigas noticias y estar&aacute;n ansiosos por recibirte y te sentir&aacute;s dichoso y muy convencido de tu destino.&nbsp; A tu llegada todo el mundo te abrazar&aacute; y querr&aacute;n saber qu&eacute; aprendizajes nos traes y t&uacute; dudar&aacute;s de la respuesta, s&oacute;lo podr&aacute;s decir que est&aacute;s muy contento.&nbsp; Ante la insistencia, reflexionar&aacute;s hasta encontrar la mejor respuesta, que dir&aacute;s muy, muy convencido: "He descu&shy;bierto la paz y la alegr&iacute;a serena".</p> <p>Dar&iacute;o le hab&iacute;a escuchado con una cara de mucha atenci&oacute;n.&nbsp; No ten&iacute;a los ojos cerra&shy;dos, pero creo que no vio nada de lo que ten&iacute;a alrededor, sino que se imagin&oacute; perfec&shy;tamente lo que el se&ntilde;or le iba contando</p> <p>El otro ni&ntilde;o, que se llamaba Ra&uacute;l, subi&oacute; deprisa y muy nervioso a la silla, y respon&shy;di&oacute; en seguida que quer&iacute;a ser maestro.&nbsp; Nada m&aacute;s o&iacute;rlo, me vinieron im&aacute;genes de Ra&uacute;l como mi maestro en el colegio.&nbsp; Pero no era un maestro normal y corriente.&nbsp; Era de esos que en la clase no gritan ni se enfadan.&nbsp; De esos que ayudan a los ni&ntilde;os despu&eacute;s de clase y los animan con toque suave en el pelo.&nbsp; Era tan bueno, tan bueno, que le iban a dar una medalla, de la UNESCO, imagin&eacute;.</p> <p>Y el hombre de barba blanca le dijo:</p> <p>&mdash;Ra&uacute;l, t&uacute; ser&aacute;s maestro y ser&aacute;s como un jefe de estudios que ense&ntilde;a a los otros maestros c&oacute;mo ense&ntilde;ar lo que ya sabemos, pero no encontramos dentro de nosotros.&nbsp; Explicar&aacute;s muy bien y sobre todo ser&aacute;s h&aacute;bil en ejercicios de matem&aacute;ticas y en el recitado de poemas.&nbsp; Te aplaudir&aacute;n mucho tus alumnos, pero el d&iacute;a en que m&aacute;s lo har&aacute;n ser&aacute; cuando un alumno tuyo, el que m&aacute;s dificultades ten&iacute;a para aprender, salga a la pizarra para hacer una divisi&oacute;n que no le sal&iacute;a, pero esa vez consiga resolverla con rapidez y seguridad.&nbsp; &iexcl;Qu&eacute; bater&iacute;a de aplausos!</p> <p>La otra ni&ntilde;a que esperaba, Ux&iacute;a, ten&iacute;a mucha verg&uuml;enza, y el se&ntilde;or mago tuvo que acercarse a bus&shy;carla porque no se atrev&iacute;a a levantarse de la silla.&nbsp; El se&ntilde;or, en lugar de sentarla enfrente de &eacute;l, la coloc&oacute; encima de sus rodillas.&nbsp; Ux&iacute;a dijo que le gustar&iacute;a ser ingeniera.</p> <p>Yo pens&eacute; en una se&ntilde;ora vestida con una bata blanca que iba tomando notas en una f&aacute;brica.&nbsp; Y creo que pod&iacute;a volar, claro, y hacerse peque&shy;&ntilde;a o grande, visible o invisible, cuan&shy;do ella quisiera.&nbsp; No era de echar broncas al personal, sino de ponerse a hacer las cosas ah&iacute; mismo para que nadie tuviera dudas de c&oacute;mo hacer bien el trabajo. Me la imaginaba, por ejemplo, cerca de un se&ntilde;or mayor tom&aacute;ndole de la mano para consolarle su miedo por no poder entende el manejo de la nueva m&aacute;quina.&nbsp; O muy seria, tomando nota de las piezas que sal&iacute;an con defectos, pero sin enfadarse ni nada, s&oacute;lo para luego estudiar lo ocurrido y poner remedio.&nbsp;</p> <p>&mdash;Y est&aacute;s sacando las mejores notas en matem&aacute;ticas, Ux&iacute;a, es como si fueras la mejor ingeniera de la clase.&nbsp; No necesitas so&ntilde;arlo.&nbsp; &iquest;O no te lo dicen en casa?&nbsp; Claro que s&iacute;.&nbsp; S&oacute;lo tienes que actuar como ingeniera y tu vida entonces ser&aacute; tu sue&ntilde;o, tan lindo que a tu alrededor todos tendr&aacute;n siempre felicidad con la mejor soluci&oacute;n para sus problemas.</p> <p>Me tocaba a m&iacute; y me levant&eacute; en seguida para ir junto al se&ntilde;or mago.&nbsp; Le dije mi nombre, pero tuve un problema muy serio: no sab&iacute;a qu&eacute; sue&ntilde;o pedirle.&nbsp; El se&ntilde;or me mir&oacute; muy sonriente, toc&aacute;ndose la barba de arriba hacia abajo.&nbsp; No hablaba y me miraba.&nbsp; As&iacute; pas&oacute; bastante rato.</p> <p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres de m&iacute;, Eduardo?</p> <p>&mdash;No, yo no puedo contarte tu sue&ntilde;o.</p> <p>&mdash;Pero... &iquest;y a los otros ni&ntilde;os...?</p> <p>&mdash;No, yo no puedo contarte un sue&ntilde;o porque el so&ntilde;ador eres t&uacute;.</p> <p>Al salir, le devolv&iacute; la moneda a mi t&iacute;a... y los dos nos sonre&iacute;mos.</p> <p>&iquest;Qu&eacute; quiso decir el se&ntilde;or mago?</p> <p>&nbsp;</p> <p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 04 Jun 2026 07:37:00 +0000</pubDate></item><item><title>La cocina de LOS QUE TUS OJOS NO VEN</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/053103-la-cocina-de-los-que-tus-ojos-no-ven.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/053103-la-cocina-de-los-que-tus-ojos-no-ven.php</guid><description><![CDATA[<p>No hay firma individual por relato en el cuerpo del libro. Esa decisi&oacute;n refuerza la idea de taller conjunto: la voz es h&iacute;brida, y el lector debe rastrear matices m&aacute;s que autor&iacute;as.&nbsp; Al final, el &iacute;ndice revela cu&aacute;l es de qui&eacute;n.<span style="font-size: 1em;">&nbsp;</span></p> <p>Se perciben dos registros que se influyen y permutan:<span style="font-size: 1em;">&nbsp;</span></p> <p><strong>La mirada del padre, Jos&eacute; Antonio</strong>, tiende a lo memorial y a lo rural aragon&eacute;s, incluso muy local, su barrio zaragozando de Montemol&iacute;n, al que ha nombrado como sus Comala o Macondo particulares.</p> <p><span style="font-size: 1em;">Es una escritura de objetos, introspecci&oacute;n, denuncia social y geograf&iacute;a concreta.</span></p> <p><strong style="font-size: 1em;">La mirada del hijo, Eduardo</strong><span style="font-size: 1em;">, empuja hacia lo fant&aacute;stico contempor&aacute;neo, la ciencia ficci&oacute;n y el terror corporal. En Eduardo, el miedo es m&aacute;s abstracto, m&aacute;s visual, m&aacute;s influido por el lenguaje del cine de g&eacute;nero y por la ansiedad generacional.</span></p> <p><span style="font-size: 1em;">El punto de encuentro entre los autores es la iron&iacute;a y el humor negro, presente en ambos, al mejor modo de lo socarr&oacute;n y somarda aragon&eacute;s.</span></p> <p><span style="font-size: 1em;">Juntos construyen un bestiario moral donde lo monstruoso aparece en la incomunicaci&oacute;n, en la frontera, en la burocracia, en la mirada que no quiere ver. </span><em style="font-size: 1em;">Lo que tus ojos no ven</em><span style="font-size: 1em;"> funciona as&iacute; como espejo doble: el lector mayor reconoce calles, bares y dichos; el lector joven reconoce ansiedades, distop&iacute;as y el humor absurdo. Ambos encuentran en el otro una ampliaci&oacute;n de sus propios temores.</span></p> <p>Aparecen ejes tem&aacute;ticos que anclan y dirigen el libro en su conjunto:</p> <p><strong>La herencia invisible</strong>: lo que se transmite sin palabras.</p> <p><strong>El duelo mal hecho</strong>: muertos que no se van porque no se les deja ir.</p> <p><strong>La infancia como antena</strong>: los ni&ntilde;os ven lo que los adultos han aprendido a ignorar.</p> <p><strong>El territorio como personaje</strong>: casas, montes y pueblos abandonados que guardan memoria.</p> <p>La escritura a cuatro manos convierte el libro en una conversaci&oacute;n generacional, treinta y cinco a&ntilde;os los separan, sobre "lo que los ojos no ven": el miedo, la magia, la soledad.</p> <p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 08:21:00 +0000</pubDate></item><item><title>Sinopsis de LO QUE TUS OJOS NO VEN</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/053102-sinopsis-de-lo-que-tus-ojos-no-ven.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/053102-sinopsis-de-lo-que-tus-ojos-no-ven.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>Lo que tus ojos no ven</strong> es un libro de relatos escrito a cuatro manos por Eduardo Prades y Jos&eacute; Antonio Prades, padre e hijo, una colaboraci&oacute;n poco frecuente en la narrativa breve contempor&aacute;nea.</p> <p>La regla del juego est&aacute; a la vista en el &iacute;ndice: los relatos impares son de Eduardo, los pares de Jos&eacute; Antonio, y el &uacute;ltimo, <em>Sacerdotisas para morir</em>, est&aacute; firmado por los dos.</p> <p>El resultado es un mosaico de diecisiete piezas donde lo fant&aacute;stico se cuela por la rendija de lo cotidiano. Eduardo aporta la memoria larga, el tono eleg&iacute;aco y el territorio como personaje: monta&ntilde;as, pueblos vaciados, casas que guardan silencios. Jos&eacute; Antonio aporta el giro seco, la iron&iacute;a contempor&aacute;nea, la distop&iacute;a cercana y la mirada de la infancia como antena.</p> <p>Cada pieza funciona de forma aut&oacute;noma, pero el conjunto revela obsesiones compartidas: la memoria, el cuidado, y la frontera entre lo visible y lo intuido.</p> <p>Entre los dos levantan un mapa emocional de la herencia invisible: lo que se transmite sin nombrarse, el duelo mal hecho, la burocracia que deshumaniza, la fabulaci&oacute;n como resistencia y el miedo dom&eacute;stico que no necesita monstruos.</p><p>Con prosa precisa y sin artificio, los autores abordan la migraci&oacute;n, la vejez, la maternidad a distancia, la pandemia y la muerte digna. El trazo psicol&oacute;gico aplicado a los personajes nos muestra lo que habita en el interior de la naturaleza humana y, de repente, se manifiesta en situaciones cotidianas inexplicables.</p><p>El libro se lee como un di&aacute;logo generacional. El lector pasa de una voz a otra y descubre que, aunque los timbres son distintos, la obsesi&oacute;n es la misma: lo esencial no se ve con los ojos, pero el cuerpo lo reconoce.</p><p>"Lo que te revuelve es lo que tienes adentro, lo que tus ojos no ven"</p>]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 07:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Ficha de Lo que tus ojos no ven</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/053101-ficha-de-lo-que-tus-ojos-no-ven.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/053101-ficha-de-lo-que-tus-ojos-no-ven.php</guid><description><![CDATA[<p><strong style="font-size: 1em;">FICHA GENERAL</strong></p> <p><strong>T&iacute;tulo:</strong> <em>Lo que tus ojos no ven</em></p> <p><strong>Autores:</strong> Eduardo Prades Mar&iacute;n y Jos&eacute; Antonio Prades</p> <p><strong>Editorial:</strong> Nautilus Ediciones</p> <p><strong>A&ntilde;o:</strong> 2026</p> <p><strong>P&aacute;ginas:</strong> 174</p> <p><strong>G&eacute;nero:</strong> Narrativa breve / Fantas&iacute;a / Terror cotidiano / Realismo m&aacute;gico aragon&eacute;s</p> <p><strong>Estructura:</strong> 17 relatos. Impares firmados por Eduardo Prades Mar&iacute;n, pares por Jos&eacute; Antonio Prades. El relato 17, <em>Sacerdotisas para morir</em>, es de autor&iacute;a conjunta.</p><p><strong>&Iacute;ndice y autor&iacute;a:</strong></p> <p><em>Eduardo Prades Mar&iacute;n</em></p><p><em>&nbsp;</em><span style="font-size: 1em;">1. Bajo estrellas desconocida</span></p><p><span style="font-size: 1em;"></span><span style="font-size: 1em;">3. Un perro gordo me est&aacute; ladrando</span></p><p><span style="font-size: 1em;"></span><span style="font-size: 1em;">5. Fragmentos hallados del diario del bar&oacute;n von Utter</span></p><p><span style="font-size: 1em;">7. C</span><span style="font-size: 1em;">ambio</span></p><p><span style="font-size: 1em;"></span><span style="font-size: 1em;">9. Una madre para su hija</span></p><p><span style="font-size: 1em;"></span><span style="font-size: 1em;">11. En busca de la pesadilla</span></p><p><span style="font-size: 1em;"></span><span style="font-size: 1em;">13. &iexcl;Papeles!</span></p><p><span style="font-size: 1em;"></span><span style="font-size: 1em;">15. Despertar</span></p> <p><em>Jos&eacute; Antonio Prades</em></p><p>2. Marita y el caballo</p><p>4. La bruja buena</p><p>6. Sin noticias de un SARS</p><p>8. El anciano solitario</p><p>10. La hero&iacute;na del m&aacute;user</p><p>12. Zaragoza, a&ntilde;o de gracia 2051</p><p>14. Historia de un amor m&aacute;gico</p><p>16. Desalmados</p> <p><em>Eduardo y Jos&eacute; Antonio</em></p><p>17. Sacerdotisas para morir</p>]]></description><pubDate>Sun, 31 May 2026 07:48:00 +0000</pubDate></item><item><title>Rese&#xF1;a de Amando a mares, por Gabriel Fonseca</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/050301-resena-de-amando-a-mares-por-gabriel-fonseca.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/050301-resena-de-amando-a-mares-por-gabriel-fonseca.php</guid><description><![CDATA[<div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak x1l90r2v xpdmqnj x1g0dm76 x1iorvi4"><span class="x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1lliihq x1s928wv xhkezso x1gmr53x x1cpjm7i x1fgarty x1943h6x xudqn12 x3x7a5m x6prxxf xvq8zen xo1l8bm xzsf02u"><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><h4 class="html-h4 x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1vvkbs x1heor9g x1qlqyl8 x1pd3egz x1a2a7pz xod5an3 x14vqqas"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><span class="x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1603h9y x1u7k74 xo1l8bm xzsf02u">Esta es mi segunda lectura de las obras del autor en la cual encuentro una variedad de temas nuevos, aunque la mayor&iacute;a giran alrededor del amor y el desamor, la nostalgia por el terru&ntilde;o, er&oacute;tica, mundos ut&oacute;picos, y uno que otro relato ya publicado en Evangelios M&aacute;gicos.</span></span></h4></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><h4 class="html-h4 x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1vvkbs x1heor9g x1qlqyl8 x1pd3egz x1a2a7pz xod5an3 x14vqqas"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><span class="x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1603h9y x1u7k74 xo1l8bm xzsf02u">Hay que destacar sin embargo un relato que me ha sorprendido por lo bien enfocado de la narrativa (este autor es propenso a las digresiones), y el buen manejo estil&iacute;stico de la trama. &uml;Mariposas rotas&uml; simplemente rompe el molde narrativo de Prades, lo cual me hace pensar que fue una obra previa a sus relatos actuales, escrita durante un periodo de transici&oacute;n del autor, o quiz&aacute;s Prades pretendi&oacute;, lo cual logr&oacute; con creces, mostrar otra faceta de su escritura. Este relato puede ser el inicio de una novela si el autor se decide a elaborarla.</span></span></h4></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><h4 class="html-h4 x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1vvkbs x1heor9g x1qlqyl8 x1pd3egz x1a2a7pz xod5an3 x14vqqas"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><span class="x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1603h9y x1u7k74 xo1l8bm xzsf02u">Otro relato que capt&oacute; mi atenci&oacute;n fue &uml;La pierna&uml;. De nuevo, Prades arranca con el tema sin desviar por un segundo la atenci&oacute;n de lo que cuenta.&nbsp; Con una escritura elegante, esta historia de Floralba tiene un corte universal, no tanto por la tragedia de su existencia, sino por la introspecci&oacute;n del personaje, los trazos convincentes de su personalidad con que el escritor logra presentarla ante nuestros ojos. Estoy gratamente sorprendido con este relato.</span></span></h4></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><h4 class="html-h4 x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1vvkbs x1heor9g x1qlqyl8 x1pd3egz x1a2a7pz xod5an3 x14vqqas"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><span class="x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1603h9y x1u7k74 xo1l8bm xzsf02u">Otro relato que menciono es &uml;Cita en Nochebuena&uml;. El car&aacute;cter melanc&oacute;lico de este relato trae a la palestra la soledad experimentada por millones durante las fiestas navide&ntilde;as. La espera de la protagonista, como una Pen&eacute;lope moderna, es sin duda desgarradora.</span></span></h4></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><h4 class="html-h4 x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1vvkbs x1heor9g x1qlqyl8 x1pd3egz x1a2a7pz xod5an3 x14vqqas"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;"><span class="x193iq5w xeuugli x13faqbe x1vvkbs x1xmvt09 x1603h9y x1u7k74 xo1l8bm xzsf02u">Prades pudiera parecer a muchos lectores como un escritor denso, eufemismo por complejo, aunque este t&eacute;rmino no lo disminuye en absoluto, porque en estos tiempos de literatura chapucera y del mal gusto, escribir el espa&ntilde;ol propiamente y con elegancia es un atributo que muy pocos escritores poseen.</span></span></h4></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><div class="html-div xdj266r x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1e56ztr"></div></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl"><div class="html-div xdj266r x14z9mp x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1e56ztr"></div></div></span></div></div></div><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1n2onr6"><div class="html-div xdj266r x14z9mp xat24cr x1lziwak xexx8yu xyri2b x18d9i69 x1c1uobl x1n2onr6"><div class="xmjcpbm x1n2onr6"></div></div></div>]]></description><pubDate>Sun, 03 May 2026 09:05:00 +0000</pubDate></item><item><title>Im&#xE1;n, tiempo atr&#xE1;s, en un Par&#xED;s porte&#xF1;o</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/022502-iman-tiempo-atras-en-un-paris-porteno.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/022502-iman-tiempo-atras-en-un-paris-porteno.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><div class="fox-outer-wrapper fox-all wi-all" id="wi-all"><div class="wi-main fox-main" id="wi-main"><div class="single-placement"><div class="container container--main single56__outer"><div class="primary56"><div class="single56__body"><div class="entry-content single56__element single56__content single56__post_content single56__body_area"><p><span><em>Realizando unos estudios sobre el Boom Latinoamericano, y concretamente sobre Alejo Carpentier, descubr&iacute; que este escritor universal en lengua castellana (Premio Cervantes, 1977) fue secretario de redacci&oacute;n de una revista llamada Im&aacute;n, como la nuestra, y adem&aacute;s publicada en 1931, casi a la par (1930) que la novela del mismo t&iacute;tulo que la inspira. En la bibliograf&iacute;a, aparece el enlace a la p&aacute;gina de la Biblioteca Nacional desde donde se puede consultar y descargar el n&uacute;mero completo escaneado. El elenco de sus colaboradores me llev&oacute; a investigar m&aacute;s hasta llegar a la redacci&oacute;n del art&iacute;culo adjunto, proceso en el que he disfrutado recordando y descubriendo el impulso vital que la creaci&oacute;n art&iacute;stica y literaria gozaba en esos preludios de la contienda mundial que los rebaj&oacute; hasta trabajos de mera supervivencia. Resulta reconfortante mantener viva hoy, desde esta posici&oacute;n, una revista literaria que contin&uacute;a con aquella estela fulgurante del per&iacute;odo entreguerras. Poes&iacute;a, narrativa, ensayo, teatro&hellip; los cuatro grandes g&eacute;neros se unieron en aquel extenso y ef&iacute;mero n&uacute;mero de la revista Im&aacute;n. Es para revisar y releer porque est&aacute; nutrida de historia de literatura con esa calidad extrema que hoy nos est&aacute;n hurtando los grandes medios editoriales.</em></span></p><p>Me atrevo a lanzar una afirmaci&oacute;n&nbsp;<em>cuasi</em>&nbsp;dogm&aacute;tica, sobre la que puedo aceptar&nbsp;<em>cuasi&nbsp;</em>cualquier argumentaci&oacute;n en contrario: Jorge Luis Borges es el mejor escritor de todos los tiempos.&nbsp; Y este se&ntilde;or, enamoradizo hasta la extenuaci&oacute;n, o hasta que apareci&oacute; Mar&iacute;a Kodama, trabaj&oacute; la seducci&oacute;n indirecta con sus profundas creaciones literarias.&nbsp; Hay incluso quien se ha preocupado de investigar en esos amores, m&aacute;s all&aacute; de su obra literaria, no s&eacute; si tanto como producto de un cotilleo culto o de una b&uacute;squeda de justificaci&oacute;n para el alto valor art&iacute;stico del resultado.&nbsp; En&nbsp;<em>El hacedor</em>&nbsp;(1960), Borges incluye un poema del que transcribo estos versos:</p><p><em>Todas las cosas tuvo y lentamente</em></p><p><em>todas la abandonaron. La hemos visto</em></p><p><em>armada de belleza. La ma&ntilde;ana</em></p><p><em>y el claro mediod&iacute;a le mostraron,</em></p><p><em>desde su cumbre, los hermosos reinos</em></p><p><em>de la tierra. La tarde fue borr&aacute;ndolos.</em></p><p><em>Se titula&nbsp;</em><em>Elvira de Alvear</em><em>&nbsp;y, como su propio t&iacute;tulo indica, est&aacute; dedicado a la mujer de ese nombre, perteneciente a una familia acaudalada de Buenos Aires, ocho a&ntilde;os menor que el escritor, y que muri&oacute; en extra&ntilde;as circunstancias de salud en 1959.&nbsp; Elvira de Alvear fue una de las musas del literato porte&ntilde;o.&nbsp; Hasta hace bien poco, se dec&iacute;a que fue la inspiradora del relato&nbsp;</em><em>El Aleph</em><em>, que ser&iacute;a la Beatriz Viterbo que tiene encandilado al protagonista, a la saz&oacute;n&nbsp;</em><em>alter ego</em><em>&nbsp;del autor. No obstante, hay un investigador borgiano (Bony Bullrich, 1964) que parece haber descubierto que la musa de ese texto es Beatriz Bibiloni, otra de sus mujeres que se a&ntilde;aden a la lista de Mar&iacute;a Esther V&aacute;zquez, Elsa Altete (su primera mujer, ya en la madurez), Estela Canto, Norah Lange, Hayd&eacute;e Lange, Sara Diehl&hellip;&nbsp; Pero qued&eacute;monos con Elvira, que muri&oacute; con problemas de salud mental y, en&nbsp;</em><em>El Aleph</em><em>, Borges dice de los Viterbo que todo eran medio locos (Borges, 1949).</em></p><p><em>Andr&eacute; Breton escrib&iacute;a en 1924 el&nbsp;</em><em>Manifiesto del surrealismo,</em><em>&nbsp;iniciando as&iacute; ese movimiento convulso, al cual se adhieren, y del cual se apartan posteriormente, un gran n&uacute;mero de intelectuales que tambi&eacute;n entran y salen en las corrientes vanguardistas del siglo XX. El nombrado Breton, juntamente con Philippe Soupault &mdash;s&iacute;, a cuatro manos, como no pod&iacute;a ser menos en un texto experimental, inici&aacute;tico, provocador y llamado por ellos mismos &ldquo;peligroso&rdquo;&mdash;, escriben&nbsp;</em><em>Les champs magn&eacute;tiques</em><em>, bajo escritura autom&aacute;tica, publicado sin corregir y sin ninguna pretensi&oacute;n est&eacute;tica.&nbsp; Ser&iacute;a la primera obra literaria surrealista.</em></p><p><em>Y Par&iacute;s&hellip; &nbsp;Los a&ntilde;os veinte del siglo XX manifiestan en la capital francesa el deseo de alcanzar una felicidad constante.&nbsp; La posguerra de la primera gran contienda mundial lleva a Europa la necesidad de vivir m&aacute;s deprisa como respuesta a una mayor libertad en lo art&iacute;stico y en lo intelectual. &nbsp;Y en ese vivir deprisa, al l&iacute;mite, surgen y se suceden las tendencias vanguardistas que quieren romper con el pasado: fauvismo, expresionismo, cubismo, dada&iacute;smo, surrealismo, ultra&iacute;smo&hellip;&nbsp; Par&iacute;s se ha convertido en la atracci&oacute;n de escritores, cient&iacute;ficos y escritores que rumian y regurgitan cimientos para nuevas maneras de ver el mundo, deprisa, deprisa. Y justo antes de la crisis francesa de los a&ntilde;os 30, con rebotes del&nbsp;</em><em>crack</em><em>&nbsp;estadounidense del 29, se agolpaban en la ciudad de la luz incipientes escritores latinoamericanos que aspiraban, con plena consciencia, a alcanzar el estrellato literario.&nbsp; A Par&iacute;s le han llamado &ldquo;la m&aacute;quina de escribir&rdquo; (Ma&iacute;z, 2018) porque entrar en ese c&iacute;rculo supon&iacute;a la obligaci&oacute;n de que &ldquo;</em>los latinoamericanos con aspiraciones literarias deb&iacute;an ejercitar, con mayor o menor acierto, la pr&aacute;ctica escrituraria casi de manera imperativa para alcanzar los objetivos que se hab&iacute;an propuesto&rdquo;.</p><p>Decenas de artistas latinoamericanos, entre las d&eacute;cadas veinte y treinta, iban llegando con la visi&oacute;n de que ten&iacute;an que cambiar su propia percepci&oacute;n de la realidad geogr&aacute;fica que los vio crecer, la suya y la del mundo entero, como as&iacute; consiguieron treinta a&ntilde;os despu&eacute;s con el llamado&nbsp;<em>Boom</em>&nbsp;latinoamericano.</p><p>Elvira de Alvear, musa de Jorge Luis Borges, precursor de ese&nbsp;<em>Boom</em>, hab&iacute;a establecido su residencia en aquel Par&iacute;s de bullicio y emisi&oacute;n cultural.&nbsp; All&iacute; se asoci&oacute; con Alejo Carpentier, y uniendo el capital econ&oacute;mico por ella y por &eacute;l una extensa red de contactos, ella como directora, &eacute;l como secretario de redacci&oacute;n, dieron en crear una &ldquo;revista literaria con grandes ambiciones, pretendidamente trimestral, en espa&ntilde;ol, aunque editada en Francia&rdquo; (Ma&iacute;z, 2018).&nbsp; As&iacute; se expresa la citada Elvira de Alvear:</p><p><em>Amigo Lector:</em></p><p><em>Im&aacute;n no ha sido planeado con ideas sujetas a un dogma de capilla ni manifestar&aacute; estrictamente un car&aacute;cter local.</em></p><p><em>Se propone intervenir con un r&aacute;pido vistazo en tendencias y movimientos harto para &eacute;l conocidos y nivelados.</em></p><p><em>La br&uacute;jula actual del mundo entero ha perdido su imanaci&oacute;n: no sabemos a cual (sic, sin tilde) escuela corresponde nuestro concepto &iacute;ntimo.</em></p><p><em>Es preciso para ello consultar el esp&iacute;ritu general contempor&aacute;neo; en esta forma encontraremos en la vida humana una soluci&oacute;n para el lector.</em></p><p><em>Im&aacute;n descubrir&aacute; la causa de nuestras inquietudes y aspiraciones. Ser&aacute; una revista que guardar&aacute; la documentaci&oacute;n de su &eacute;poca, intercalando fotograf&iacute;as en algunos n&uacute;meros y prescindiendo en otros. Hablar&aacute; de poes&iacute;a, psicolog&iacute;a, cr&oacute;nicas de viaje, etc&eacute;tera&hellip; y de la influencia considerable que va ganando la ciencia sobre la literatura y en la necesidad aun, entre los hombres, de creaci&oacute;n art&iacute;stica.</em></p><p><em>Im&aacute;n ser&aacute; dirigido a centralizar norte y sur como lo denota su t&iacute;tulo, atraer&aacute; hacia s&iacute; todo individuo capaz de propagar energ&iacute;as y har&aacute; conocer los escritores; todos los reunir&aacute; en su campo magn&eacute;tico.</em></p><p><em>Im&aacute;n abrir&aacute; nuevos caminos comunes al pensamiento actual, entorpecido en tradiciones y se enterar&aacute; de los acontecimientos que marquen una orientaci&oacute;n &mdash; ser&aacute; un punto inicial que definir&aacute; la generaci&oacute;n presente.</em></p><p><em>Estamos cansados de ver que los sentimientos sean reemplazados por palabras confusas y que la literatura sea considerada contraria a la vida; queremos vivir de acuerdo con los progresos y costumbres de nuestros d&iacute;as.</em></p><p>Hay que sobreponerse a la inteligencia, pero a la que amenaza en materializarse y en retroceder la civilizaci&oacute;n en lugar de adelantarla.</p><p>Queremos otras ideas seguidas de una acci&oacute;n. Im&aacute;n es por y para las fronteras ilimitadas &mdash;nosotros seremos panmundiales y la duraci&oacute;n diamantina de Im&aacute;n podr&aacute; ser llamada un imanato.</p><p>Y ahora te hago notar a quien est&aacute;s leyendo, sin vocativo, directamente, que estos p&aacute;rrafos anteriores llevan varias veces incluido el t&eacute;rmino&nbsp;<span><em>Im&aacute;n</em></span>, como el t&iacute;tulo de nuestra revista, en esa extracci&oacute;n, precisamente, del pr&oacute;logo de otra revista.</p><p><em>Im&aacute;n</em>&nbsp;naci&oacute; en el seno de la Asociaci&oacute;n Aragonesa de Escritores en 2009, como &oacute;rgano continuador de la anterior revista,&nbsp;<em>Criaturas Saturnianas</em>, con af&aacute;n renovador en su objetivo de dar voz a sus componentes y de facilitar una divulgaci&oacute;n de temas literarios y culturales afines con la meta del colectivo.&nbsp; Se eligi&oacute; ese nombre en homenaje a la primera novela del reconocido internacionalmente escritor aragon&eacute;s&nbsp;<span>Ram&oacute;n J. Sender</span>.&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>&nbsp;trata de la guerra y de sus consecuencias directas en un soldado, sobre todo a su regreso, donde siente todo cambiado. Este protagonista hab&iacute;a sido herrero y a menudo resultaba herido por los utensilios o herramientas con los que trabajaba, ya que &ldquo;Atra&iacute;a el hierro como un im&aacute;n&rdquo; (Sender, 1930, cap&iacute;tulo 1, p.18), y as&iacute; le vali&oacute; como apodo.</p><p>Antes de seguir con la revista que nos va a ocupar, quiero mencionar que desde 1988 a 1990, el peri&oacute;dico aragon&eacute;s&nbsp;<em>El D&iacute;a</em>, incluy&oacute; un suplemento cultural tambi&eacute;n titulado&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, dirigido primeramente por Lola Ester y luego por Ant&oacute;n Castro.</p><p>La otra&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, la primigenia, naci&oacute; el 30 de abril de 1931, probablemente gestada en el a&ntilde;o anterior, en unos talleres de impresi&oacute;n parisinos, &ldquo;en alta y cara calidad, tres meses despu&eacute;s de que Sur<a name="_ftnref1" href="https://www.revistaiman.es/iman-tiempo-atras/?fbclid=IwY2xjawQMN1RleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR6uWvncM_q7hTPcrqQuX5uZ4muALDHzqfWGxOPNTxxfmCJZ23mbG_y8A8PXcA_aem_EZw5REn-7amWJWMYG82Nxg#_ftn1">[1]</a>&nbsp;saliera en Buenos Aires&rdquo; (Liendo, V. 2017).</p><p><a name="_ftn1" href="https://www.revistaiman.es/iman-tiempo-atras/?fbclid=IwY2xjawQMN1RleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR6uWvncM_q7hTPcrqQuX5uZ4muALDHzqfWGxOPNTxxfmCJZ23mbG_y8A8PXcA_aem_EZw5REn-7amWJWMYG82Nxg#_ftnref1">[1]</a>&nbsp;Sur fue una importante revista argentina, liderada por Victoria Ocampo, editada desde 1931 hasta 1982, con 371 n&uacute;meros publicados.</p><p><img class="size-full wp-image-13681 aligncenter" src="http://revistaiman.es/wp-content/uploads/portada_iman.jpg" border="0" alt="Portada Im&aacute;n" width="591" height="382" /></p><p><em>[1] Sur fue una importante revista argentina, liderada por Victoria Ocampo, editada desde 1931 hasta 1982, con 371 n&uacute;meros publicados.</em></p><p>No hay constancia fehaciente del motivo para llamarla&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, pero el pr&oacute;logo nos deja pistas en este p&aacute;rrafo:</p><p><em>Im&aacute;n ser&aacute; dirigido a centralizar norte y sur como lo denota su t&iacute;tulo, atraer&aacute; hacia s&iacute; todo individuo capaz de propagar energ&iacute;as y har&aacute; conocer los escritores; todos los reunir&aacute; en su campo magn&eacute;tico.</em></p><p>Adem&aacute;s, tal como ha quedado indicado m&aacute;s arriba, Andr&eacute; Breton y Philippe Soupault (colaborador &eacute;ste en la revista, como ya veremos m&aacute;s adelante) hab&iacute;an publicado en 1924&nbsp;<em>Los campos magn&eacute;ticos</em>, que parece una clara referencia para inspirar ese p&aacute;rrafo del pr&oacute;logo y colegir que es la causa del t&iacute;tulo (Liando V, 2017).</p><p>Creo que esas coincidencias, ser revista literaria y llamarse Im&aacute;n, dan un pie suficiente, y hasta necesario, para dedicar estas l&iacute;neas a profundizar en lo que fue aquella publicaci&oacute;n como un digno antecedente de nuestra andadura. &iexcl;Y menudo antecedente!</p><p>Aquel 30 de abril de 1931, con diecis&eacute;is d&iacute;as de Rep&uacute;blica en Espa&ntilde;a, aterriz&oacute; el primer avi&oacute;n en el aeropuerto de Barajas (ahora tambi&eacute;n de Adolfo Su&aacute;rez).&nbsp; Esos dos hechos de apertura marcaban hitos de crecimiento pronto truncados, tanto en Francia como en Espa&ntilde;a.&nbsp; Pero veamos qu&eacute; nos aportaba aquella acci&oacute;n literaria de Alvear y Carpentier, nacida con una enorme ilusi&oacute;n en una &eacute;poca en que la cultura era rabiosamente impulsada y divulgada.</p><p><img class="size-full wp-image-13682 aligncenter" src="http://revistaiman.es/wp-content/uploads/escritores.jpg" border="0" alt="Revista Im&aacute;n" width="523" height="421" /></p><p><em>Im&aacute;n</em>&nbsp;sali&oacute; a la calle en tres tipos de papel, seg&uacute;n se informa en su p&aacute;gina 4: jap&oacute;n antiguo, lafuma y alfa mousse; veinti&uacute;n ejemplares, doscientos y dos mil quinientos respectivamente.&nbsp; Todos numerados.&nbsp; El ejemplar que consulto, digitalizado por la Biblioteca Nacional de Espa&ntilde;a, es el n&uacute;mero 2.622 (probablemente en papel alfa mousse, seg&uacute;n se podr&iacute;a deducir del orden expuesto y de las cantidades nombradas). Y quiz&aacute; Argenteuil, la localidad donde resid&iacute;a el maestro impresor autor del trabajo, no fue elegida al azar, por su coincidencia etimol&oacute;gica con el nombre de Argentina.&nbsp; Era Argenteuil una ciudad a once kil&oacute;metros al noroeste de Par&iacute;s, entonces con m&aacute;s de setenta mil habitantes, y que hab&iacute;a tenido relaci&oacute;n con la cultura, a trav&eacute;s de pintores impresionistas como Manet y el escritor Guy de Maupassant.&nbsp; Fueron famosos tambi&eacute;n sus esp&aacute;rragos.</p><p><img class="size-full wp-image-13683 aligncenter" src="http://revistaiman.es/wp-content/uploads/texto.jpg" border="0" width="424" height="266" /></p><p>Veamos el elenco que contienen sus doscientas cincuenta y nueve p&aacute;ginas, incluyendo la portada:</p><p><img class="size-full wp-image-13684 aligncenter" src="http://revistaiman.es/wp-content/uploads/sumario.jpg" border="0" alt="Sumario Revista Im&aacute;n" width="1101" height="615" /></p><p>Excluyendo a Elvira de Alvear, encontramos treinta y un colaboradores, todos hombres, de nacionalidades variadas, la mayor&iacute;a de ellos habiendo vivido o huido de diferentes pa&iacute;ses, tanto europeos como latinoamericanos, con dos estadounidenses: Dos Passos y Kreymborg.&nbsp; Estamos situados en 1931 y todos los colaboradores est&aacute;n vivos, salvo quiz&aacute; el m&aacute;s relevante, Franz Kafka, fallecido siete a&ntilde;os antes, lo que deja cierto misterio sobre c&oacute;mo pudo conseguirse su participaci&oacute;n con un relato titulado&nbsp;<em>La sentencia</em>.&nbsp; Intentando encontrarlo en la bibliograf&iacute;a sobre el autor, no hall&eacute; ninguno con ese t&iacute;tulo.&nbsp; Su contenido responde al traducido habitualmente como&nbsp;<em>La condena</em>. Al igual que otras colaboraciones incluidas, al final incluye el nombre de su traductor, Arqueles Vela, escritor mexicano que resid&iacute;a entonces en Par&iacute;s, y que consider&oacute; ese t&iacute;tulo como m&aacute;s apropiado (en alem&aacute;n,&nbsp;<em>Dars urteil</em>, que literalmente significa &ldquo;dar juicio&rdquo;).&nbsp;&nbsp;<em>La condena</em>&nbsp;hab&iacute;a sido publicado en 1913 de forma independiente, a pesar de su corta extensi&oacute;n, despu&eacute;s de escribirlo en septiembre del a&ntilde;o anterior (La condena, 2018).&nbsp; Dos meses despu&eacute;s, Kafka escribi&oacute;&nbsp;<em>La metamorfosis</em>.&nbsp; La &ldquo;historia&rdquo; (as&iacute; la defini&oacute; Kafka en su subt&iacute;tulo frente a la duda de si era relato o novela) de&nbsp;<em>La condena</em>&nbsp;obtuvo en su momento una gran repercusi&oacute;n y recibi&oacute; multitud de interpretaciones (Laurent, 1983).</p><p>Adem&aacute;s del escritor austriaco, destacan los siguientes nombres, de acuerdo con sus trayectorias posteriores, tres de alto impacto en el llamado&nbsp;<em>Boom</em>&nbsp;latinoamericano treinta a&ntilde;os despu&eacute;s: Miguel &Aacute;ngel Asturias (premio Nobel), Alejo Carpentier (premio Cervantes) y Arturo Uslar Pietri (premio Pr&iacute;ncipe de Asturias), uno estadounidense, miembro de la Generaci&oacute;n perdida, John Dos Passos, y un chileno de alta relevancia en las vanguardias po&eacute;ticas del momento: Vicente Huidrobo.&nbsp; No obstante, el resto de los colaboradores son escritores de reconocimiento posterior, la mayor&iacute;a de ellos franceses: Le&oacute;n Paul Fargue, Jean Giono y Philippe Soupault.&nbsp; Tambi&eacute;n es digno de menci&oacute;n el mexicano Jaime Torres Bodet, Premio Nacional de Ciencias y Letras de su pa&iacute;s de origen. El &uacute;nico espa&ntilde;ol del elenco, Eugenio D&rsquo;Ors, un brillante intelectual de la &eacute;poca, fil&oacute;sofo y ensayista, colabora, seg&uacute;n el &iacute;ndice, con el aporte titulado&nbsp;<em>De la elipse en el misterio de lo barroco</em>, del que no ofrece imagen el ejemplar digitalizado con el mensaje FALTA P&Aacute;GINA.</p><p>Ra&uacute;l Antelo localiz&oacute; lo que faltaba en esas dos p&aacute;ginas del ejemplar, acudiendo a buscarlo a otro ejemplar existente en el Instituto Iberoamericano de Berl&iacute;n.&nbsp; Seg&uacute;n informa (Antelo, R. 2019, p.9), le consta que tambi&eacute;n hay ejemplares en la Biblioteca Nacional de Francia y en la Biblioteca latinoamericana de la Universidad de Texas. Y as&iacute; nos descubre que esas dos p&aacute;ginas en blanco conten&iacute;an este poema:</p><p><span>De la elipse en el misterio de lo barroco</span></p><p><em>A Jorge Guill&eacute;n,<br /></em><em>al pasar por Valladolid.</em></p><p>Elipse, maternidad:</p><p>Dos centros, dos corazones;</p><p>Paloma, el uno, entre pechos;</p><p>Ranilla, el otro, entre flancos.</p><p>&nbsp;</p><p>Formas nuevas, vidas nuevas,</p><p>Blanda pre&ntilde;ez de la elipse:</p><p>Curva de buena esperanza,</p><p>Geometr&iacute;a interesante.</p><p>&nbsp;</p><p>Lo barroco&hellip; Kepler, que</p><p>Valsa en elipse, con astros.</p><p>Quien tal vals&oacute;, alumbrar&aacute;</p><p>Desgarro y llanto entre muslos.</p><p>&nbsp;</p><p>Y llanto. Elipse, ternuras,</p><p>&iexcl;Como acoges, como insertas,</p><p>Como incluyes, como guardas,</p><p>Como escondes, como abrigas,</p><p>Como ba&ntilde;as, como imbibes,</p><p>Como nutres, hinchas, medras,</p><p>Hipertrofias, tumefactas,</p><p>Creces, turges, sueltas, libras,</p><p>T&uacute;nel entre C&aacute;os y C&oacute;smos!</p><p>&nbsp;</p><p>Agua guardas, agua, elipse,</p><p>Agua del mar primigenio,</p><p>Caldo en las sopas de que &Eacute;l</p><p>Cata cada mediod&iacute;a.</p><p>Substancioso caldo, en la</p><p>Gran sopera de la elipse.</p><p>Proceso del devenir</p><p>En su caldo de substancia.</p><p>&nbsp;</p><p>Y con su pan se lo come</p><p>&Eacute;l (Iav&eacute;, Saturno, el Tiempo) (d&rsquo;Ors 95-96).</p><p>Eugeni d&rsquo;Ors dedica el poema a Jorge Guill&eacute;n</p><p>El propio Antelo informa de este &uacute;nico n&uacute;mero de&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, calific&aacute;ndolo como &ldquo;una suerte de suplemento de la (revista) surrealista&nbsp;<em>Bifur</em>&hellip; cuyo redactor principal era Georges Ribemont-Dessaignes&rdquo; (Antelo, R. 2017), autor que aparece en la lista de colaboradores de Im&aacute;n.&nbsp; Redactado que desprende cierta calificaci&oacute;n de menor importancia y que contrasta con las de Claudio Ma&iacute;z: &ldquo;puede realizar un singular aporte a la historia de la cultura latinoamericana&rdquo;, &ldquo;&hellip;la fugacidad de la revista&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>&hellip; es inversamente proporcional a la eficacia lograda de acuerdo con su propuesta editorial&rdquo;.</p><p>Puede considerarse que, aunque tan s&oacute;lo circulara un n&uacute;mero de la revista, no fue un fracaso literario, pues como veremos m&aacute;s adelante, ubica a la incipiente novela latinoamericana del siglo XX entre las vanguardias europeas, d&aacute;ndole un lugar preponderante (Ma&iacute;z, C. 2018).&nbsp; En aquellos a&ntilde;os, surgieron innumerables revistas que consiguieron mantenerse en el tiempo, pero tambi&eacute;n se produjeron intentos que quedaron en un solo envite.&nbsp; Claudio Ma&iacute;z expresa que, seg&uacute;n&nbsp;<em>Revues litteraires</em>, hubo setenta y siete publicaciones a lo largo del siglo XX con un solo n&uacute;mero sacado a la calle.</p><p>Las colaboraciones aportadas son de g&eacute;nero variado.&nbsp; Existe un apartado espec&iacute;fico, titulado&nbsp;<em>Conocimiento de Am&eacute;rica Latina</em>&nbsp;que, quiz&aacute; a modo de encuesta, incluye opiniones sobre esta zona del mundo, solicitadas a diez autores, nueve europeos, uno alem&aacute;n y nueve franceses, m&aacute;s uno estadounidense cuya aportaci&oacute;n, diez cuartetas glosando personajes o lugares, aparece en ingl&eacute;s sin traducci&oacute;n.&nbsp; Adem&aacute;s, de este contenido ensay&iacute;stico, aparecen dos grupos de poemas, varios de prosa po&eacute;tica, quiz&aacute; alguna podr&iacute;a considerase experimental dentro de esa querencia vanguardista, y narrativa, con relatos de diversa extensi&oacute;n, uno de ellos de veintiocho p&aacute;ginas, otro de&nbsp; veinticinco y otro de diecis&eacute;is, cuando los dem&aacute;s oscilan entre tres y cinco p&aacute;ginas; el ensayo de John Dos Passos sobre el teatro ocupa catorce p&aacute;ginas, el de Bruno Barilli, diez; y el largo poema de Benjam&iacute;n Fondane se extiende por diez.</p><p>Destaco algunas singularidades de las aportaciones:</p><p>En el primer art&iacute;culo, en tono ciertamente ir&oacute;nico, Fargue navega por varias acepciones del t&eacute;rmino&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, adjudicando al final ese apelativo a Elvira de Alvear de forma indirecta:</p><p>&ldquo;Se han podido encontrar imanes naturales en Asia Menor, en Magnesia o en Heraclea. Yo acabo de hallar en la Argentina el im&aacute;n artificial m&aacute;s poderoso que conozco.</p><p>&Eacute;l guiar&aacute; Am&eacute;rica Latina a la br&uacute;jula; Elvira de Alvear tiene el tim&oacute;n con su peque&ntilde;a mano firme&rdquo;. (Im&aacute;n, 1931, p.10)</p><p>La segunda aportaci&oacute;n, de Jean Giono, es un regreso a la infancia.&nbsp;&nbsp;<em>Mis amigas se murieron</em>&nbsp;es un ejercicio de nostalgia sobre las amigas y amantes del autor, con ligeras incursiones en el erotismo.</p><p>Xul Solar (Oscar Agust&iacute;n Alejandro Schulz Solari) era un polifac&eacute;tico artista argentino y destacado inventor.&nbsp; Iniciado en el esoterismo y amigo de Borges, cre&oacute; un un idioma, que podemos encontrar en su colaboraci&oacute;n en Im&aacute;n, que llam&oacute;&nbsp;<em>neocriollo</em>.</p><p>Vicente Huidobro, considerado uno de los grandes poetas chilenos, en 1931 estaba a punto de regresar a su pa&iacute;s, despu&eacute;s de un largo periplo por Europa y Am&eacute;rica. Hab&iacute;a iniciado el movimiento est&eacute;tico llamado&nbsp;<em>creacionismo,&nbsp;</em>del cual deja una muestra en la revista, tanto en verso como en prosa po&eacute;tica.</p><p>Henry Michaux, tambi&eacute;n artista multidisciplinar, presenta un relato con tintes kafkianos (aunque con alg&uacute;n toque de surrealismo) sobre c&oacute;mo sobrevivir con tres cad&aacute;veres en un compartimento de tren. Puede considerarse un microrrelato. Algunos cr&iacute;ticos consideran a Michaux un precursor de este subg&eacute;nero narrativo.</p><p>La representaci&oacute;n mexicana aparece con Jaime Torres Bodet, que entrega el relato&nbsp;<em>La visita</em>, al que antecede una dicta del libro b&iacute;blico de Jerem&iacute;as.</p><p>Este relato no aparece en la edici&oacute;n de su&nbsp;<em>Narrativa Completa</em>&nbsp;(1985).&nbsp; Es m&aacute;s que probable, que&nbsp;<em>La visita</em>&nbsp;fuera rescatado de esta revista&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>&nbsp;(Marco, J., 1992).</p><p>Traducido por Alejo Carpentier, Robert Desnos aporta un ensayo biogr&aacute;fico en el que pondera la figura del conde de Lautr&eacute;amont (autot&iacute;tulo), Isidoro Ducasse (1846-1870,) que hab&iacute;a sido olvidado, pero los poetas surrealistas, entre ellos Robert Desnos, procedieron a resucitarlo y lo consideraron su precursor.</p><ol><li><em>Desnos, miembro activo de la Resistencia francesa, tras permanecer en varios campos de concentraci&oacute;n, falleci&oacute; de tuberculosis en el campo de Terezin, en Praga.</em></li></ol><p><img class="size-full wp-image-13685 aligncenter" src="http://revistaiman.es/wp-content/uploads/desnos.jpg" border="0" alt="Desnos" width="723" height="490" /></p><p>Eug&eacute;ne Jolas hab&iacute;a editado varios n&uacute;meros de su revista&nbsp;<em>transition</em>&nbsp;(en min&uacute;scula y en ingl&eacute;s), en cuyo n&uacute;mero inicial (abril de 1927), public&oacute; su manifiesto, donde abogaba por romper moldes creativos, especialmente idiom&aacute;ticos.</p><p>Benjamin Fondane (nacido como Weschel) muri&oacute; en la c&aacute;mara de gas de Auschwitz el 2 de octubre de 1944.&nbsp; Fue un poeta adscrito a las vanguardias filos&oacute;ficas y po&eacute;ticas del siglo XX. Sus poemas son un grito de angustia.&nbsp; El tercero nombra a su amigo Armando, v&iacute;ctima de suicidio.&nbsp; Est&aacute; traducido por E.A, supuestamente Elvira de Alvear y presenta varias faltas de ortograf&iacute;a. Seg&uacute;n nota en Hermida Editores (2023), los poemas de Ulises fueron traducidos al franc&eacute;s por el propio Fondane.&nbsp; Su&nbsp;<em>Ulysse</em>&nbsp;se public&oacute; en 1933, por lo que colaboraci&oacute;n en Im&aacute;n supone un anticipo de la obra.</p><p><em>Umbrales</em>, de Sixto Martelli, es una sucesi&oacute;n de textos que narran pasajes y paisajes urbanos de Buenos Aires. Incluye reflexiones sobre lo que observa y plasma.</p><p>Hans (Jean) Arp fue un poeta vanguardista franc&eacute;s que aporta dos poemas cortos con caracter&iacute;sticas propias de las corrientes novedosas y, que, curiosamente, aparecen transcritos &iacute;ntegramente en letra cursiva.</p><p>De Boris Pilniak, escritor ruso ejecutado en Mosc&uacute; en 1938 por antisovi&eacute;tico, la revista incluye un largo relato de veinticinco p&aacute;ginas, titulado&nbsp;<em>La revuelta de las mujeres</em>, que, siendo fiel al t&iacute;tulo, narra una rebeli&oacute;n de setenta y una f&eacute;minas tras el asesinato de una de ellas a mano de su marido, a quien acosan en el funeral exigiendo justicia.</p><p>Seg&uacute;n Claudio Ma&iacute;z (Ma&iacute;z, C. 2019, p. 9), en lo que denomina &ldquo;encuesta&rdquo; se recogen impresiones de &ldquo;la joven literatura centralizada en Par&iacute;s&rdquo;, que presentan &ldquo;respuestas muy decepcionantes&rdquo;, en las que demuestran un desconocimiento completo de America Latina, &ldquo;o se valen de lugares comunes, estereotipados&rdquo;, eso s&iacute;, con un desbordante estilo literario.</p><p>Y llegamos a las dos &uacute;ltimas colaboraciones.&nbsp; Resulta dif&iacute;cil deducir el criterio de su ordenaci&oacute;n.&nbsp; En el caso de la pen&uacute;ltima, nos encontramos con un ensayo muy interesante de John Dos Passos sobre el arte esc&eacute;nico, con el did&aacute;ctico t&iacute;tulo&nbsp;<em>&iquest;Qu&eacute; quiere decir teatro?</em>, en el que introduce cr&iacute;ticas directas al r&eacute;gimen sovi&eacute;tico, satin&aacute;ndolas de velada iron&iacute;a.</p><p>Y aprovechando que la &uacute;ltima colaboraci&oacute;n va firmada por Arturo Uslar Pietri, con un fragmento de su novela&nbsp;<em>Las lanzas coloradas</em>, publicada ese mismo a&ntilde;o 1931, iniciar&eacute; una atenci&oacute;n m&aacute;s extensa a este autor, junto a Alejo Carpentier y a Miguel &Aacute;ngel Asturias, como los tres personajes incluidos en esta revista que m&aacute;s destacaron posteriormente en lengua espa&ntilde;ola, con reconocidos m&eacute;ritos y distinciones. Se convertir&aacute;n en grandes amigos, sobre todo durante su estancia en Par&iacute;s, y permanecer&aacute;n unidos hasta el final de sus d&iacute;as.</p><p>La relaci&oacute;n entre los tres escritores aparece marcada y referida repetidamente, y Domingo Milliani (Milliani, D, 1987), nos remite precisamente a la revista objeto de este art&iacute;culo, destacando la importante repercusi&oacute;n posterior que tuvieron las tres novelas anticipadas en&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, en cuanto a lo que supone avanzar los rasgos del llamado realismo m&aacute;gico, &ldquo;t&eacute;rmino introducido en la teor&iacute;a literaria hispanoamericana por el mismo Uslar Pietri&rdquo;.</p><p>Arturo Uslar Pietri naci&oacute; en Caracas el 16 de mayo de 1906. Cuando sali&oacute;&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>&nbsp;de imprenta, ten&iacute;a, por tanto, 24 a&ntilde;os.&nbsp; Es el colaborador m&aacute;s joven en ese n&uacute;mero.&nbsp; Llevaba dos a&ntilde;os en Par&iacute;s, con larga trayectoria de activismo pol&iacute;tico y literario. En 1928, en Caracas, se publica el &uacute;nico n&uacute;mero de la revista&nbsp;<em>V&aacute;lvula</em>&nbsp;y en ella aparece el manifiesto editorial&nbsp;<em>Somos</em>, cuya autor&iacute;a identifica Uslar como propia algo m&aacute;s tarde.</p><p>En 1929, con apenas 23 a&ntilde;os, llega a Par&iacute;s, investido como alto funcionario venezolano. Y en 1931 hab&iacute;a concluido&nbsp;<em>Las lanzas coloradas&nbsp;</em><em>(Miliani, D., 1987).</em></p><p>As&iacute; pues, al haber entregado ese p&aacute;rrafo a los editores de&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, nos encontramos con un anticipo concertado. El t&iacute;tulo hace referencia a la sangre que se adhiere a las lanzas en el fragor de la batalla.</p><p>Miguel &Aacute;ngel Asturias colabora en esta revista con el relato que titula en el &iacute;ndice&nbsp;<em>En las tinieblas del ca&ntilde;averal</em>. Se trata de una primera versi&oacute;n del cap&iacute;tulo sexto de su novela publicada en 1949 bajo el t&iacute;tulo&nbsp;<em>Hombres de ma&iacute;z</em>.</p><p>&ldquo;Los &laquo;hombres de ma&iacute;z&raquo; son los indios, seg&uacute;n la cosmogon&iacute;a ind&iacute;gena mayaquich&eacute;&rdquo; (Bellini, G. 2008) Asturias se interna en el mundo m&aacute;gico de los indios guatemaltecos.</p><p>Alejo Carpentier naci&oacute; en Lausana (Suiza), pero sus padres, &eacute;l de origen franc&eacute;s y ella de origen ruso, emigraron enseguida a La Habana, donde creci&oacute; y desde donde parti&oacute; a un periplo que responde a su propio mestizaje cultural.&nbsp; Huido de Cuba, ayudado por el poeta surrealista Robert Desnos, tambi&eacute;n colaborador en este n&uacute;mero de&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, pas&oacute; varios a&ntilde;os en Par&iacute;s. Fue alto funcionario del gobierno castrista en distintas Embajadas del pa&iacute;s cubano (Instituto Cervantes, 2017)</p><p>&iexcl;Ecu&eacute;-Yamba-O!, de Alejo Carpentier, comenz&oacute; a escribirla en la c&aacute;rcel, adonde fue recluido por hacer un manifiesto contra el dictador cubano Gerardo Machado, admirador de Mussolini. La termin&oacute; en Par&iacute;s y fue publicada en 1933 y se considera como el producto de un ejercicio de aprendizaje, seg&uacute;n el propio Carpentier (Cuesta, A. 2020). Narra la vida de un negro cubano a principios del siglo XX, con un estilo vanguardista que se aleja del hasta entonces clasicismo de la literatura latinoamericana.&nbsp; En esa novela se empieza a entender en el exterior la realidad cubana.</p><p>Tres grandes autores estos &uacute;ltimos, que estaban destinados a marcar historia en la literatura mundial desde su profundo estudio y conocimiento de la realidad latinoamericana, hasta entonces oculta bajo el halo europeo del clasicismo y podr&iacute;amos decir de &ldquo;lo pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;.&nbsp; El contacto estrecho que se produjo entre ellos y con las vanguardias art&iacute;sticas que despuntaron en el primer tercio del siglo XX cre&oacute; un c&oacute;ctel de explosi&oacute;n literaria que culmin&oacute; en el llamado Boom Latinoamericano que se destap&oacute; en la d&eacute;cada de los 60.</p><p>En&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>, de 1931, revista dirigida y financiada por Elvira de Alvear, con la funci&oacute;n de secretario de redacci&oacute;n en Alejo Carpentier, se dieron cita autores de relevancia de variadas nacionalidades que confluyeron en el Par&iacute;s de los a&ntilde;os 30, donde estaban emergiendo las vanguardias, esencialmente el surrealismo, con el deseo de cambiar el mundo a trav&eacute;s del arte mediante la evasi&oacute;n de la realidad. Dada&iacute;smo, cubismo, ultra&iacute;smo, fauvismo&hellip;</p><p>Hubo un proyecto de segundo n&uacute;mero de Im&aacute;n, que se qued&oacute; en galeradas y del que se conserv&oacute; el &iacute;ndice.&nbsp; Inclu&iacute;a colaboraciones de Macedonio Fern&aacute;ndez, Manuel Altolaguirre, Pablo Neruda, nuevamente Miguel &Aacute;ngel Asturias, Rafael Alberti&hellip; pero la crisis argentina oblig&oacute; a Elvira de Alvear a regresar a su pa&iacute;s para cuidar directamente de su fortuna, y ya no volvi&oacute; a Par&iacute;s (Ma&iacute;z, C., 2018).</p><p>Quiz&aacute; Woody Allen se proyect&oacute; a esa &eacute;poca parisina y departi&oacute; con todos los autores que hemos mencionado aqu&iacute; gracias a este otro&nbsp;<em>Im&aacute;n</em>.&nbsp; Quiz&aacute; Allen toc&oacute; su clarinete en un caf&eacute; de Par&iacute;s mientras se inspiraba en Elvira de Alvear, o en Robert Desnos, o en Eug&egrave;ne Jolas, o en Alejo Carpentier&hellip; con reminiscencias de la Belle &Eacute;poque, y entre ellos decidieran escribir el guion (premiado en los &Oacute;scar de 2011) de&nbsp;<em>Medianoche en Par&iacute;s</em>. Quiz&aacute; se reunieron en una buhardilla de Montmartre, o en un sal&oacute;n de la &Oacute;pera, o paseando por los campos El&iacute;seos, o en los camerinos del Moulin Rouge, para darle en confidencia las claves que en el futuro podr&iacute;a aplicar como instrumentos del realismo m&aacute;gico o de lo real maravilloso en varias de sus pel&iacute;culas.</p><p>Im&aacute;n, &ldquo;siempre nos quedar&aacute; Par&iacute;s&rdquo;.</p><p>&nbsp;</p><h3>BIBLIOGRAF&Iacute;A:</h3><p>&nbsp;</p><p>Revista Im&aacute;n, (1931), varios autores, ejemplar digitalizado por la Biblioteca Nacional de Espa&ntilde;a en su Hemeroteca digital</p><p><a href="https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=5226969">https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/card?sid=5226969</a></p><p>&nbsp;</p><p>Revista Iberoamericana (2021), Rese&ntilde;a sobre Los campos magn&eacute;ticos, de Breton-Soupault</p><p>https://liberoamericamag.com/2021/02/06/resena-los-campos-magneticos-de-andre-breton-y-philippe-soupault/</p><p>Borges (1960), El hacedor, Obras completas J.L. Borges, volumen 2, Ediciones Emec&eacute;, p.194</p><p>Borges (1949), El Aleph, Obras completas J.L. Borges, volumen 1, Ediciones Emec&eacute;, p.623</p><p>Bullrich, Bony, (2019), Borges, Beatriz Viterbo y Beatriz Bibiloni en la vida real.</p><p><a href="https://www.bonybullrich.com/borges-beatriz-viterbo-y-beatriz-bibiloni-en-la-vida-real/">https://www.bonybullrich.com/borges-beatriz-viterbo-y-beatriz-bibiloni-en-la-vida-real/</a></p><p>&nbsp;</p><p>Mart&iacute;n Rodrigo, In&eacute;s (2019) Beatriz Bibiloni, la musa secreta de Borges</p><p><a href="https://www.abc.es/cultura/libros/abci-beatriz-bibiloni-musa-secreta-borges-201901131836_noticia.html">https://www.abc.es/cultura/libros/abci-beatriz-bibiloni-musa-secreta-borges-201901131836_noticia.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>Gull&oacute;n, Ricardo (2016) Balance del Surrealismo, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.</p><p><span style="text-decoration: underline;">https://www.cervantesvirtual.com/obra/balance-del-surrealismo-0/</span></p><p>&nbsp;</p><p>Ma&iacute;z, Claudio. (2018) El acierto en el fracaso. La revista Im&aacute;n (1931), un episodio de la historia literaria latinoamericana, Catedral Tomada, revista de cr&iacute;tica literaria Latinoamericana, vol.6, n&uacute;m. 11, 2018, p.129-148</p><p><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6747865">https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6747865</a></p><p>&nbsp;</p><p>Ram&oacute;n J. Sender (1930), Im&aacute;n, Edici&oacute;n Destino, 1979, p.18</p><p>&nbsp;</p><p>Liendo, Victoria (2017), Victoria Ocampo, una snob para el desierto argentino, Cuadernos L&iacute;rico</p><p><a href="https://journals.openedition.org/lirico/3761">https://journals.openedition.org/lirico/3761</a></p><p>&nbsp;</p><p>Laurent, Alberto J.R. (1983) , Obras completas Franz Kafka, Edicomunicaci&oacute;n, 1983,</p><p>&nbsp;</p><p>La condena (2018), Wikipedia (consultado 28/02/2024)</p><p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_condena">https://es.wikipedia.org/wiki/La_condena</a></p><p>&nbsp;</p><p>Antelo, Ra&uacute;l (2019) &ndash; La elipse americana: volver de la nada y volverse a ir a la nada, revista Letral, n&uacute;mero 21, enero 2019</p><p><a href="https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6824332.pdf">https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6824332.pdf</a></p><p>&nbsp;</p><p>Rubio Pacho, C. (2018). Jaime Torres Bodet, El juglar y la domadora y otros relatos desconocidos. Serie Literatura Mexicana, 5. 243-248</p><p><a href="https://revistas-filologicas.unam.mx/literatura-mexicana/index.php/lm/article/view/1100">https://revistas-filologicas.unam.mx/literatura-mexicana/index.php/lm/article/view/1100</a></p><p>&nbsp;</p><p>Marco, J. (1992), El juglar y la domadora, ABC literario 17/8/1992, 9</p><p><a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/cultural-madrid-19920807-9.html">https://www.abc.es/archivo/periodicos/cultural-madrid-19920807-9.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>Fern&aacute;ndez, T. y Tamaro, E. (2004) Biograf&iacute;a del Conde de Lautr&eacute;amont.</p><p><a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lautreamont.htm">https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lautreamont.htm</a></p><p>&nbsp;</p><p>Jolas, E. (1927), Manifiesto</p><p><a href="https://web.archive.org/web/20100108114951/http:/www.davidson.edu/academic/english/Little_Magazines/transition/manifesto.html">https://web.archive.org/web/20100108114951/http://www.davidson.edu/academic/english/Little_Magazines/transition/manifesto.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>Hermida Editores (s/d), Biograf&iacute;a de Benjamin Fondane</p><p><a href="https://www.hermidaeditores.com/benjamin-fondane">https://www.hermidaeditores.com/benjamin-fondane</a></p><p>&nbsp;</p><p>Capraroiu, E. (2007) La conexi&oacute;n rumana: Alberti, Neruda, Universidad de California</p><p><a href="https://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/la-conexion-rumana-alberti-neruda-lara-1048298/">https://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/la-conexion-rumana-alberti-neruda-lara-1048298/</a></p><p>&nbsp;</p><p>Capraroiu, E. (2009) Neruda, traductor: el ejemplo rumano, Universidad de California</p><p><span style="text-decoration: underline;">http://www.mshs.univ-poitiers.fr/crla/contenidos/ESCRITURAL/ESCRITURAL1/NERUDA/CAPRAROIU/Capraroiu.html</span></p><p>&nbsp;</p><p>Cheney, Luis (2007), Uslar Pietri en el teatro venezolano &ndash;. Revista Escena 30.61</p><p><a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/uslar-pietri-en-el-teatro-venezolano-788690/html/eecc6ff8-bb93-4e30-b3ac-00f0edc7146d_2.html">https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/uslar-pietri-en-el-teatro-venezolano-788690/html/eecc6ff8-bb93-4e30-b3ac-00f0edc7146d_2.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>V&aacute;zquez, M.A. (2006) Las vanguardias en nuestras revistas, 28. Revista V&aacute;lvula, Venezuela</p><p>Las vanguardias en nuestras revistas, 28. Revista&nbsp;<em>V&aacute;lvula</em>, Venezuela</p><p><a href="https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/abril_06/25042006_01.htm">https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/abril_06/25042006_01.htm</a></p><p>&nbsp;</p><p>Valenzuela, E. (2016) Los manifiestos literarios</p><p><a href="https://www.aporrea.org/actualidad/a227653.html">https://www.aporrea.org/actualidad/a227653.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>Lecuna, V. (2018) Reinas venezolanas del siglo XX. Populismo, abstracci&oacute;n y Estado,</p><p><a href="https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/cualit/article/view/23040/20157">https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/cualit/article/view/23040/20157</a></p><p>&nbsp;</p><p>Milliani, D. (1987) Biograf&iacute;a de Arturo Uslar Pietri</p><p><a href="https://www.cervantesvirtual.com/portales/arturo_uslar_pietri/autor_biografia/">https://www.cervantesvirtual.com/portales/arturo_uslar_pietri/autor_biografia/</a></p><p>&nbsp;</p><p>Segura, G. (2016) El se&ntilde;or presidente, de Miguel &Aacute;ngel Asturias, cumple setenta a&ntilde;os, Fronterad, Revista digital</p><p><a href="https://www.fronterad.com/el-senor-presidente-de-miguel-angel-asturias-cumple-setenta-anos/">https://www.fronterad.com/el-senor-presidente-de-miguel-angel-asturias-cumple-setenta-anos/</a></p><p>&nbsp;</p><p>Edici&oacute;n cr&iacute;tica de Hombres de ma&iacute;z, de M. A. Asturias, publicado por la Universidad de Costa Rica, edici&oacute;n de 1996, en Google Books</p><p><a href="https://books.google.com.py/books?id=pmausrAxDjYC&amp;printsec=frontcover&amp;hl=es&amp;source=gbs_vpt_read#v=onepage&amp;q&amp;f=false">https://books.google.com.py/books?id=pmausrAxDjYC&amp;printsec=frontcover&amp;hl=es&amp;source=gbs_vpt_read#v=onepage&amp;q&amp;f=false</a></p><p>&nbsp;</p><p>Bellini, Giuseppe, (2008), Mundo m&aacute;gico y mundo real: la narrativa de Miguel &Aacute;ngel Asturias,</p><p><a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra/mundo-mgico-y-mundo-real---la-narrativa-de-miguel-ngel-asturias-0/">https://www.cervantesvirtual.com/obra/mundo-mgico-y-mundo-real&mdash;la-narrativa-de-miguel-ngel-asturias-0/</a></p><p>&nbsp;</p><p>Instituto Cervantes, (2017) Alejo Carpentier, biograf&iacute;a</p><p><a href="https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/argel_alejo_carpentier.htm">https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/argel_alejo_carpentier.htm</a></p><p>&nbsp;</p><p>Otero, I. (2020) &iexcl;Ecu&eacute;- Yamba O!: la magia de la novela de Alejo Carpentier,</p><p><a href="https://www.cronicasdelaemigracion.com/opinion/isaac-otero/ecue-yamba-0-magia-novela-alejo-carpentier/20200413120423099044.html">https://www.cronicasdelaemigracion.com/opinion/isaac-otero/ecue-yamba-0-magia-novela-alejo-carpentier/20200413120423099044.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>Blanco, E. y Rodr&iacute;guez M. (2009) Para un an&aacute;lisis hist&oacute;rico literario de la novela &laquo;&iexcl;&Eacute;cue-Yamba-&Oacute;!&raquo;, de Alejo Carpentier</p><p><a href="http://www.archivocubano.org/ecue.html">http://www.archivocubano.org/ecue.html</a></p><p>&nbsp;</p><p>Historia Universal de la Literatura, tomo 5, (1982), Ediciones Orbis, Verjat, cap.11 y 12, Literatura francesa contempor&aacute;nea. Rodr&iacute;guez Monegal, cap. 18, La prosa hispanoamericana contempor&aacute;nea.</p><p>&nbsp;</p><p>Fotograf&iacute;a de Elvira de Alvear tomada de:</p><p><a href="https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/10/jorge-luis-borges-elvira-de-alvear.html">https://borgestodoelanio.blogspot.com/2014/10/jorge-luis-borges-elvira-de-alvear.html</a></p><p>donde se referencia de esta manera:</p><p>En&nbsp;<em>El Hacedor</em>&nbsp;(1960)</p><p>Foto de Elvira de Alvear (posible Beatriz Viterbo):<br />Revista de Occidente n&ordm; 301, Junio 2006&nbsp;<a href="http://oyeborges.blogspot.com.ar/2010/05/elvira-de-alvear.html">V&iacute;a</a><br /><a href="http://www.multimagen.com/portfolios/portfolio.php?id=8484">Foto Jorge Luis Borges: Susana Mul&eacute;</a></p><p>&nbsp;</p><p>Fotograf&iacute;a de Alejo Carpentier tomada de Letralia</p><p>(Publicado en revista Im&aacute;n, n&uacute;mero 30, noviembre 2023)</p></div></div></div></div></div></div></div><div class="sidedock56-placement"><div class="sidedock56"><div class="sidedock56__content"><div class="sidedock56__post"><div class="sidedock56__post__text"><h3 class="sidedock56__post__title title56"><a href="https://www.revistaiman.es/jacque-canales-antologia-poetica-1985-1995-2/"></a></h3><div class="excerpt56 component56 excerpt56--cols--1 "></div></div></div></div><span class="close">&nbsp;</span></div></div>]]></description><pubDate>Wed, 25 Feb 2026 20:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>La paz en s&#xED;</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/022501-la-paz-en-si.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/022501-la-paz-en-si.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: 1em;">Cuando en el mundo aparecen determinados conflictos b&eacute;licos y los medios de comunicaci&oacute;n nos llenan de sus noticias escabrosas, manipuladas en muchas ocasiones, bombardeando, tal como los &ldquo;malos&rdquo; en la batalla, con hechos in situ que juzgan indirectamente unas u otras acciones, informando (?) de que atentan contra algo (siempre &ldquo;contra&rdquo;), la palabra paz se al&iacute;a con su ant&oacute;nimo guerra inexcusablemente.&nbsp; De tal manera que en el imaginario colectivo se asume la idea de que la paz es la ausencia de la guerra.&nbsp; Y no es esto, no es esto, Ortega y Gasset dixit.</span></p><div class="fox-outer-wrapper fox-all wi-all" id="wi-all"><div class="wi-main fox-main" id="wi-main"><div class="single-placement"><div class="container container--main single56__outer"><div class="primary56"><div class="single56__body"><div class="entry-content single56__element single56__content single56__post_content single56__body_area"><p>Que la guerra, como ant&oacute;nimo de la paz, es un negocio lo tratar&aacute;n en este monogr&aacute;fico personas con m&aacute;s capacidad valorativa que quien suscribe.&nbsp; Igual ocurrir&aacute; con el argumento de que la paz es consecuencia de un equilibrio de fuerzas, o del triunfo del poderoso que es magn&aacute;nimo y dictador en su conquista, o de la rendici&oacute;n condicional o incondicional del m&aacute;s d&eacute;bil.&nbsp; Casi siempre, en estos dos &uacute;ltimos casos, habr&aacute; muertos sobre las calles y terror en los corazones de los pueblos.</p><p>Nuestro devenir como raza durante miles de a&ntilde;os se transcribe con referencia a las guerras y sus consecuencias.&nbsp; As&iacute;, esa paz ant&oacute;nima de la guerra apenas dura unas temporadas, por mucho &ldquo;tratado&rdquo; que la ampare.</p><p>Pero la paz va m&aacute;s all&aacute; de la ausencia de la guerra.&nbsp; Esa paz forzada repercute en el dolor de las gentes, circunstancia que puede sembrar un germen alimentador del pr&oacute;ximo conflicto b&eacute;lico.&nbsp; Recomiendo la pel&iacute;cula &ldquo;La cinta blanca&rdquo; (2009), en la que Michael Haneke muestra las acciones intrahist&oacute;ricas en el pueblo alem&aacute;n que permitieron la extensi&oacute;n de la violencia fascista con la colaboraci&oacute;n, el acuerdo o el silencio de esas gentes. Y tambi&eacute;n &ldquo;La ola&rdquo;, novela de Tod Strasser y pel&iacute;cula de Denis Gansel, que cuenta un experimento en un colegio para mostrar hasta d&oacute;nde puede llegar la crueldad humana.&nbsp; En las dos historias, no hay guerra, pero tampoco paz.&nbsp; Se trata de la propagaci&oacute;n de la violencia, de la represi&oacute;n y de la agresividad desde un poder que genera individuos adocenados por el miedo; un poder que maneja los bajos instintos de la superioridad mediocre y de la supervivencia biol&oacute;gica, como por ejemplo el racismo, el machismo y otras fobias y discriminaciones sobre colectivos diferentes a los que pretenden imponer la supremac&iacute;a.</p><p>Desde lo racional, las formas de impedir que el ser humano descienda a sus profundidades m&aacute;s instintivas son la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n, acciones de alta solidaridad que se deber&iacute;an aplicar, si existiera la &eacute;tica en los gobernantes, desde el poder con base igualitaria.&nbsp; En algunas &eacute;pocas, en algunos pa&iacute;ses, se ha conseguido implantarlas de esa manera, y son innegables los avances en integridad y moral, que se ven reflejados en leyes y organizaciones sociales que los promueven y colocan en alto valor.&nbsp; Entonces nos llaman seres civilizados. Cada vez son menos los pa&iacute;ses o entidades que las aplican bajo la &eacute;tica, incluso la contradicen con medios m&aacute;s sofisticados desde lo tecnol&oacute;gico y desde lo psicol&oacute;gico.</p><p>Existe otro punto de partida, que es tambi&eacute;n de llegada, con m&aacute;s profundo calado y que, por ello, tambi&eacute;n ha sido profusamente tratado, aunque desde una visi&oacute;n m&aacute;s et&eacute;rica, menos densa: el interior, esa difusa parte del ser humano que no se define por huesos, nervios, m&uacute;sculos, humores, &oacute;rganos o v&iacute;sceras, sino por conceptos borrosos como el alma, el coraz&oacute;n, la trascendencia o la espiritualidad.&nbsp; As&iacute; que hablaremos de la paz interior como la generada desde la individualidad, con capacidad volitiva para decidir el propio estado del &aacute;nimo, que busca la serenidad.&nbsp; La paz interior tiene que ver con el amor, la felicidad y la calma que llevan a una observaci&oacute;n diferente de la realidad.</p><p>La diferentes religiones y pr&aacute;cticas espirituales se han dotado de herramientas que buscan esa serenidad mediante la conexi&oacute;n con un espectro divino o sagrado: un Dios, el cosmos, el universo, el atm&aacute;n&hellip; Se logra a trav&eacute;s de la oraci&oacute;n, la contemplaci&oacute;n, los mantras o la meditaci&oacute;n. Esta &uacute;ltima, procedente de las religiones orientales, se ha extendido por Occidente, a trav&eacute;s del yoga en un principio y otras pr&aacute;cticas despu&eacute;s, como el divulgado&nbsp;<em>mindfulness</em>&nbsp;o la MT (meditaci&oacute;n trascendental).&nbsp; Aparte de su valor espiritual, adjudicado por quienes as&iacute; enfocan su existencia, es innegable su capacidad para aquietar la mente y predisponer el ser a la serenidad, paso imprescindible para la paz interior. Y esa serenidad, ese apag&oacute;n de la mente se desliga del ego y as&iacute; el doctor David Hawkins, pisquiatra estadounidense y estudioso de la consciencia, afirma: &ldquo;Las grandes guerras y los desastres humanos que se prolongan durante siglos son el resultado de los grandiosos planes del ego para involucrarse y marcar la diferencia, desde Genghis Khan hasta Karl Marx, y desde Adolfo Hitler hasta los terroristas de nuestros d&iacute;as&rdquo;.</p><p>Maharishi Majesh Yogi, gur&uacute; religioso indio, se hizo famoso en Europa porque su pr&aacute;ctica denominada Meditaci&oacute;n Trascendental fue nombrada y difundida en su momento por los Beatles, as&iacute; como a&ntilde;os despu&eacute;s por el cineasta David Lynch.&nbsp; Existen multitud de fundaciones, instituciones y centros que no s&oacute;lo practican y extienden la MT, sino que han realizado estudios de impacto de ese tipo de meditaci&oacute;n.&nbsp; El m&aacute;s famoso, llevado a cabo en 1993, en el distrito de Columbia de Washington, con rigurosos controles de aplicaci&oacute;n y recopilaci&oacute;n de efectos, concluy&oacute; que los delitos violentos descendieron un 23 por ciento en el tiempo en el que varios meditadores centraron su pr&aacute;ctica en aumentar la armon&iacute;a y reducir la tensi&oacute;n en el distrito.&nbsp; Han existido varios experimentos repetidos al respecto con resultados similares (y no solo de descenso de la delincuencia).</p><p>Es decir, trabajar en conseguir la paz interior, mediante esa y otras pr&aacute;cticas que contenga el objetivo tratado, influye en el entorno como un analg&eacute;sico para los efectos que llevan a la agresividad, a la violencia y a la guerra.</p><p>Esa paz interior lograda como posici&oacute;n de liderazgo personal en los comportamientos cotidianos y trasmitida hacia un liderazgo social hace f&aacute;cil deducir que iniciar&iacute;a el camino hacia la paz global y permanente.&nbsp; Ese podr&iacute;a ser el camino evolutivo.</p><p>Thich Naht Hanh, monje budista que fue propuesto en 1967 al Premio Nobel de la Paz por Martin Luther King, promovi&oacute; estas pr&aacute;cticas a trav&eacute;s de diferentes actividades.&nbsp; Estos son unos versos publicados por &eacute;l:</p><p><em>La Paz est&aacute; en cada paso</em>.<br /><em>Este reluciente sol rojo es mi coraz&oacute;n</em>.<br /><em>Cada flor sonr&iacute;e conmigo</em>.<br /><em>Qu&eacute; verdes y frescos son estos campos</em>.<br /><em>Qu&eacute; c&aacute;lida es la brisa</em>.<br /><em>La paz est&aacute; en cada paso</em>.<br /><em>Sigue la infinita senda de la alegr&iacute;a</em>.</p><p>Se trata de conseguir como suma individual una evoluci&oacute;n social marcada por la consciencia.&nbsp; Ervin Laszlo, reputado cient&iacute;fico y consejero del director general de la UNESCO afirma en su obra &ldquo;El cambio cu&aacute;ntico&rdquo;: &ldquo;Debemos enfocar&hellip; el progreso hacia una civilizaci&oacute;n basada en la empat&iacute;a, la confianza y la solidaridad, una civilizaci&oacute;n de Holos (hol&iacute;stica, con visi&oacute;n global).&nbsp;&nbsp;</p></div></div></div></div></div></div></div><div class="sidedock56-placement"><div class="sidedock56"><div class="sidedock56__content"><div class="sidedock56__post"><div class="sidedock56__post__text"><h3 class="sidedock56__post__title title56"><a href="https://www.revistaiman.es/jacque-canales-antologia-poetica-1985-1995-2/"></a></h3><div class="excerpt56 component56 excerpt56--cols--1 "></div></div></div></div><span class="close">&nbsp;</span></div></div><p>Es la paz en s&iacute;.</p><p>(Publicado en revista Im&aacute;n, n&uacute;mero 32)</p>]]></description><pubDate>Wed, 25 Feb 2026 20:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>Sobre Cry macho, de Clint Eastwood</title><link>https://joseantonioprades.blogia.com/2026/020813-sobre-cry-macho-de-clint-eastwood.php</link><guid isPermaLink="true">https://joseantonioprades.blogia.com/2026/020813-sobre-cry-macho-de-clint-eastwood.php</guid><description><![CDATA[<p>Cry macho es una pel&iacute;cula amable y c&oacute;moda, con recursos facilones en manos de un veteran&iacute;simo Eastwood, que acude a una historia casi road movie de un bisabuelo (interpreta un personaje con m&aacute;s de 20 a&ntilde;os menos que &eacute;l) y su bisnieto (no lo son) que se unen para pasar de M&eacute;xico a Texas en un viaje que trae valores familiares tratados superficialmente.</p><p>Es una obra como las que cualquier gran cineasta crea 'de tac&oacute;n ', con oficio y sin grandes alardes que hace pasar un rato sin grandes sobresaltos y con mucho tiempo de sonrisa en los labios.</p><p>Contiene referencias hispanas que he visto con agrado, como esa repetida Sabor a m&iacute;, de Eydie Gorm&eacute; con Los Panchos, que escuch&eacute; grabada en una cinta de cromo, de las caras, desde el LP original que me pas&oacute; un amigo en la &eacute;poca romanticona en que am&eacute; los boleros.</p><p>No le va mucho a Clint... pero quiz&aacute; a los 90 a&ntilde;os es m&aacute;s el fot&oacute;grafo de Los puentes de Madison que Harry, el sucio.</p>]]></description><pubDate>Sun, 08 Feb 2026 12:35:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
