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Molintonia

Habitación de hotel

Habitación de hotel

(en homenaje a Edward Hopper, con el cuadro del que tomo el título)

Domingo

¿Sabes, Dulce?  Hoy he empezado un cuadro, hoy, que nos hemos despedido al amanecer.  Me gustó verte al llegar con ese escote, con esa falda ajustada, tus zapatos de tacón, qué elegancia, ah, y el sombrero, qué lindo sombrero llevabas hoy.  Te pintaré así, eres el motivo de mi cuadro, porque no dejaré de pensar en ti por siempre, princesa, y colgaré el lienzo en esa pared vacía a la entrada de mi dormitorio.  Querida mía, estoy trabajando en el boceto, ya llevo todo el día, dibujo la habitación del hotel que va a quedar grabada a fuego en nuestra historia idílica, cuánto he disfrutado entre las sábanas, me gustan las camas pequeñas.  Oh, amor, cuánto te echo de menos ahora mismo. Te deseo siempre.

Lunes

¿Sabes, Dulce?, voy a pintarte con tu ropa interior en tonos pasteles, y quiero darle profundidad a ese catre tan cálido, será la diagonal del cuadro, ascendente hacia la derecha, bajo un ventanal enorme, más grande del que recuerdo, para que te ilumine, que salgas radiante, como así te tengo en mi corazón, cielo mío.  Va a ser una obra especial, quizá cumbre para mí, ya verás, y tú como modelo, como siempre te he pedido y ahora no puedes negarte porque te recuerdo con fuerza, con expresión, te daré colores muy vivos, tu rostro tendrá una alegría formidable, quiero que aparezcas con tu sonrisa más luminosa leyendo las obras completas de Milton que tanto me has recitado en estos dos últimos meses. 

Martes

¿Sabes, Dulce? Como te gustan las formas redondas y los colores difuminados, voy a cambiar mi estilo para darte más viveza, no te quiero poner una mirada perdida ni usar colores ocres.  Ya casi tengo el boceto a carboncillo.  He dibujado el sombrero sobre el xifonier de la derecha, me viene ahora su color rojo, tan fuerte, tan llamativo, tan sensual como tus andares, reina mía.  Sé que siempre estaremos juntos, a pesar de tu frialdad el sábado en el hotel, que me ha parecido extraña, pero no le doy importancia porque no puedo olvidar cómo nos hemos amado estos meses, cómo tu calor se convertía en mi géiser de vida, una cálida corriente de ilusión que me rodea el aura.  

Miércoles

¿Sabes, Dulce? A veces tengo miedo, como cuando me pongo al atardecer con tu cuadro, que empiezo a recibir sensaciones de vacío, andanadas de soledad que me abaten, incluso parece que se me apaga la luz, como si llegaran nubes de tormenta y esperara a estallar un tornado.  He concluido el boceto y estás ahí,  radiante, sentada en la cama, mirando esplendorosa al espectador, mirándome a mí, princesa, con tu sonrisa iluminada por el sentimiento que nos trae la felicidad día a día para siempre.  Estaremos juntos siempre.  Nada morirá. 

Jueves

¿Sabes, Dulce? No puedo volver a sentirme feliz con tu recuerdo.  Parezco embrujado porque no es lógico y ya sabes que debo entender a mi corazón como una normativa de necesario cumplimiento.  Aquí estoy, con los pinceles ahogados en colores ocres, planos, perdido en la soledad que me provoca tu mirada sonriente, que ya me llega hipócrita, pero ¿por qué?

Viernes

¿Sabes, Dulce? Temo que me hayas dicho adiós y siento que ya te escapaste y te cambio los colores y tu cuadro se me está quedando frío.  No quiero que sea tan oscuro como me lo está pintando el alma.  Y tu cara se me va, y tu espalda se arquea, y tu libro no tiene letras. 

Sábado

¿Sabes, Dulce?  No tengo noticias de ti, me duele verte en el cuadro terminado sobre el caballete, con un solo color de vida, quizá porque la estoy perdiendo sin ti.  Sé que te has ido, que me abandonas, que me lo dijiste el domingo al despedirnos en la habitación del hotel y estoy solo…

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1 comentario

Guty E. -

Hermoso tema!. me ha inspirado para una pintura!
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