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...sobre mis obras

Sobre No es cierto que las madres son maravillosas

Sobre No es cierto que las madres son maravillosas

Preparé este libro en el verano de 2014, con la única meta de tener a mano los relatos que leo en los recitales de narrativa. Los revisé, los pulí, los podé... y me gustó el resultado. Posteriormente, quise dar alguna forma conjunta a los más que variados y eclécticos relatos que componen este libro.  Pensé en agruparlos por estilos o temas o sensaciones o entornos…  Trabajé varios días sobre el asunto y resultó difícil porque no responden ni a un patrón ni a una idea ni a una época en común. Finalmente, me quedaron cuarenta relatos de alrededor de mil palabras cada uno, unas tres páginas, que agrupé en cinco unidades temáticas, tituladas: Caricias, Desgarros, Ensueños, Añoranzas y Alegorías. 

Abriendo la tapa nos vamos a encontrar con cuarenta relatos agrupados de a cinco, según las unidades temáticas indicadas.  En cada una de ellas he querido incluir una cita de entrada; son versos de poemas o de canciones, frases destacadas de personajes relevantes o un diálogo de película.  Quizá cada relato pudiera pertenecer a más de una unidad, pero no se trata de clasificar, sino de unir para dar más fuerza a los impactos que suponen cada narración.


1.- El análisis transaccional nos dice que una caricia es cualquier tipo de manifestación de una persona, ya sea verbal o no verbal, que implique el darse cuenta de la existencia de otra. Son formas de reconocimiento de los demás y son vitales para sobrevivir. 

El prefacio de las Caricias se compone de dos versos del poeta mexicano Jaime Sabines,  de su poema Entresuelo, incluido en el libro Horal (1950), como preludio de una fuerza que sólo se puede transmitir como un tacto sutil. 

Mi corazón desde hace días quiere hincarse

bajo alguna caricia, una palabra.

Incluyo aquí los siguientes relatos: 

  • Que corto se me hace el viaje

  • El aura del bosque

  • A la vez que tú

  • Después de los negocios asiáticos

  • El estanque dorado

  • En San Siro

  • Esfumato

  • Sólo mira la paloma 

Esencialmente, son cuentos de amor, de un amor reencontrado, o perdido, o imposible, o raro, o surrealista.  Transitan desde el regreso del novio de la adolescencia hasta la caricia poética de una paloma; o el amor que mata, o el amor que espera la muerte, o el amor que tergiversa los sentidos.


2.- Hablando de personas, se dice que es un desgarro el efecto de dolor provocado por el apartamiento, separación o huida de la compañía de otros.  Hablando de sucesos se dice que es desgarrado aquello que causa gran pena o compasión.

El bloque dos se titula Desgarros y se ilustra con estos versos de la canción “Calles de Filadelfia”, una obra maestra del Boss, Bruce Springteen, premiada con el Óscar a la mejor canción original en 1993, ya que es el tema principal de la película “Filadelfia”.

Por la noche yo podía oír la sangre en mis venas

Así negra y susurrante como la lluvia

 

En este segundo bloque van estos ocho relatos: 

  • No es cierto (en el que se incluye la frase que da título al libro)

  • El supervisor

  • A mesa puesta

  • A tiro fijo

  • El diamante

  • El lápiz de labios

  • Pasan cosas, ya sabes

  • Ramón Luna Gutiérrez    

Estos relatos nos traen personajes que nos piden compasión porque están desgarrados: un hijo dolido con su madre, un operario explotado, una madre que sufre a un hijo violento, una muchacha destrozada por la droga, una anciana en una residencia, una novia maltratada, un muchacho dominado por su hermano y un asesino que renuncia a su condición antes de morir.

 

3.- Ensueño es la palabra que describe el proceso de soñar, y es sinónimo de sueño. Se ha comprobado que sólo sueñan los seres humanos.  Desde la mitología griega tenemos noticias del interés de la humanidad por los sueños.  Hipnos, dios del sueño, es el gemelo de la muerte no violenta, Tánatos, así como hermano de la muerte violenta, Keres, y de las diosas del destino, las Moiras.  También se le creía el hijo de la noche, Nyx, que a su vez nace del Caos.  Todo un preludio del viaje que en la historia humana nos lleva por los sueños a mundos fantásticos. Soñar es misterioso, hay tantas interpretaciones sobre el proceso de soñar.  Tiene que ver algo con lo irreal, o con lo surrealista.  ¿Qué nos quieren decir los sueños? 

Cito a Kafka en el prefacio de los Ensueños, una anotación en su tercer cuaderno en octava (apuntes encontrados tras su muerte):

La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza.

Los ocho integrantes de la inmersión en los Ensueños son: 

  • El caballo de la Luna

  • ¡Qué genio!

  • Sin reflejo

  • El pajar de las afueras

  • El señor H

  • La madre

  • Los guardaba por casualidad

  • Pepa es mi amor 

Vamos a viajar por ocho itinerarios de ensueño, desde un entorno rural para el caballo de la Luna, hasta la casa de Pepa, que vive ahí encima.  Los sueños que confunden lo que los sentidos nos enseñan nos van a llevar por historias que se alejan de la razón porque ya la razón sirve cada vez menos para encontrar la realidad, la sabiduría o la verdad.

 

4.- La memoria puede ser una traidora porque nace de la mente, esa grandiosa fabricante de trampas que aceptamos para vivir la vida que queremos. La memoria mira al pasado y nos llena de añoranzas, otro dolor como los desgarros, otro dolor que sólo se cura con la redención de penas, con el carpe diem, con la sabiduría de entender que estamos inmersos en el gran teatro del mundo.

Una de las mejores películas de los últimos tiempos es “La gran ilusión”, en la que Jep es un escritor caústico y vividor, que tiene como amante ocasional a Ramona, una streaper hija de un antiguo amigo suyo y que regenta el local de prostitución donde ella actúa.  De ahí extraigo este diálogo (el guión es de Paolo Sorrentino y Umberto Contarello):

Ramona: ¿Qué tenéis en contra de la nostalgia, eh?

Jep: Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro.

 

Éstas son las ocho Añoranzas que elijo para el libro: 

  • Por una esperanza

  • Niñas con abrigo

  • El grito de un milano

  • El regreso

  • Querida yaya

  • Severiano, el tenor

  • Mirando atrás

  • Volver al adiós 

Echar de menos con dolor en el alma es lo que cada voz de estos relatos siente cuando nos presenta su caso.  Una añoranza sobre tiempos mejores, o diferentes; una añoranza sobre estados de las cosas o de las cualidades que antes tuvimos y ahora ya no…  Dolor porque ellos no están o porque no los tengo… y algunos dolores tontos con una pizca de humor a modo de mejor medicamento, antes que el Prozac o el Diazepam. 

 

5.- Una alegoría es una metáfora continuada; Aristóteles dice  que una metáfora es la transferencia del nombre de una cosa a otra.  Y de su maestro, Platón, del diálogo Timeo, elijo una frase que contiene una analogía o comparación que se podría convertir en metáfora.

 El tiempo es una imagen móvil de la eternidad

Una alegoría busca generar enseñanza a través de una estimulación creativa.  No te lleva directamente al aspecto, sino que te recrea una situación que favorece su visualización. Pretende dar un encuadre diferente al concepto expresándolo en un entorno narrativo,  más didáctico.

Los relatos que califico como alegóricos son: 

  • La Casa Digna

  • Eros equivocado

  • La metamorfosis de un capullo

  • Animals

  • Cuando la Luna no quiso reinar

  • El árbol y Raúl

  • Indecisión

  • Sobre tu tumba   

Dentro de cada uno de ellos se encierra una alegoría como forma de parábola que incita a la reflexión mediante lo que se esconde entre líneas.  Puede navegarse desde una referencia a las ‘puertas giratorias’ del poder hasta la obsesión por una filia sexual, transitando por el amor, la pederastia, los símbolos psicoanalíticos de un sueño, la renuncia al esfuerzo, la cárcel en la tecnología… uuuuuu

 

Me siento cómodo en la forma literaria que supone el relato, sobre la que he indagado para buscar las diferentes maneras de acercamiento que a ella han tenido los autores universales, entre ellos Kafka y, sobre todo, Gabriel García Márquez, a quienes doy homenaje con un relato dedicado al primero y dos al segundo.  Fueron mis primeros maestros. Luego, en su tierra natal, me imbuí de Borges, Cortázar y Bioy Casares. Últimamente me he llenado de Javier Tomeo, este paisano de Quicena que unos cuantos entusiastas llegaron a proponer para el premio Nobel…

Aquí van cuarenta de mis aportaciones al relato breve, que desde la asociación 3d3, con Pilar Aguarón y Anabel Consejo, delimitamos con una extensión entre 333 y 999 palabras (no somos estrictos).  Ya después pasaríamos a los relatos cortos… y largos…  Van enmarcados en el más puro eclecticismo porque son producto de una búsqueda que aún continúa, o porque son productos de mi irredento objetivo de tender a la variedad donde me lleva la intuición, o porque no soporto la rutina.  ¿Quién sabe?  Doy cabida a un amplio abanico de gustos y recomiendo que no leas más de uno cada día, son aperitivos, no comidas copiosas, aunque alguno es denso y muy consistente.

 Estoy a tu disposición…

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Sobre Mujeres que llenan mis noches

Sobre Mujeres que llenan mis noches

La idea para crear este libro de relatos surgió en 2008, mientras leía "Museo de la soledad", de Carlos Castán, quien recrea en ese libro perfiles nostálgicos de novias perdidas.  Desde ese excelente trampolín literario me llené de intención para buscar entre mi historia vericuetos amorosos o amatorios que, más o menos biográficamente, surcaran caminos literarios a modo de relatos.

Tardé, como es habitual en mi vena creadora para pulir una historia, varios años en concretar la idea, nada menos que cinco.  Antes, ya le puse título, inspirado en la canción de Sabina "19 días y 500 noches".

 Tanto la quería
que tardé en aprender
a olvidarla diecinueve días
y quinientas noches.

Han quedado siete relatos, siete cuentos de amor, con pinceladas autobiográficas, algunas de brocha gorda, otras de trazo fino, que transitan por la España de mis años de transición desde la adolescencia a la juventud, mientras me iba sumergiendo en aconteres externos que no rimaban ni en asonante con los míos.  Pura Historia que transcurre a tu lado como la tuya y sin querer.

De 1974 a 1981, recorro el septenio con miradas a esa sociedad que renació a la libertad sobrevenida con una madurez que ahora echamos de menos, y así, cada episodio relatado se mueve por los interiores de personajes que sufren heridas por el amor incomprendido.

 "La mora" es el primer relato.  Es Cristina, y Cristina existió en mi historia, sea entonces un homenaje a ella, a quien no he vuelto a ver más, como tampoco he vuelto a ver a Eva ni a “Rita”, los desamores de iniciación romántica que se incluyen en el texto.  Existió el restaurante Fujiyama, en la avenida de San José.

En “Un mechón rebelde”, el protagonista se enfrenta a la iniciación en el amor, a la iniciación abrupta en la política, satinada de la percepción de la muerte y la supervivencia.  Acaba de morir Franco.

En la España aún pacata, rancia, llena de pasado con olor a podrido, existen liberaciones que pocos conocen como una tentación hacia el abismo del placer, y quizá del poder.  Hay un paso para llegar hasta allí, se trata de traspasar o no la línea roja.  Sexo, drogas y rock and roll salpican a “Las tentaciones”, envolviendo una pérdida de la virginidad algo más que la genital.

“…cuando pierdes el miedo”. ¿Quién no ha vivido un amor de verano, un amor de playa, tan sentido en la entraña que sirve como refugio del recuerdo en los momentos donde la vida te sacude con el dolor de las ausencias? Pero un amor de verano también puede hacernos descubrir otros mundos más allá de los cálidos de nuestro terruño, más allá de nuestra supuesta robustez familiar.  Ella, Denisse, vence al temor, vence al terror.

El servicio militar dejó de ser obligatorio para los quintos del Mundial.  Comencé la mili tres años antes, en 1979, en Aviación, que así llamábamos al Ejército del Aire.  En ese ambiente envuelvo la historia de Tania, una mujer que logra superar el drama familiar dejando atrás en su madurez al protagonista, que se debate ante la petición de responsabilidad que le hace la vida… “Suena el sliencio” como título en referencia al toque cuartelero para irse a dormir.

¿Existen los amores que esperan a otros amores en otras vidas? ¿Puede saberse quién es tu alma gemela… o uno sí y otro no?  “El marfil y sus dedos” une a una pianista madura con un joven que huye del dolor.  Magia. Misterio. Ritual.

En 1981, el veintitrés de febrero, la España democrática descubrió que guardaba demasiados restos de militarismo en su seno que no congeniaban con las libertades civiles que se atisbaban. En “La chica de Montemolín”, dos muchachos viven el acercamiento a su noviazgo desde lo formal, en la tradición que aún vivían los nacidos en los años 60.  Recreo mi barrio de origen, el barrio de Montemolín en Zaragoza, y el título del relato nació inspirado en la canción “La chica de Ipanema”.

Niña de cuerpo dorado
por el sol de Ipanema,
con su balanceo
es todo un poema,
la chica más linda
que he visto pasar.

Hay claves ocultas, unas son intrascendentes, otras intencionadas, que están y no están en todos o casi todos o pocos o uno de los relatos.  ¿Hay uno o siete protagonistas? ¿Cuál es su nombre? ¿Qué significa el amonites? ¿Es Sofía un personaje real? ¿Qué frase se repite en los relatos?  ¿Cuántas veces se menciona Montemolín? ¿Por qué se repite el nombre de una mujer?

He querido describir amores en pareja haciendo un viaje al pasado para liberar unas sensaciones y unos sentimientos que se enquistan si no los revives y que pasan de tumores a humores con más facilidad si los compartes en una cancha abierta, aunque sea con un solo espectador que actúe como contrapunto de tanta fantasía, el recuerdo. Los versos de cada encabezado fueron algún día invitados en mi mesita de noche.

Aquí van historias de amor que miran atrás sin añoranzas, son intentos de explicación.

Leerlas te puede sanar.

"Mujeres que llenan mis noches", Editorial Certeza, Zaragoza, 2014, 89 páginas.

 

Las ninfas de Montemolín

Las ninfas de Montemolín

(reseña en Artes&Letras, suplemento cultural del Heraldo de Aragón, hoy, sobre Mujeres que llenan mis noches)

PRADES Y LAS NINFAS DE MONTEMOLÍN

Hace poco, José Antonio Prades recopilaba su obra completa en el volumen “En medio de la vida”, donde había cuentos, novelas y artículos. Ahora, en la colección Cantela del sello Certeza que coordina Javier Aguirre, publica ‘Mujeres que llenan mis noches’, siete piezas que contienen una aventura sentimental y de conocimiento, el tránsito de la adolescencia a la juventud, los años de la rebeldía y de los sueños, desde el barrio de Montemolín. Es un libro que indaga en los secretos de familia, que narra algunas tardes de gesta en La Romareda con ‘los zaraguayos’, es un libro en el que se revela la proximidad de la droga y la fuerza del amor, que significa exactamente la energía del sexo, del deseo, la búsqueda de experiencias, de cuerpos de noches interminables, aquí o en la playa. Los cuentos también son retratos de mujeres inolvidables como Sofía, Gema, Karen, Denisse, Alicia. Y a la vez son fantasías de verano, delirios, la verdad de las mentiras.

Presentación de

Presentación de

"Estoy emocionado".  Así comencé mi intervención, y así podría haberla terminado, y haber seguido pronunciándolo como un mantra durante varias horas después.

Todo empezó hace unos seis meses, cuando, tras grandes dudas sobre si hacer o no esta presentación, decidí solicitar reserva del salón de actos del Centro Cívico Salvador Allende, en el corazón de Montemolín, mi barrio, para enseñar al mundo lo que treinta años de mi relación con la literatura había creado.

Fue Esther, mi mujer, quien hace un poco más de tres años, me planteó esta reunión de obras, ya que se le había ocurrido hacerla a ella para sorprenderme en mi 50 cumpleaños... pero no tenía posibilidades de hacerlo sola, pues todo andaba disperso e incluso escondido.  Me lo desveló y vi la posibilidad de lanzarme a esa aventura, aunque sólo fuera, como ella me planteó, para editar unos pocos ejemplares en edición de lujo que se repartirían a la familia y amigos interesados en mis obras..

Hoy agradezco aquel empeño; hoy.  No ha sido un camino fácil, tanto por las circunstancias personales que he ido atravesando en los últimos años como por las movilizaciones internas que iba soportando con cada empuje, porque por empujes he trabajado hasta llegar al resultado final, con esa compilación (término que me recomendó mi socia Pilar porque no iba a ser una mera trasposición de obras a un fichero inmenso, sino una revisión pulcra y fina de cada una de sus páginas) que contiene catorce obras: siete libros de relatos (cuatro de pura creación literaria y tres ambientados bajo mis experiencias profesionales), cinco novelas (una de ellas autobiográfica), una miscelánea que agrupa obras de teatro, poemarios, canciones, y reseñas, para finalizar con mis artículos sobre gestión de personas publicados en las diferentes revistas impresas y digitales del Grupo RHM de mi buen amigo Raúl Píriz.

He estado a punto de arrojar la toalla antes de llegar aquí, hasta el punto de que incluso me propuse dejar de escribir, mientras cada una de las líneas iba presentándose ante mi comprensión lectora, también asimismo recordadora e interpretadora de los avatares que rodeaban mi vida en ese punto de su creación. Y como en cada momento de la vida nadie somos los mismos que en cada instante del pasado, mis entrañas trasteaban con autonomía descarada por los resortes de la memoria, dejando huellas en dolores y alegrías que dormían en la buhardilla de las experiencias.

Preparando mi intervención, quise que poco de su contenido fuera posterior al 9 de marzo de 2011, porque, sin querer, iba viendo que el acto en sí se estaba convirtiendo en un punto y aparte, en una liberación, quizá, o en un ajuste de cuentas con todos aquellos Jose Antonio’s que he sido alguna vez.  Y hablando de literatura, que es lo propio ahora, incluí párrafos de mis presentaciones anteriores en los que había referencia a mis trampolines para la escritura, esos puentes, puertas o canales hacia el más allá, que me hacían enfrentarme al vacío para llenarlo con algo que naciera de mi deseo creador.  Luego, la mención a mi barrio... inexcusable... mi Macondo concreto y tenaz, tan persistente que me animó a anunciar mis tres nuevos proyectos editoriales, los tres (siete cuentos como historias de amor adolescente, una novela autobiográfica hasta 1975 y una trilogía en un entorno mágico) con referencias explícitas a mis orígenes en este barrio, para el que me lancé a proponer acciones de reinvindicación:

1) Pedir la identificación física del barrio en algún lugar emblemático de la calle de Miguel Servet: placa, monolito o nombre de plaza/calle/callejón/andador.

2) Preparar una entrada en Wikipedia con el título de El barrio de Montemolín.

3) Hacer una quedada con los integrantes del grupo de Facebook "Orgullosos de pertenecer a Montemolín"

¡Qué grandes Berbi y Jaloza!, tan entrañables, tan emotivos, tan llenos de humor blanco, inteligente, irrepetible, que se atrevieron a cantar "Montemolín, patria querida / Montemolín de mis amores".  Y su bautizo a Pilar como "pradesóloga", por su tratado de "pradesología", ese buceo por la tres mil y pico de páginas, con más del centenar de cuentos y decenas de poemas...  Luisa, con su rol de editora, que tampoco puede desligar del de gran escritora que es...  Luis Trébol, enorme, evocador, admirable rapsoda que encandiló con sus lecturas teatralizadas de unos párrafos acertadamente escogidos para dar una visión global de la obra...  Mario, Mario, Mario, el cantautor de los escritores, con su propuesta para el nuevo disco, su voz rota, penetrante, dulce para una nana, y con la compañía de Irene, Irene, Irene, esa voz prodigiosa que canta con las manos.

Más o menos, cien amigos, cien personas amantes de la literatura que me honraron con su compañía y de los que sentí su calor más adentro de los impensable.

Y con el riesgo de dejar en el tintero nombres, aquí van mis agradecimientos colectivos o particulares, con el deseo de dejar constancia de que los quiero:

A mi familia... gracias de corazón a todos y a quienes vinieron de lejos exclusivamente para estar ahí, desde Pamplona y Madrid. A mi nieto Ian. A mi madre y a mi tía Pili, en sus residencias. A mis abuelas, Isidra y especialmente Edmunda, y a mi exmujer Esmeralda, y a mi tío Manolo... desde allí arriba donde están

A mis amigos... los del barrio, los gloriosos veteranos futboleros, los colegas del colegio Juan de Lanuza, vecinos y tertulianos de Cuarte de Huerva, compañeros y amigos del trabajo, colegas escritores y simpatizantes de la Asociación de Escritores, socios entrañables de la Asociación Sedona, a mis profesores, los hermanos Alejandro y Juanjo...

A quienes no han podido estar, otros más de cien que me han hecho llegar su calor desde lugares como Ricla, Alpartir, Sevilla, Segovia, Lérida, Huesca, Roma, Panamá, Canarias, Buenos Aires, Santiago de Chile...

A quienes colaboraron en el evento, personal de Centro Cívico, a Julio, maestro en técnicas audiovisuales, a Juan Carlos, por su misión fotográfica, a Laura, por su prestancia como eficiente azafata, a Raúl, por traerme los libros.

Y a Esther, por estar.

Libro XII - Hábiles o inútiles directivos - Reseña

Libro XII - Hábiles o inútiles directivos - Reseña

(puedes descargar esta obra en fichero .pdf gratuito desde www.3d3escritores.com/prades/obras/direc.htm y comprarla en formato papel desde www.bubok.es/libros/213112/Habiles-o-inutiles-directivos)

Siempre algo me ha llevado a lo otro y en esto que viene no podía cambiarse la tendencia.  El empuje de Ceferino me llevó hasta Alberto Trevijano en otra aventura que comencé titulando, a modo jocoso, Conciertos y desconciertos de hábiles o inútiles directivos y de donde se han caído las cuatro primeras palabras.

 Cada uno de los nueve capítulos que contiene esta obra se basa en algún jefe que he sufrido, disfrutado o conocido.  Algunos de ellos son casi cien por cien verídicos, junto con los hechos que los acompañan, descritos con pequeñas añadiduras que pretenden dar más tensión narrativa o esconder ciertas responsabilidades, pero sin llegar a la ficción.

¿Sabes que algunas de estas historias fueron un excelente desahogo?  Psicoterapia, incluso.

No me costó mucho recordar y construir las historias, incluso tuve que frenar en ciertos momentos porque la ansiedad me habría llevado a desconcertar el lector.  Uno de ellos se lo envié a los compañeros que compartieron equipo conmigo… y se oían las carcajadas a 325 kilómetros de distancia, los que separan Madrid de Zaragoza

Al final, a modo de profesor o analista, quise incluir un glosario básico de virtudes y defectos de cada cual de los descritos, con el fin último de enseñar, que estoy seguro es mi sino en la vida y debo trabajar hacia y para ello.

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Ayúdame a mandar bien, Preámbulo

Acostumbran, la mayor parte de las veces, los que desean conquistar la gracia de un príncipe, acercársele con los presentes que le resulten más queridos...  Así pues, deseando ofrecerme a Vuestra Magnificiencia con un testimonio que pruebe mi acatamiento, no he encontrado, de entre cuanto poseo, cosa alguna de más valor y aprecio que el conocimiento de las acciones de los grandes hombres, cosa que he aprendido tras una larga experiencia...; estas acciones, habiéndolas examinado yo largamente y con todo cuidado, os las envío ahora a Vuestra Magnificiencia, condensadas en este pequeño volumen.

Nicolás Maquiavelo,  El Príncipe, Ed. Orbis, 1982 

 

***

El progreso es decidir, errar, corregir y mejorar

 

*** 

BREVE PREÁMBULO

¿Cómo aprender a mandar?

Aquí va una historia de un hombre que quiso aprender a mandar bien.  Es una historia de un hombre modesto, a quien su propia duda le hace fuerte.  Duda sobre si sirve para mandar, pero no se queda en ella y busca la respuesta.  Encuentra un acompañamiento noble y descubre nuevos caminos.  Las novedades son reveladoras, provocan el cambio que siempre hace crecer, pero el desarrollo no es fácil, ocasiona sufrimientos y superarlos nos hace fuertes.

 

¿Cómo enseñar a mandar bien?

Esta es también la historia de un hombre que quiso enseñar a mandar bien.  Antonio es un aspirante a consultor interno de Recursos Humanos, que cree en que la ayuda para cambiar es posible, que puede encontrar puntos de apoyo para mover el mundo de la gestión de equipos.  Y su palanca es la ilusión por una tarea nueva... ¡Qué interesante escribir la palabra ilusión para una actividad empresarial!  Más interesante si cabe cuando la tarea es prestar ayuda sin esperar nada a cambio.

 

¿Cómo mandar bien?

Esta es la historia de dos hombres que alcanzan un camino común para crecer desde la valentía de saberse ignorantes.

Libro XIV - Desde Molintonia, Índice

Ramón Huertas, director de recursos humanos

El supervisor

Crónica de un despido anunciado

Don Pelayo de la Casta

Ayúdame a mandar bien

Libro XIV - Desde Molintonia, Reseña

Libro XIV - Desde Molintonia, Reseña

(puedes descargar este libro en .pdf de forma gratuita desde www.3d3escritores.com/prades/obras/molintonia.htm y en formato papel desde www.bubok.es/libros/212666/Desde-Molintonia)

En primer lugar, he incluido el ensayo novelado “Ramón Huertas…”, del que ya he contado la mayor parte de las peripecias.  Me queda por recordar que fue escrito mientras era observador en la impartición de cursos para directivos, de hotel en hotel, en preciosas instalaciones con encanto y lujo, pero soportando un enorme aburrimiento en cuanto ya íbamos por la enésima repetición.  Como entonces aún no se llevaba el ordenador portátil, lo escribí en hojas cuadriculadas del cuaderno donde tomaba notas para preparar los informes solicitados por mi Director.

Después, van tres relatos y otro ensayo novelado. 

El supervisor (1995) no nació basado en la gestión de personas, pero como su argumento así se derivó, he decidido incluirlo en esta parte.  Fue en este relato donde usé por primera vez el nombre de Molintonia (acrónimo del nombre de mi barrio: Montemolín), que luego dio nombre al mundo imaginario de Diatán, a mi blog personal y este último libro de mi compilación de obras.  Ha sido publicado en varias webs (en la mayoría sin mi permiso).

Crónica de un despido anunciado (2004) es un relato real al 99%, basado en un hecho que le ocurrió a Esther, mi mujer, trabajando para COYSA, una empresa de entre tantas detestables en su trato con su personal.

A Don Pelayo de la Casta también le tengo mucho cariño.  Es un homenaje al Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha, cuyo 5º centenario se celebraba en el año de su redacción (2005).  Intento recrear a un consultor quijotesco, metiéndolo en la piel de un personaje pintoresco, aderezando y ambientando el relato en entornos y con personajes que fueron reales como compañeros míos en determinados momentos de mi trayectoria laboral, como Jesús L´Hotêllerie, descendiente directo del Barón de Warsage, Luis Mata y Elena Santolaria.

Amplié “Ramón Huertas…” y lo presenté a un concurso de ensayos convocado por el Centro de Estudios Financieros.  Parece ser que conocían mi anterior artículo ganador en AEDIPE y lo dieron por descartado al no ser totalmente inédito, obligatoriedad reflejada en las bases…  Pero me lo pidieron para publicar con el correspondiente devengo de haberes como si hubiera resultado ser uno de los finalistas.

Este acicate me hizo ponerme a escribir algo específico para el concurso del CEF y así surgió en 2003 El capataz y el consultor, un ensayo novelado que navegaba por las relaciones que se establecen entre tutor y tutorizado (o quizá deba decir mentor y mentorizado, o coach y coachée).  No ganó.  Lo podé y lo corregí.  Lo publicó Raúl en AprendeRH.  Aquí le cambio el título porque me parece más adecuado Ayúdame a mandar.

El capataz narra en un diálogo con un entrevistador oculto sus impresiones del paso de oficial de primera a capataz, función con mando sobre personas.  El consultor es quien le ayuda en esta tarea, y nos cuenta su proceso de conversión para llegar a desempeñar ese puesto, junto con las sensaciones que le produce ser capaz de ayudar.

Partes del prólogo y del epílogo me sirvieron para preparar dos artículos que fueron publicado en ForoRH y que están también incluidos en “EntrePersonas”. 

Estoy muy satisfecho de las citas que elegí para acompañar al texto.  Las he releído en varias ocasiones y las he utilizado para ilustrar otras acciones…

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