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Opinión

El recital

El recital

Desde 3d3 LiterArt, ayer organizamos el I Recital de Narrativa "SéBreve" en el Centro Cívico "Teodoro Sánchez Punter", del barrio de San José, en Zaragoza.

Soportamos estoicamente el vértigo, la expectación y el miedo escénico.

"Habéis salido victoriosos", nos dijeron...  Y nos lo creemos.

Durante 3 horas y 33 minutos, 33 participantes han leído sus relatos de todos los colores y sabores, compartidos con piezas de teatro de Miguel Hernández y García Lorca, con las canciones de Mario Iriarte y con la sabia conducción de Javier Vázquez.

Vinieron desde Canarias, desde Lérida, desde Segovia, desde Madrid, desde Huesca y se encontraron con los de Zaragoza para dar calidez a una fiesta literaria que sujetó a la silla a más de cien personas.

Después nos fuimos al Casco Histórico de la ciudad y, al cobijo de las torres del Pilar, rematamos una jornada mágica a la extraña intemperie de Zaragoza entre todos los amigos, amigos, amigos y más amigos.

¡¡Ya estamos preparando el próximo!!

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Sombras de corrupción

 Nadie sabrá si es proclive o no a la corrupción hasta que la posibilidad de ser corrupto haya pasado delante suyo y haya tomado partido por poner ante ella la palma o el dorso de la mano.  Gestionar grandes presupuestos públicos es una tentación que conjuga poder y dinero para crear un fuerte imán hacia el desvío de fondos, el tráfico de influencia o el nepotismo.  La mayoría de los cargos públicos suelen vencer esa tentación y mantienen su honestidad impoluta.  Otros en cambio, se enfangan engordando sus cuentas ocultas o favoreciendo a personas de su entorno.

Ahora están saliendo a la luz pública más casos de corrupción que de costumbre, probablemente por la cercanía de las elecciones y para empuercar cada vez más al enemigo.  Me pregunto qué ocurre por los entresijos del poder cuando no hay elecciones a la vista: la corrupción ¿se esconde bajo una cáscara?, ¿se va de vacaciones?, ¿gana el partido la honradez?... si no hubiera elecciones, ¿no habría corrupción?

Y en este tornado de informaciones que pululan de uno a otro lado de la cancha, los políticos toman actitudes sorprendentes (participio activo del verbo sorprender, que viene de sorpresa):

§   Investigan hasta la saciedad un presunto otorgamiento gratuito de unos cuantos trajes de caballero, lo que me transmite el celo con el que la corrupción es perseguida, que hasta incluso un calzoncillo o tanga comprados fraudulentamente con fondos públicos serán perseguidos, y me alegro tanto...

§   Callan cuando en sus alrededores se destapan pozos fétidos de sus colegas permanentes o temporales, lo que da idea de cómo esos pérfidos compañeros los han engañado y han traicionado su lealtad y me llenan de pena.

§   Elevan la protesta hasta decibelios dañinos para la salud, exigiendo honestidad y buenas formas en el otro, lo que me provoca una sensación de alta estoicidad en los protestantes que casi me salta las lágrimas.

§   Se alían con el imputado o imputada (en el texto queda mejor ‘imputado’, ¿verdad?) entendiendo que el enemigo es una mala persona que se inventa las acusaciones para conseguir unos cuantos votos más, lo que me incita a pensar en lo leales que son los políticos con su gente, y me emociono.

§  

Pongo solamente cuatro ejemplos porque me preocupa más lo que no hacen que lo que sí hacen.

 ¿Qué no hacen?

Ningún político ejercita la política de prevención, ni siquiera con hechos consumados, pues siempre apelan a la justicia y a la presunción de inocencia. Amigos y enemigos sobreactúan mirando con asco el destape de la corrupción… y gran cantidad de ellos emite cantos de rechazo que suenan a músicas de hipocresía.  Los mentideros de calle alargan rumores, algunos verdaderos, que se basan en lo que cuenta quien ha visto a un alcalde conducir como propio un vehículo muy muy caro, en quien ha visto cómo un concejal vive en un castillo remozado, en quien han visto cómo la mujer del diputado  (o el marido de la diputada) recibe trabajos para su empresa, o cómo la/lo han colocado “por sus méritos” en un cargo bien remunerado, en quien ha visto cómo una alcaldesa pagaba con billetes de 18 centímetros (500 €) la manutención y cuidado de sus caballos pura sangre…  Pero quienes ven estas acciones son ciudadanos aquejados del síndrome de la queja o del pecado de la envidia, que perjudican la percepción y, como los políticos están sanísimos, su vista no permite alcanzar estos panoramas.

Debe haber algún otro mal desconocido que evita investigar y/o denunciar a tu compañero político cuando observas que su patrimonio o su nivel de vida supera lo esperado para sus ingresos conocidos.  Será un mal para el que no se ha encontrado vacuna y por eso se contagia desde el poder y lo van padeciendo quienes se sientan tras una y otra y otra elección en los mismos sillones.  Es probable que se contagie por el culo (con perdón), también llamado pompis, nalgas o posaderas, entre otros.

Algo sobre el aborto

Esta chica del PSOE con apellido en género (que no sexo) masculino de Aída, ocupadora de una cartera ministerial para igualar cosas... nos va a volver locos.  Sus filigranas verbales hacen época, y quizá serán motivo de muchas risas... pero toca los temas con hierro candente. 

Voy por lo del aborto.

Hay muchas teorías y opiniones sobre la definición de "ser vivo" y "ser humano", sobre vida autónoma y sobre la gracia de Dios.  En vista de tanta polémica, un Estado que pretende ser laico, cuasi aséptico, debe regular el aborto por una sencilla razón: hubo, hay y habrá abortos, no se puede apagar la luz ante la evidencia.  El homicidio y el asesinato, figuras penales con las que se compara el aborto (en una exageración  demagógica) tienen su condena porque todo el mundo (incluso el asesino) tiene claro que quien muere en esos casos tiene vida.  Hablando de un feto, no todo el mundo tiene claro si está vivo, no todo el mundo tiene claro si pertenece a la madre, no todo el mundo tiene claro si el padre tiene derecho a opinar, no todo el mundo tiene claro si este debate pertenece al ámbito científico, espiritual o religioso.  Lo que sí está claro es que pertenece al ámbito social, y lo social debe tratarlo el Estado.

Se habla con ligereza extrema sobre el aborto, se habla con malicia, con terquedad, con vericuetos supermegahipermetafísicos... y creo que muy pocos de los parlantes ha vivido lo que es un aborto.  Yo tampoco.  Pero quiero tratar el asunto con delicadeza, con respeto a quien toma la decisión, con distancia respecto a creencias... y con cercanía respecto a sentimientos...  ¿Alguien se ha preocupado en estos días de arduo debate de pensar, sólo pensar, al menos pensar, en qué siente la mujer que se arroja a la solución de un aborto?  Espero que hayan sido muchos más de las dos o tres personas que he leído y escuchado en ese sentido. Voy a suponer desde mi intuición (no augurio) que ninguna mujer en su sano juicio aborta como entretenimiento, ni siquiera como alternativa anticonceptiva.  La realización de un aborto es un poquito más compleja y agresiva que quitar una verruga con bisturí eléctrico, por ejemplo... y en esta intervención debe estar presente un adulto responsable del menor que se somete a ella.  La señora con apellido en género (que no sexo) masculino de Aída (la ópera) ha conseguido reclutar expertos que ven conveniente que una adolescente de 16 años pueda abortar sin que lo sepan sus padres.  ¿No parece cruel?  RodrígueZP, que lo de adivino se le da muy bien, ha declarado que el 90 (y pico) por ciento de las chicas lo compartirán con sus padres, pero que hay casos que claro... que puede ser necesario que los progenitores no intervengan ("por si acaso son muy fachas, y no le permiten abortar a la chica que sí quiere, y hasta a lo mejor le pegan", y esto es mío y especulo para ponerlo no en las dos sílabas de este último tiempo verbal, sino en un supuesto pensamiento).  Digo lo de la crueldad porque a la niña se le da la posibilidad de ir sola, inmaduramente, frente a un impacto psicológico que le marcará para toda su vida... y como los padres severos siempre molestan, igual que los maestros, y los curas... y cualquier persona que quiera educar con algo de disciplina...  Es cruel para los padres (especialmente para la madre, por su condición de mujer al igual que su hija posible abortadora) porque la ley les está privando de asistir a esa intervención quirúrgica que tanto atenta contra los sentimientos, que tanto hiere el corazón, y así compartir y aliviar el trance con un ser querido.  ¿Hacemos entonces leyes crueles?

Y ahora me voy por otro vericueto, me arriesgo a extraviarme, no sé si de gozo, renuncia, éxtasis o frustración.

Soy hombre y por lo tanto no puedo sentir qué es la maternidad.  No sabré nunca qué es sentir un ser creciendo dentro de mi entraña, ventaja que nos lleva el sexo (que no género) femenino y sobre lo que me voy a plantear una petición de firmas para que la ministra me iguale a las mujeres.  Pero soy padre, así que, sin firmas, le hago directamente una petición a doña Bibiana.  ¿Me deja usted, señora Aído, intervenir en la decisión de abortar de esa chica con la que estoy saliendo y con la que me acosté?  No, por supuesto que no.  ¿Es el aborto sólo cosa de mujeres?  ¿O nos sumergimos en el tópico de que el chico se echa un polvo y se va?  Me duele como hombre su tratamiento en desigualdad.  Me enseñaron hace mucho tiempo (en el colegio, sabe usted) que hay que saber leer lo que no se dice, porque más habla la elusión o la ausencia que la presencia.  Y el depositario del espermatozoide, llamado padre generalmente, no tiene hueco en la decisión.  Es probable, que al menos ese casi 10% que RodrígueZP estima para las adolescentes abortadoras en solitario, aplicado al muchacho que ha participado en la fecundación del óvulo de la muchacha, quiera decir algo sobre lo que ha provocado... ¿o no?...  ¿o supone el legislador que a esa minoría no hay que darle derechos?  Me va interesando esto de la igualdad, con ministerio y todo.

Confío en que las generaciones que van entrando en la madurez no se nutran de tantas semillas como determinados comportamientos están venteando para crear monstruitos.

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En segunda instancia

Pasé el día de ayer dándole vueltas a cómo podría ir llenando este blog.  Supongo que todavía no ha entrado nadie a leerlo, pero como me gusta soñar, tecleo imaginando que millones de lectores esperan el punto final de este artículo (intento siempre hacer el menor uso posible de anglicismos, así que no escribiré "post").

Soy colaborador semanal de la revista digital ForoRH.  Allí llevo escribiendo desde hace más de dos años sobre asuntos de gestión de personas en la empresa, y creo que algunos artículos pueden ser de interés para profanos, por lo cual, iré trascribiendo los que así me parezcan en esta bitácora.

Y por otra parte, como trato de captar seguidores, voy a ir publicando por entregas una de mis novelas: "Pronto serás mía", que, tratada en el género del erotismo rojo, rojísimo (esto lo pongo para que la lea RodrígueZP), narra las peripecias de un profesor de literatura, algo pacato, frente a las provocaciones sexuales de una de sus alumnas de 16 años.  Está escrita a modo coral, con muchas voces, muchos narradores, en capítulos cortos, por tanto se presta muy bien a esta forma de publicación por entregas...

Gracias por tu atención... y vuelve.

Mi primer post

Qué nervios.  No sé qué me impresiona más, si ver mi nombre como una dirección concreta de Internet o ponerme a escribir el primer post en mi blog personal.  ¿Se puede comparar a perder la virginidad?  Como ya iré contando, experiencia en escribir tengo alguna, e incluso en blogs también (profesionales), pero siempre había otras personas detrás de esas actividades y aquí siento la soledad del "bloggero" (¿se dirá así?).

Con esto quiero decir que a pesar de mis aventuras previas como escribidor, tomo esta experiencia desde la novedad y desde la ilusión del principiante, porque, y así ya voy anticipando objetivos de esta página, me voy a volcar desde lo más personal, lo menos elaborado, quizá me atreva a intimidades...  algo que antes no había hecho y que probablemente me habría ahorrado un dinerillo en terapias y similares.  ¡¡¡Soy novato en esto!!!, grito al aire, y no sé si lo pongo por lo del blog, o por lo de expresar intimidades.

Pretendo contar mis ideas, mis opiniones, las cosas que me pasan... quizá hasta copie aquí alguno de los artículos de esas revistas donde escribo... o no... en fin, no sé, que espero que todo vaya andando... y voy a descansar de mi primera vez, que siempre causa mucho estrés y hasta dolor, ¿no es verdad?

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