Sobre Lunana: un yak en la escuela, de Pawo Choyning Dorji
Bután, en la esquina oriental del Himalaya, tiene unos pocos habitantes más que Zaragoza ciudad. Su capital, más o menos como el barrio de las Delicias, y Lunana, como Puertomingalvo, aunque a 5000 metros de altitud.
Alguien lo llamaría el Bután vaciado... y nada que ver, ni siquiera con Teruel o Cuenca o Palencia.
Lunana es una película con encanto, con un guion tierno y emocionante que coloca a la educación, a la unión con la naturaleza, al deseo de servicio con amor, a un nivel cinematográfico por encima de la violencia, el sexo, la ciencia ficción e incluso la magia.
Desvela brutalmente la diferencia entre Oriente y Occidente, pero también nos informa de que el amor por el ser humano nace y se desarrolla por igual proceso en el entorno de cualquier comunidad.
Son 110 minutos para ir pegándote más y más a la butaca con ligeras, inteligentes y profundas muestras de ternura.
Fue candidata al Óscar a la mejor película extranjera. No lo consiguió.
No te la pierdas. Es otro cine.
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