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Sobre Cry macho, de Clint Eastwood

Sobre Cry macho, de Clint Eastwood

Cry macho es una película amable y cómoda, con recursos facilones en manos de un veteranísimo Eastwood, que acude a una historia casi road movie de un bisabuelo (interpreta un personaje con más de 20 años menos que él) y su bisnieto (no lo son) que se unen para pasar de México a Texas en un viaje que trae valores familiares tratados superficialmente.

Es una obra como las que cualquier gran cineasta crea 'de tacón ', con oficio y sin grandes alardes que hace pasar un rato sin grandes sobresaltos y con mucho tiempo de sonrisa en los labios.

Contiene referencias hispanas que he visto con agrado, como esa repetida Sabor a mí, de Eydie Gormé con Los Panchos, que escuché grabada en una cinta de cromo, de las caras, desde el LP original que me pasó un amigo en la época romanticona en que amé los boleros.

No le va mucho a Clint... pero quizá a los 90 años es más el fotógrafo de Los puentes de Madison que Harry, el sucio.

Sobre Boyhood, momentos de una vida, de Richard Linklater

Sobre Boyhood, momentos de una vida, de Richard Linklater

Boyhood, Momentos de una vida, es un homenaje a la sencillez... a la sencillez cinematográfica y a la sencillez de la vida, la vida de una familia media de un país occidental, como tantas. 

Parece mentira que con esos mimbres se consiga tan excepcional película, que te atrapa por no sabes dónde durante dos horas y tres cuartos. 

Richard Linklater deslumbró también desde la sencillez con sus tres Antes del... amanecer, atardecer, anochecer. Deslumbró, al igual que con Boyhood, con un guión vivo, rico en diálogos y situaciones variadas, siempre contenidas, y una técnica exclusivamente correcta, a sabiendas, en la que cualquier efecto fílmico se ha reducido al mínimo para que podamos saborear a cada personaje en una historia propia que nos lleva por emociones sosegadas, pero que por eso mismo resultan mucho más creíbles... mucho más emocionantes. 

Aún en cartelera, dado su público objetivo, sorprende agradablemente que ya haya superado el mes de proyección en salas convencionales. 

Preparo un Bocaditos de cine al efecto...

https://joseantonioprades.blogia.com/2014/113003-20-bocadito-de-cine-boyhood-momentos-para-una-vida.php


 

Sobre 40 años con Franco, de Julián Casanova (exposición, 25 abril 2015)

Sobre 40 años con Franco, de Julián Casanova (exposición, 25 abril 2015)

Visité antes de ayer con mi hijo Eduardo la exposición 40 años con Franco, coordinada por Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.  Ubicada en dos recintos emblemáticos de la ciudad de Zaragoza, el Palacio de Montemuzo, en la calle de Santiago, cerca de la plaza del Pilar, y en la Casa de los Morlanes, en la plaza del Seminario de San Carlos, presenta una clase de Historia sobre la dictadura franquista, en formato audiovisual, basada esencialmente sobre documentos gráficos y fragmentos de películas que ilustran con arte y oficio lo sucedido en aquellos años.

Soy de una generación que creció con el régimen declinando, en su fase más tecnócrata, que a algunos historiadores les llevó a calificarlo como una "dictablanda".  En mi familia no ha habido enfrentamientos ni odios ni rencores por las heridas de la Guerra Civil y sus consecuencias, lo que agradezco profundamente para ser hoy la persona tolerante que deseo ser y transmitir a mis hijos.  Y mi padre podría quejarse sin fin, porque, sin justificación alguna, por caer mi abuelo en "zona roja" trabajando como ferroviario para una empresa estatal (republicana), fue marcado en sus antecedentes policiales y nunca pudo buscar trabajo en cualquier oficio o profesión que tuviera relación con el Estado.  

Estos episodios, tan abundantes dentro de aquel régimen autoritario y criminal, quedan muy bien documentados en la exposición, donde lo más escalofriante aparece en la sala dedicada a la pena de muerte, con una copia fiel del garrote vil y un sonido de fondo que provoca escalofríos mientras observas ese émbolo que a rosca se incrustaba en la nuca de los condenados.  No es un recorrido completo por los cuarenta años, se necesitaría mucho más espacio y documentación, pero, con un lenguaje lo más objetivo posible, sin tapujos, pero también sin exabruptos, el profesor nos lleva por cuatro fases, que coinciden con cada una de las cuatro décadas para pasar desde la espeluznante represión inmediatamente posterior a la guerra hasta la apertura de los años 60/70, amparada por los acuerdos con Estados Unidos, la llegada del turismo y los planes de desarrollo que iban sacando a España de la pobreza inmensa que la había asolado en los 40/50. 

El profesor Casanova ha hecho hincapié en un aspecto del que poco se ha hablado hasta ahora: el adoctrinamiento oficial.  Expone hechos y documentos que nos hablan de cómo desde el colegio los niños recibíamos mensajes llenos de sectarismo, encaminados a dirigir las voluntades hacia la adoración a un caudillo y a una patria, a los que se instigaba a venerar como a un santo padre y a una santa madre.  Me impactaron los originales de cuadernos de niños de primaria, aquellos cuadernos "en limpio" donde nos hacían transcribir las consignas del Movimiento o las preguntas del Catecismo.  Me impactó recordar que el autollamado Generalísimo fuera investido por el Vaticano con los honores de un obispo y usar así sus símbolos como desfilar bajo palio.  Esa Iglesia tan plegada a los excesos, que se liberó de alguna manera con las actuaciones finales del cardenal Tarancón, pero que no limpiaron ni una mínima parte de la responsabilidad por ese colaboracionismo  infame. 

Compartí con mi hijo Eduardo, de 19 años, esta exposición, pensada, en palabras del catedrático, para que los muchachos que hoy cursan Secundaria reciban un mensaje claro y preciso sobre lo que ese régimen supuso para sus abuelos y bisabuelos.  Eduardo me apuntó que las lecciones sobre Historia de esa época las recibió en un Bachillerato en el que todo se imparte deprisa y enfocado exclusivamente en cómo se iban a enfrentar a la Selectividad, con esa exigencia de nuestro lamentable sistema educativo que prima la memorización antes que el razonamiento.  

Conversamos sobre las causas y consecuencias de ese régimen dictatorial, revisando por qué se produjo (otro aspecto muy mal tratado por la divulgación histórica, como aquel ambiente presionado por la URSS y la evolución vertiginosa de las dictaduras comunistas en los tiempos de la II República) y cómo esos años finales de "dictablanda", junto con las resistencias que perduraron bien organizadas en el extranjero, ayudaron a una transición tan pacífica como imperfecta y que ahora vuelve a ser noticia justo otros cuarenta años después.  Conversamos sobre la necesidad de curar heridas y reconocer errores, de la importancia de la reconciliación, de la inutilidad de las guerras, del abuso del poder, de la consecuencia de los odios y de la primacía de los valores democráticos, que con sus defectos de aplicación, propios de la condición humana, nos llevan al respeto, a la negociación y a la solidaridad por caminos menos escarpados que otras formas de gobernar.

Conversamos sobre el Nunca Más. 

Imprescindible para conocer o para recordar, pero siempre para reflexionar con profundidad.  Revisar la Historia sirve para no repetir lo que generó muerte, dolor, pobreza, retraso o rencor colectivo... y también para saber encontrar qué nos dio avance, riqueza, solidaridad, igualdad y perspectivas de un futuro donde haya más amor.

 

Sobre Ama, de Júlia de Paz

Sobre Ama, de Júlia de Paz

Por recomendación de Fernando Gracia Guia, he visto hoy Ama, de Júlia de Paz, una película notable que entra de forma valiente en el rol de madre imperfecta.

Con pocas pinceladas introduce el tema, que evoluciona hasta unir con acierto dos generaciones de madres. Coraje, enfrentamiento generacional, arrepentimiento... y amor.

Está rodada con primeros planos de cámara en mano.

Apenas se reconoce Benidorm si no fuera por su famosa discoteca Penélope y la silueta de su isla en una preciosa secuencia nocturna. 

No queda claro si el título es Madre en euskera o Ama del verbo amar. Como dice Fernando, lo primero no cuadra. Lo segundo sí.

Sobre El buen patrón, de León de Aranoa

Sobre El buen patrón, de León de Aranoa

’El buen patrón’ es una película divertida y sutilmente ‘cañera’ social, con muestra explícita de un empresario manipulador y egocéntrico que, desde una fábrica heredada de su padre, domina su entorno mediante un rancio paternalismo que sólo se altera cuando corre el riesgo de ser censurado por sus pares o por su familia.  Naturalmente, ‘porque esa mala fama no será buena para la empresa’, entiéndase su ironía.

Se sale Javier Bardem en su papel, creo que incluso se le queda pequeño, a pesar de una caracterización algo burda, que no sé si es por deficiencia técnica o a posta para marcar ese tono de vodevil a fuego lento.  Sí, ritmo lento, cadencia pausada que choca con el de las comedias al uso.  Con gags inteligentes, se entrecruzan algunas tramas del guion que resultan simplonas, pero no repercuten en la visualización general de la película, que deja muy buen poso. 

Esa fábrica de balanzas es candidata a un premio empresarial, pero justo en el momento en que miembros del jurado van a visitarla para comprobar sus excelencias, un empleado despedido se propone tirar abajo mediáticamente esos supuestos méritos, mientras, por otro lado, un lío de faldas, que propicia el enredo de una forma interesante (muy bien la antagonista, Almudena Amor), dan la nota para combatir esa prepotencia que destila el buen patrón. 

Juega bien León de Aranoa con los mimbres a su servicio, un guion consistente y una soberbia interpretación de Bardem y algunas más con rango de sobresaliente (se nota la mano del director), para agitar conciencias y establecer una crítica sarcástica a ese empresariado que aún vive del paternalismo como base de sus relaciones laborales, anulando creatividades, generando sumisiones y abusando de su posición, tanto dentro como fuera de su empresa. 

Con una buena banda sonora de Zeltia Montes. 

La empresa se llama Balanzas Blanco (BB), una puntada con mucho hilo de Bárcenas.

Sobre Armugán, el último acabador, de Jo Sol

Sobre Armugán, el último acabador, de Jo Sol

Si quieres ver una película diferente, busca Armugán, el último acabador, rodada en Aragón con participación aragonesa, dirigida por Jo Sol.

Amor y muerte.

Casi sin diálogo, sin apenas acción, sin color (rodada en blanco y negro), repleta de grises y primeros planos, paisajes rudos que se adivinan preciosos... y personajes difíciles, que transmiten en silencio secuencias amargas que no traen amargura. 

Simbólica, poética desde los dos temas citados, con reminiscencias a Buñuel y Sender, incluso a Rulfo, y hasta me atrevo a nombrar a Dreyer y siendo valiente, a Truffaut. 

Quizá aún esté pegado a la butaca y no sea objetivo. Compruébalo, por favor, y me lo cuentas. 

El acabador es un acompañante del tránsito a la muerte, con un cuerpo deformado y movilidad reducida que acude a sus citas a corderetas (permíteme el término aragonés) de un hombre que se ha escapado al Pirineo huyendo de una unidad de cuidados paliativos. Viven en una cabaña de lajas en un monte próximo a un pueblo abandonado... un pantano casi seco... naturaleza en bruto, plantas, barro, agua...

Lo dicho: una película, diferente,  especial... y más en esta época, y no por el covid.

Sobre Antes del atardecer, de Richard Linklater

Sobre Antes del atardecer, de Richard Linklater

En esta tarde de inefable bochorno, al abrigo del aire acondicionado (permíteme estas licencias literarias), comienzo a disfrutar de la película Antes del atardecer, la segunda de esa trilogía de encantamientos que nos regaló Richard Linklater. Es la quinta vez.

Te explico por qué la veo y reveo tanto, y así aprovecho para anticiparte una bonita noticia, al menos para mí. En la primera de la serie, Antes del amanecer, dos muchachos, del género chico y del género chica, se conocen y pasan juntos toda la noche en un vaivén maravilloso de diálogos, miradas y sonrisas. En la segunda citada, se reencuentran diez años después, cuando el chico va a París a presentar una novela en la que ha contado aquello que pasó aquella noche. Y para cerrar la corta reseña, en la tercera película, están casados y con hijos otros tantos años después. Disculpad si hay espoiler, pero no es precisamente la trama lo importante de la trilogía.

¿Y por qué pongo la segunda? Casi es obvio, por lo de la novela, porque además está teniendo éxito... Y también por esa noticia. Estoy revisando por enésima vez Nadine, l'amour, una novela muy especial para mí, comenzada a escribir en 2004 en un mano a mano epistolar con una amiga, en la que contamos, con toques autobiográficos, una profunda historia sentimental, a lo largo de cuarenta años, de dos seres sensibles que se separan y se reencuentran tantas veces como los personajes de la trilogía.

Tengo la imagen en pausa justo cuando por ¿casualidad? se reencuentran.

Nadine, I'amour estará publicada al año que viene, el de los tres doses.

Nota: hay publicada posteriormente (2025) una versión revisada de esta novela, titulada La princesa de Viola

Sobre Titane, de Julia Ducournau

Sobre Titane, de Julia Ducournau

Titane es una película diferente, arriesgada y victoriosa (creo).

Quizá en un taller de guion, clase de creatividad, nunca le hayan dado a los alumnos un implante de titanio, asesinatos en serie, sexo lésbico, baile, un cuerpo de bomberos, una suplantación de personalidad y un parto casi esotérico. De todo y algo más, se nutre la directora para crear una historia que puede parecer ridícula, pero no; patética, pero no; fantástica, pero no (un poco sí,  con pincelada biónica de ciencia ficción).

Discurre por caminos resbaladizos y siempre termina de pie, con excelente caracterización de la protagonista, gran acompañamiento musical, a veces tan extraño como el guion, y muy buenas interpretaciones.

Tiene secuencias duras, algunas tarantinescas, no son para estómagos sensibles (mucho cuidado). Y se desliza por el desarraigo adolescente, la negación de la pérdida de un hijo, la búsqueda del amor paterno-filial y la generación de vida a través de la muerte.

Nada convencional, muy bien construida, ha ganado la Palma de Oro en Cannes. Merecida.

Digna de ver. No es de un gusto clásico ni fácil.