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...sobre mis obras

Epílogo de "Otoño contigo"

Epílogo de "Otoño contigo"

Hasta aquí llega Otoño contigo, selección de relatos como seres de otros mundos, que presenta ese título con aroma a petricor, color amarillo y dulce preámbulo para la época más cálida de la existencia en este mundo.

En 2011, cumplidos los 50 años de vida, recogí mi obra literaria en una compilación que titulé En medio de la vida, nacida de una catarsis. Han pasado doce años, unidad de un reloj, de un año y de las leyes mágicas del universo.

Hace tiempo que vengo en transición (diferente de la catarsis) y ya termina. Llegamos a ser otros, quizá otros más, cuando vamos cruzando los puentes.

Estas has sido las colecciones de relatos publicadas:

  • Arañazos
  • Epistolario de un oficinista (selección)
  • El juego de las sillas
  • Cuentos de Luz
  • Fábulas de Montemolín
  • Qué cosas tienes, Ceferino
  • Inútiles directivos
  • Mujeres que llenan mis noches
  • No es cierto que las madres son maravillosas (selección)
  • Hemistiquios
  • Nada es como tu nombre
  • Evangelios mágicos (selección)
  • Amando a mares (selección)

En total han sido más de ciento setenta relatos en cuarenta y dos años, de diferentes temáticas, extensiones y técnicas narrativas, es decir, eclécticos, tal como he calificado mi estilo cuando me han preguntado.  Podría ser también variado, diverso o heterogéneo.  He deseado desde mis primeros escritos repetirme lo menos posible y así fueron surgiendo con esos estilos diferentes, e incluso pretendidamente originales, con las que contar mis imaginaciones y mis intuiciones, ingredientes en la marmita que Juan Rulfo asigna a la creatividad (junto con la voluntad, el trabajo y el esfuerzo).

Me he ocupado, no mucho tiempo, en hallar en lo escrito una división por etapas, y lo he conseguido, salpicado de cierto escepticismo… pero he descubierto algunos hitos que podrían marcar también un giro, cambio o revolución en mi contenido literario.  La incluyo en el prólogo y la transcribo aquí:

“la más antigua recorrería los años de 1981, fecha del primer relato, a 1994, año en que viajé a Argentina; la central, que ocuparía el período hasta 2011, cuando decidí hacer la recopilación En medio de la vida; y la tercera desde ese año hasta 2023.”

Trece, diecisiete y doce para cada una de ellas, respectivamente.  

Ciertamente, este año que está concluyendo ha supuesto, por varias razones, una evolución vital, más allá de la literaria, pero, por tanto, también literaria.  Guardo tres poemarios y una novela en el cajón, que han ido naciendo desde principios de 2022 a estas fechas.  Serán las obras de paso, y así entro en esa cuarta etapa incierta, pero atractiva; el mundo sigue, nunca se detiene, y juego con ventaja, porque lo sé.

 

José Antonio Prades

8 de noviembre de 2023

Prólogo de "Otoño contigo"

Prólogo de "Otoño contigo"

Según la numerología, el 22 es un número maestro. Se asocia con la capacidad de traer los conceptos espirituales a planos concretos, incluso de convertir los sueños en realidad.  Este libro, por alguna razón causal, es decir, sin premeditación, repite por dos veces ese número.  Son 22 los relatos que he escogido de mi obra impresa para brindártelos en unión, y 22 también son los inéditos que incluyo en la segunda parte de esta selección titulada Otoño contigo.

La tercera estación del año es la del colorido, y para la metáfora en la vida es la del asentamiento.  Desde ahí, he vuelto a mis relatos para ir a tu lado con estas creaciones escogidas, que buscaron en su día recrear un mundo de lectura dentro de este mundo de locos.  Hoy repiten intención con distintos compañeros, que son influencia para impulsarse de formas diferentes y llegar a distinto público, quizá como tú.

En el índice al final de libro, podrás comprobar los años de creación y las obras que los acogieron. El más veterano nació en 1982, cuando cumplí esa edad mágica de 21 años, cuando me incorporé al mercado laboral y cuando soñé que jugaba el Mundial de fútbol que se celebraba en España. Fue entonces el momento en que había recorrido el tercio de los años que ahora tengo, nada más y nada menos que un camino de vida, acompañado de avatares y corazones para llegar a comprender cuál es la misión que elegí: estar aquí contigo, en el otoño, con lo creado gracias a las capacidades obtenidas para ofrecértelo con el deseo de que disfrutes y adivines los entresijos que en la mayoría de las ocasiones ni yo mismo he sabido encontrar.  Pero están, seguro.

Desde Arañazos hasta Nada es como tu nombre, sobrevolando varias colecciones de relatos, esta selección se adentra en cada una de mis ciclos y deseos de influencia o comunicación.  Establezco la selección desde tres etapas; la más antigua recorrería los años de 1981, fecha del primer relato, a 1994, año en que viajé a Argentina; la central, que ocuparía el período hasta 2011, cuando decidí hacer la recopilación En medio de la vida; y la tercera desde ese año hasta 2023.

Los inéditos van aquí para darles casa, ya que no aseguro que la puedan tener después y no quiero dejar a ninguno atrapado en mis archivos.

Quiero reiterar aquel cometido desde hoy mismo, más lleno de experiencia, de alegrías y sinsabores que me han movido por la dualidad de la vida, ahora que ya he aprendido que no hay buenos ni malos, ni derechas ni izquierdas, ni dioses ni diablos, sino resortes que estimulan el camino para no desviarte de la ruta hacia el amor.

Camarada, colega, avancemos juntos. No importa la meta, es el camino.

 

José Antonio Prades

 A 9 de noviembre de 2023

Párrafos de Nadine, l'amour

Párrafos de Nadine, l'amour

Me arrebataron mi libertad y aquello quizá fue lo peor que me ha tocado vivir. Gracias a Dios, si en París aprendí a llorar y curarme del desamor, en mil novecientos ochenta, en Irlanda recobré el dorado rincón donde saludar al cielo sobre aquellas verdes praderas entre azules y grisáceos paisajes, donde pasaba las tardes enteras paseando con un libro en las manos, para terminar sentada sobre el impermeable en lo alto del camino divisando el mar, quince años después. 

***

Una poderosa carga de sensualidad atrae hacia mí lo más lujoso. La gente habla mucho del sexo, del morbo, de lo erótico y algunos se atreven a hablar de la sensualidad. Me río en su cara, porque son deseos que tienen como si fuesen animales irracionales. La sensualidad empieza por uno mismo y se prolonga horas e incluso días intensamente y jamás desaparece. Se percibe a través de los sentidos, de todos los sentidos conocidos y algunos más. No tiene verjas ni muros infranqueables, llega hasta el límite del infinito, al menos para mí. La conocí muy joven y he aprendido a acrecentarla. La sensualidad está en todo, desde el primer paso con el que amaneces en el suelo, un pie desnudo que te trae un escalofrío apasionante de deseo hacia no sé qué parte alta de tu cuerpo, pasando por una barra de labios y una sonrisa ante las cosquillas que el vaporizador de tu perfume favorito hace vibrar en tu pecho; está en introducir la llave con dulzura en la cerradura de la puerta del despacho, en levantar las persianas para que se ilumine la estancia; en la sonrisa de tus manos cuando bebes acariciando la copa; en la caricia a una muñeca de trapo en la estantería de la sección de juguetes, en el tacto de la tapa suave de ese libro que compras y huele a tinta; en la mirada de la noche cuando llegas a casa y enciendes las velas para darte un largo y cálido baño, en la esencia del detalle cuidado; en la paciencia, en la danza, en el vestido suave, incluso en el vientre del cemento: la Tierra. 

No quiero aprender a vivir como tú, es imposible. Quiero aprender a sentir como tú, que es una forma de vida, pero para vivir como tú se necesita ser como tú, con tu pasado, con tus circunstancias, con tu cuerpo, con tu alma. Quiero aprender a leer tus detalles, a mirar y ver, a tocar y sentir, a no pensar en pasados ni futuros cuando miras un velero. Quiero aprender a recordar como recuerdas tú, con sensaciones que sobrepasan la memoria, con tu mirada lúcida. 

***

Solo si vas sin nada eres capaz de sentir gusanitos en tu vientre. Sentir que el metrónomo de tu corazón se acelera hasta vivir sin más hora que la existente fuera del reloj de aquellos "tiempos modernos" que un cómico genial dejó para los que viven el primer segundo en el sonido de una gota de agua.  

Yo también te quiero, David, pero ¿estás seguro de que puedes entenderme? ¿Quieres seguir? Carpe diem, los poetas muertos, ¿no volverás a tener miedo?, ¿podrás volar sobre mis alas?  

¿Estás seguro de amarme?  

*** 

Hace años, una amiga me dijo que estaba hecho de algodón.

***

Una amapola azul emana incienso 

bajo la tentación de los frutos 

sobre la ultratumba, 

donde Babel suplica 

que no hurtemos de la vida 

el amor de los mortales. 

Tus alas cubren mi sombra 

en el camino del álamo  

y siento dolor en la espina, 

olor a mi propia sangre 

que se ahoga en mi desmayo 

bajo tu manto de ángel. 

Son mis alas 

que brotan del tuétano, 

y me elevan, redimida,  

sobre el crepúsculo de los huesos. 

 

***

 

El viento puede ser la magia  

donde la realidad semeja irreal  

y la luz se convierte en nube. 

 

Busco palabras para subirme al viento,  

pero como ya será magia,  

me obliga a unirme a ti una y otra vez como la orquídea a la tierra,  

aunque la fingida placidez,  

la traidora calma del pasado que se ancla hoy en los miedos y en las rutinas 

te lleve de regreso al penal del desamor. 

 

Y me uno a ti porque el amor es invencible,  

como la pura esencia de los dioses,  

la que llevas dentro  

para entender que tu libertad mira hacia los valles de la ventura,  

donde me he alojado para esperarte  

como a un rayo que ilumine de golpe las quimeras,  

y que solo brilla cuando te has cambiado de ropa y sonríes al mundo. 

 

Ninfa mágica,  

musa de la armonía, 

carisma de los mortales que acarician la muerte  

hasta dominarla en un ritual de vida, 

tanta savia como inunda tu cuerpo cuando la unión está cerca, 

tanta humedad suculenta que nace de la presencia,  

de la presencia. 

 

Los tactos de los cuerpos enteros, 

las vibraciones del deseo en los instantes, 

cada momento de fuerza como caballo desbocado, 

y tú buscándome como amada, 

como quien ama, 

oculta en la penumbra del miedo, 

aparecida en el mundo tras entornar la puerta de la farsa. 

Ciérrala contigo fuera, 

arroja la llave al foso incandescente de Mordor, 

gira sin volver atrás 

...sin volver atrás, 

y arrójate dulce y tierna en el amparo del sentimiento. 

Reseña de Nadine, l'amour - Sophi Kara

Reseña de Nadine, l'amour - Sophi Kara

La lectura de “Nadine L´Amour” es un placer poco usual. No recuerdo haber disfrutado tanto de un Canto al Amor tan sincero y exquisito como el que nos propone José Antonio Prades en su última novela.

Cautivadora, sensible, emocionante…, a través del género epistolar José Antonio nos introduce de forma delicada e intimista en la historia de Nadine y David.  Salpicada con muchísimas y variadas referencias literarias, musicales, cinematográficas, pictóricas, asistimos a una historia con un escenario cultural prolífico y variado, a su vez localizado en el escenario de una ciudad emblemática y mágica como lo es Zaragoza. Los que la conocen somos invitados a volver a pasear por sus calles, plazas, parques, a recrear el ambiente de sus locales, hoteles, templos, teatros..., despertar incluso memorias de adolescencia, vivencias siempre felizmente añoradas. Para quiénes no tienen la suerte de conocerla, seguro que esta lectura les incita a visitarla y sin remedio, enamorarse del encanto que desprende. 

Romanticismo y sensualidad, erótica y sensibilidad, poesía e inocencia en todo su esplendor, espiritualidad perfectamente engarzada con lo cotidiano, lo tangible. Todo es posible cuando la delicadeza se alía a la pasión, a ese anhelo incontenible de belleza que a todos nos anima y que en José Antonio se ha revelado magistralmente en esta novela cautivadora e imprescindible para todos aquellos que estamos enamorados del Amor.

Nadine, l'amour. La novela

Nadine, l'amour. La novela

Mañana presentamos Nadine, l’amour, una novela muy especial en la que he participado como coautor.  Somos dos autores, hombre y mujer.  Ella quiere permanecer en el anonimato. 

Comenzamos a escribirla casi en broma, con unas salidas de tono intercambiadas por correo electrónico, a ver quién de los dos podía ser más romántico.  Corría el año 2004, y desde entonces hasta 2018, fueron surgiendo paso a paso, con etapas prolíficas y etapas en silencio, unos textos que iban configurando una historia de amor, la mayor jamás contada, según dice Nadine en el propio texto de la novela.  Por motivos diversos, la historia quedó inconclusa, pidiendo a gritos salir del abandono.  En el confinamiento de 2020, me surgió el impulso de reanudarla.  La completé en cuatro meses en un trabajo precioso de organizar, recortar, ampliar y finalizar la novela, tal como ahora la puedes leer.  

La intención de ambos no fue más que la de divertirnos en un juego competitivo de embelesamiento romántico.  Pero no se quedó ahí, porque ambos, con nuestras historias a cuestas, trabajamos esos personajes de Nadine y David para darles más consistencia que la de meros amantes que transitan por un enamoramiento enardecido que quieren comunicar al mundo.

David y Nadine son dos personajes de carne y hueso, de cuerpo y alma, con espíritu y corazón, que se alargan por la vida como ha podido hacer cualquiera de nosotros, mientras, en su caso, un amor de pareja permanece latente, surge y resurge a lo largo de los años.

A modo de presentación en el blog, añado aquí la sinopsis, que te dará un preludio de lo que encontrarás cuando abras sus páginas:

“Me gustaría escribir nuestra historia de amor y que traspase los límites mortales de nuestro tiempo”, le dice Nadine a David.  Ambos vivirán una historia apasionada desde 1976 a 2020, y nos regalan con ella su visión poética del amor y de la vida.

Nadine es pianista, modelo y empresaria a lo largo del tiempo que recorre la novela.  David se convierte en un directivo de éxito que se debate entre el amor a Nadine y su carrera profesional.  Corazones sensibles habitan en sus cuerpos, corazones que les llevan a disfrutar del cine, de la música y de la literatura, a crear con poesía una historia de amor perpetuo e inquebrantable que les impone sacrificios y renuncias, desidias, traiciones y desencantos que se funden en armonía para llenarnos de ternura y sensibilidad.

Nadine nos cuenta la relación con sus padres, idílica; con su marido, maltratador, a quien sabe enfrentarse con valentía y nobleza; su paso por el mundo de la moda; su pasión por la música..  David relata su soledad, envuelta por la mentira del triunfo profesional, sus tormentosas relaciones amorosas, sus escapadas, la reflexión y la búsqueda, de nuevo, de Nadine.

Dos mansiones para el cobijo del amor, viajes a París y Dublín, a monasterios templarios, a castillos medievales, consultas a nigromantes, premoniciones que se cumplen al pie de la letra, lágrimas y dolor, erotismo y sensualidad... un recorrido por lugares emblemáticos del amor en Zaragoza, su ciudad de origen, donde todo nació y termina... con un final exquisitamente tierno, bello, en el que Nadine ha cumplido sus sueños de princesa junto a su amor eterno.

“Nadine, l’amour” es una novela para quien está o quiere estar enamorado, que nos presenta la intimidad emocional y sensual de una pareja que se busca, se encuentra, se separa y se une a lo largo de toda una vida, que nos da un testimonio del interior de cada miembro de la pareja y nos muestra lo movedizo y entrañable que pueden ser el recuerdo, el sexo o el amor.

Frases y párrafos seleccionados de Nada es como tu nombre

Frases y párrafos seleccionados de Nada es como tu nombre
  • Entonces la hice Cleopatra y comenzó a suicidarse poco a poco.
  • Solamente he tenido amantes imberbes.  Imberbes por inmaduros, locos de corazón, o ni siquiera locos, más bien idos o dominados por la turbia querencia de poseerme.
  • Tantos penes he tenido...  cientos, no llevo muescas como aquel Ricardo, pero supero las tres cifras en mi currículum libidinoso.  ¿Habré sido ninfómana?  ¿Lo soy todavía?  Confieso que renuncio al sexo, ya lo he agotado.  El horizonte de la ternura se ha quedado lejos, no lo he sabido alcanzar por los caminos de los besos obscenos, las pieles transpiradas, los jugos expandidos y orgasmos, orgasmos, orgasmos como alaridos de una entraña sangrante.  Penes, labios, nalgas, dedos, lenguas, flujo, saliva, semen y ellos, hombres sin nombre, rostros insulsos, siempre bellos, perfectos como yo porque mi artificio se anclaba en la búsqueda del alma gemela por la belleza, así me engañaba mi ego mientras mi alma quería llenarse de esencias equivocadas.  No existe el amor.  No existe.
  • Estaba vaciándose, arrojando sus deshechos envueltos en detritus emocionales de cada una de sus novelas anteriores, de cada uno de sus amantes utilizados, de cada uno de sus viajes interiores hacia la oscuridad. 
  • Las hechiceras del amor eterno no siempre son afables, aplican métodos que llegan a desanimar a los amantes, incluso a veces juegan con las debilidades del corazón para enseñar lecciones inesperadas.  ¡Qué crueles a veces!  Sus pócimas y encantamientos pueden atravesar la piel y alojarse en ese lugar donde no es posible alcanzar el discernimiento, y llegas a sentir dolor y pasión, tristeza y alborozo, pena y deleite, con segundos de pausa en el vacío.  Sortilegios, así es.
  • Esas hechiceras del amor eterno pueden llevarte hasta la sugestión.  Pueden hacerte pasar el dintel de la mentira, de la ofuscación o de la impostura.  Te creerás que es la verdad, que tus sentidos reciben aromas y sonidos que adornan tu camino.  Pero, ¿tienes la seguridad de que estás viviendo fuera de la cueva?  ¿No le dices a Platón que te lo explique?  Ellos dos han tardado miles de días, o de años, en darse cuenta de qué resorte les abre la puerta de esos espacios ocultos donde se acariciaban tal como soñaron en sueños de noches alegres.
  • La vida te oculta tantas cosas, nos llenamos de esas corazas porque no entendemos que el daño, si lo acaricias y lo comprendes, no regresa.  Pero ¿quién es capaz de amar el dolor para que se diluya y desaparezca?
  • Mi padre es valiente y silencioso; dicen que me parezco a él, pero no creo que precisamente lo sea por estos rasgos.  Mi padre también cree en la magia, de lo que me he enterado hace poco y ese descubrimiento me lleva a escribir estas páginas.  Mi padre merodea ahora por la antesala del limbo, esperando a la muerte, como si ya supiera el momento de la cita en el que ascienda, exento de equipaje y libre de pecados, al lugar que me ha descrito tan lúcidamente.
  • Mi madre se ancló en mi memoria amorosamente, como una mujer de muy pocas palabras, de muy pocas caricias y de un enorme cuidado con todos los seres de su alrededor.
  • Los dolores emocionales se hacen quistes en la transmisión de las sensaciones.  Colocarte frente al espejo puede provocar una catarsis, no cuando valoras tu peinado, tu piel o tu ropa, sino cuando allí detrás del cristal empiezas a buscar tu alma, y cuando la encuentras, para ver cómo está, y cuando te entiendes, para intuir su esencia. 
  • A los dieciséis años, en aquella sociedad cerrada, oscura, repleta de símbolos militares que te marcaban disciplinas y adhesiones forzadas, te queda poco espacio para sentir y pensar.  Es su estrategia para mantenerte el espíritu encarcelado, al que no logran dominar porque sólo pueden esclavizar la mente.
  • Y me siento como una piedra rota que busca el corazón entre sus despojos, que no son sino otras piedras de las que nacerán otras piedras hasta que seamos capaces de entender que todo es dolor, y piedra, y frío, porque no hemos sabido encontrar el amor. ¿Cómo puedo llegar allí?
  • ¡Mi piel se hará de llagas, se deshará en polvo enamorado para suplicarte.   El dolor es la muerte, me corroe hasta diluirme y me salva el recuerdo de tus besos o de un simple aleteo de tus cabellos.
  • El enamoramiento, así vivido, es el ingrediente de felicidad más intensa que puede disfrutar un ser humano.
  • Somos entes en busca del amor. Y de ahí ese errar a ciegas para encontrar a quien nos proporcione el hallazgo, a veces encontronazo.
  • Por eso también se sufre en el enamoramiento.  ¡Y cómo se sufre!  Sobre todo cuando aún no has alcanzado la comprensión de que tu enamorado no está solamente para llenarte de idilio y asentimiento, sino para compartir ensayos que vivimos con dolor y rendir así el examen que nos habíamos impuesto.
  • Me lo quiero contar a mí misma.  Quiero ese recorrido de memoria por mi médula.  Revivir los pasajes conscientemente desde el amor y el aprendizaje antes que por el miedo y el padecimiento.  Y no reniego de ellos.  
  • En el mundo físico, tu fortaleza mental era capaz de sobreponerse a las emociones y sabías desplegar tu ternura innata para acogerme, pero esa incomprensión que no me permitía mirar a la muerte a la cara era tu espejo para reflejar el apagón espiritual en el que aún andaba tu alma y, en cambio, mi luz en el otro plano me permitía acompañarte en esa desorientación.  Fuimos faro el uno del otro para acompañarnos en la ruta que habíamos pactado.

Reseña de Nada es como tu nombre en Heraldo, por José María Ariño

Reseña de Nada es como tu nombre en Heraldo, por José María Ariño

Los laberintos del amor

               Leer el último libro de relatos de José Antonio Prades es sumergirse en los oscuros laberintos del amor, en los vericuetos más profundos e inefables de unos sentimientos que son la expresión de otras realidades y que nos reconcilian con lo universal. Todo esto   y mucho más puede encontrar el lector en Nada es como tu nombre, último libro del escritor zaragozano, publicado recientemente con el subtítulo Cuentos inauditos de amor y enamorados. Porque es precisamente el amor el hilo conductor de siete relatos que conforman un entramado casi mágico y nos transportan al ámbito oculto de la espiritualidad y a las esferas más ocultas de la pasión y sus manifestaciones.

               Desde el primer relato hasta el último la prosa de José Antonio se desliza suave, cadenciosa, sugerente y es como un hechizo que cautiva por su sensibilidad y su aliento poético. Como un caleidoscopio sentimental, desfilan ante el lector toda una gama de sensaciones: ternura, sensualidad, pasión, idolatría, grandeza, apego y luz, esa luz interior que ilumina los sentimientos y da vida a los recuerdos más íntimos. El relato El Zayn –punto del Universo que aglutina todos los amores del mundo– anticipa las claves de los demás: los desgarros del amor y el desamor, la evocación de los sentimientos y vivencias de la infancia y juventud, el halo espiritual y esotérico, la influencia de Borges y el peso de los recuerdos de la Zaragoza de los años de la transición, desdibujados por el paso del tiempo. Precisamente la zayn o zayin es la séptima letra del alfabeto hebreo y se representa con el número siete, un número mágico y uno de los símbolos preferidos por el autor.

               La huella de Borges con su cuento El Aleph está presente en El Zayn en los amores convulsos de Lola, mujer decidida y conquistadora, cual un donjuán femenino, y personifica a la inolvidable Beatriz Viterbo, que cautivó al escritor argentino. El género epistolar y la alternancia de puntos de vista entretejen el primer relato cual un tapiz en el que confluyen alusiones literarias, evocaciones de la infancia y experiencias amorosas truncadas. Se descubren        nuevas formas de amar en Alquimia de Amor, un relato que comienza en esa “guarida de sensaciones de la Ciudad Jardín y que trenza una relación en la que los protagonistas salen de la caverna de Platón y comparten sentimientos de dolor, traición y esperanza. Los recovecos más íntimos del amor brotan del corazón de Ramón en La casa de la india, donde su relación con Rosario va más allá del encuentro sexual en un burdel. El respeto al cuerpo de la mujer, en la línea hinduista del sexo tántrico, se alía con la espiritualidad.

               El protagonismo de las mujeres es un aspecto importante en los relatos de José Antonio Prades. Así, en La otra y yo, la protagonista se desnuda interiormente y confiesa con un desdoble de personalidad su conflicto amoroso entre su padre y Darío. Las palabras de Ángela, otra de las grandes mujeres, que plasma el autor en Amores largos, uno de los mejores relatos del libro, abren un inquietante horizonte para la reflexión, la memoria, el recuerdo, la vida de la pareja y las vivencias de los padres en una época difícil: “Ángela me hizo ver que quizás nada es lo que parece y precisamente lo que no parece es la realidad”. Una realidad que se transforma en alegoría en La vida en siete, con ese simbolismo inquietante y reiterativo, y que se encarna de manera real y como eco autobiográfico en Esther cuenta, relato inquietante en el que, cual un amor quevedesco más allá de la muerte, la amada conversa con el amor de su vida desde la otra orilla y desafía a la dama del alba con serenidad y sin miedo.

               Nada es como tu nombre es un tesoro de relatos para disfrutar, reflexionar y descubrir nuevos senderos del amor, nuevas experiencias, nuevos reencuentros. Porque la vida es como un laberinto en el que el azar juega un papel esencial y el amor deja una huella profunda cual mensajero de los dioses. 

Otros planos de lectura de Nada es como tu nombre

Otros planos de lectura de Nada es como tu nombre

Nada es como tu nombre está creado para ser leído desde diferentes planos. He ido presentándote en la entrada anterior, cuento por cuento, el primer plano, referido a una estructura argumental que responde a quienes busquen el relato de una historia de pareja y con ella retornar a vivencias conocidas o anticipar aventuras por descubrir. Sería el plano del entretenimiento desde la vivencia de las tramas con la peripecias de los personajes

Voy a comenzar otra descripción, también cuento a cuento, de otro de los planos de lectura, más técnico, que será el de creación literaria, exponiendo algunos recursos aplicados para su creación y revisar la intención para cada uno de ellos. Así, podrás luego comprobar si lo he sabido conseguir.

Pero antes te cuento una visión general, que más bien está deducida y revisada, después de haber terminado los siete cuentos y que me sirvió para su reordenación y modificación de algunos aspectos, deseando dar mayor coherencia al total y más impacto a cada uno de ellos.

Ahí nació el subtítulo, Cuentos inauditos de amor y enamorados, en el que trabajé el calificativo de 'inauditos' en primer lugar; quedó elegido para hacer referencia a tres aspectos: contienen historias de amor no convencionales, están creados con estructuras poco habituales y presentan toques de magia o fantasía. El complemento 'de amor y enamorados' pretende marcar la diferencia entre el propio amor y sus integrantes de pareja, ya que una cuestión es presentar ese amor y su encuadre o tipología, y otra, relatar el mundo de los enamorados; ambas se reflejan en el desarrollo narrativo.

Cada cuento presenta una estructura diferente, ninguna tradicional, sino que juegan con el uso de voces intercaladas o cambiadas, la relativización del tiempo, el recorrido por toda una vida, la preferencia por la narración en primera persona y en boca de mujer, así como también en todos ellos el protagonismo femenino es relevante sobre la influencia y ascendente que proyectan sobre los personajes masculinos. Observan cierto tono de autocrítica y reflexión, buscando transmitirlas a quienes los lean. Pretenden ser deshinibidos, desenfadados, incluso descarados o transgresores, intentando salirse de creencias más tradicionales o conservadoras, tanto en el aspecto material como en el espiritual, reflejado este último con toques, sutiles o flagrantes, que llevan a lo mágico, fantástico o esotérico.

Hasta aquí esa aproximada visión general. 

(me gustaría haber aplicado la magia de Dumbledore y el arte de Carlos Gardel)

Sobre El Zayn...

El Zayn es la séptima letra del alfabeto hebreo. Siete como número mágico en este libro, así que no es casualidad que este relato abra el libro.

Lola es una escritora de renombre, la Borges española le decían en Argentina. Pero su trayectoria amorosa no ha sido fructífera para el final de su vida. Su tía, también escritora, nos cuenta los avatares románticos, eróticos y libidinosos de su sobrina mientras los está revelando a su hermana, la madre de Lola, que quizá se tapó los ojos y el corazón para esconderse de la verdad.

¿Qué ha encontrado Lola en el Zayn? ¿Puede ser la sanación de su dolor? ¿O es un anticipo de su despedida?

Sobre Alquimia de amor...

El segundo relato tiene una mezcla de tres voces: una como un narrador omnisciente, con cierto tinte de guía o maestría, pelín subido de tono; otra en primera persona, con modo epistolar similar al anterior relato; y una tercera, de observadora directa, que informa al lector por petición de la voz anterior. Este recurso permite repetir hechos que, como autor, quieres recalcar para consolidar determinados mensajes.

Sobre La casa de la india...

Está contado por la voz de un periodista que ha ido al barrio (de Montemolín, aunque no se indique) para escribir un artículo sobre él, llega de madrugada a un bar (el bar Didí, aunque no se indique) y se encuentra con un anciano que fue directivo (de Talleres Cima aunque no se indique) y le relata su historia de amor con la madama de una antigua casa de citas, la casa de la india, en la antigua calle Fillas (aunque no se indique). 

 Así pues, esa voz es observadora y transcribe una historia lineal desde mucho tiempo atrás. 

El periodista se limita a ser portavoz de lo escuchado, sin juzgar ni opinar, aunque quizá haya puesto algo novelado desde su imaginación.

Sobre La otra y yo...

Vuelve a ser una mujer quien da voz al cuarto relato, La otra y yo, ahora desdoblada en una "supuesta" fantasía sobre vidas paralelas, que se sustentan en la relación con su padre o con su amado Darío.

Escritos en primera persona, los párrafos se intercalan entre una y otra historia, presentando estructuras comunes con contenidos diferentes, de tal manera que podrían leerse pares e impares como cada relato independiente de esa vida, hasta llegar al último donde confluye la reflexión final de la protagonista. El lenguaje utilizado va modificándose sutilmente en razón de que las vivencias contadas hayan ido influyendo en la evolución personal de quien lo cuenta, para lo cual se incluyen poemas o extractos de famosas autorías que puedan remarcar una u otra vía de crecimiento.

El impacto de lectura se apoya en la reflexión que va fluyendo mientras se comprueba que una u otra elección va a determinar caminos muy dispares.

Sobre Amores largos... 

Lo narra un hombre, en su faceta de hijo, que descubre secretos de familia conversando con su padre en los últimos momentos de su vida.

Intercala párrafos literales de esa conversación en boca del padre, por lo que puede hablarse de dos voces masculinas que dan protagonismo a una femenina callada en el relato, la esposa y madre.

Hace un recorrido por más de 70 años de intrahistoria española, se ambienta en el barrio zaragozano de Montemolín, en el Parque Grande de la misma ciudad y en el fascinante Maestrazgo turolense, de donde toma la magia para homenajear a García Márquez, recreando un símil de la ascensión de Remedios, la bella, en Cien años de soledad.

Sobre La vida en siete...

El siete es un número mágico que se repite a lo largo del libro como mantra y sortilegio. En este caso, como cierre del ciclo de seis relatos (el séptimo tiene historia aparte, ya te contaré), un enamorado nos llena de sus sentimientos en tres etapas de su vida, separadas entre sí por múltiplos de siete años para que conozcamos su amor, su dolor y su reflexión.  Tienen estructura de monólogo interior.

Sobre Esther cuenta...

Una mujer fallecida se comunica con su marido y hace un relato de ciertos aspectos de su matrimonio, desde un punto de vista de aprendizaje y evolución: la pareja como maestra de vida, lema de todo el libro. Está creado con lenguaje que emite ternura y comprensión.

TERCER PLANO DE LECTURA

Nada es como tu nombre tiene también una intención creativa que puede configurar otro plano de lectura: el crecimiento personal, interior, de sutileza en las actitudes con la pareja como maestra de vida.

Gran parte de mi formación y experiencia se han dirigido a buscar la entrada en ese interior, o inconsciente, que se oculta ladinamente, pero que rige nuestra forma de actuar, encontrarlo y trabajar con la consciencia abierta para suprimir los sufrimientos o elevar los objetivos. De ahí, pude comprender esa ansia del ser humano por trasponer en la pareja, o su búsqueda, la mayoría de nuestros sueños, otorgándole la responsabilidad de llevarnos a ser felices. Pero descubrí que la bonanza sólo reside en nosotros mismos, en algún lugar por encontrar, si es un lugar corporal su cobijo. Y una vez comprendido, el tránsito sin plano ni brújula hacia allí es maravilloso afrontarlo con la compañía de tu pareja.

En esos siete relatos, sus protagonistas están en el camino para encontrarse a sí mismos. Quizá no saben siquiera su destino, pero el acompañamiento que van obteniendo y rechazando, pidiendo y deshaciendo, se les ofrece como referencia, como ayuda al destino, como descarga de dolores, como enseñanza y muestra de qué es el amor, hálito vital para el sendero.

En esta ocasión, no voy a detallar relato por relato los recursos aplicados para cumplir esa intención, me gustaría que los descubrieras tú; ¿cuál es el propósito del enamoramiento?, ¿puede tener causa aprovechable una ruptura amorosa?, ¿nos da más consciencia de la vida nuestra pareja?, ¿cuánto hay de verdad en que nuestro consorte nos hace de espejo para superación personal?

Cuéntamelo, por favor.