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La cocina de LOS QUE TUS OJOS NO VEN

La cocina de LOS QUE TUS OJOS NO VEN

Se perciben dos registros que se nutren y amplifican mutuamente:

La mirada del padre, José Antonio, tiende a lo tratado por la memoria y al entorno rural. Aparece en Marita y el caballo, donde la fabulación infantil de una niña de nueve años se convierte en retrato de pueblo, inteligencia precoz y soledad materna; en El anciano solitario, con el bastón de cabeza de buey heredado como símbolo de  protección; en La heroína del Máuser, que sitúa la memoria republicana de Zaragoza en Montemolín y la Cartuja Baja; y en Historia de un amor mágico, ambientada en 1960 en el bar Desechos de Delicias.

Es una escritura de objetos, oficios y geografía concreta. La fantasía y la magia salen de lo cotidiano, de un entorno concreto que se hace universal.

La mirada del hijo, Eduardo, empuja hacia el fantástico contemporáneo, la ciencia ficción y el terror corporal. Bajo estrellas desconocidas abre el volumen con un grupo de amigos varados en una montaña extranjera que, tras la noche y la Cruz del Sur, empiezan a hablar idiomas distintos y son literalmente devorados por la tierra. Un perro gordo me está ladrando convierte un paseo en una confrontación grotesca con una esfera de pelo y rabia. Despertar trabaja la parálisis del sueño y unos ojos que observan desde la penumbra.

Aquí el miedo es más abstracto, más visual, más influido por el lenguaje del cine de género y por la ansiedad generacional.

El punto de encuentro es la ironía y el humor negro, presente en ambos.

Presentan temas recurrentes que se entrelazan:

Lo que no se ve pero actúa (intuición del título)
En Bajo estrellas desconocidas lo invisible es la incomprensión que se vuelve física; en La bruja buena el pueblo se animaliza en la calle; en Sacerdotisas para morir el mediodía llega sin luz.

Documentos y burocracia
Varios relatos giran en torno a papeles, permisos y paso. ¡Papeles! narra una huida con una hija y documentación solo para una; Sin noticias de un SARS adopta forma de parte militar desde el Pico de la Nevera en 2020; Cambio es una entrevista de trabajo que es también un cambio vital. La burocracia es otro monstruo.

Cuerpo y territorio
Aragón es más que escenario. Zaragoza aparece en clave distópica en Zaragoza, año de gracia 2051, con cámaras hibernáticas y memoria borrosa; en La heroína del Máuser con cementerio republicano y cielo morado; en Historia de un amor mágico con una calle existente, concreta. El cuerpo sufre la geografía: la grava que traga, el perro que juzga desde la verja, el anciano que arrastra los pies por el empedrado.

Maternidad y herencia
Una madre para mi hija mezcla ritual, glifos y una niña que grita mientras la madre intenta copiar un círculo perfecto en el sótano. Marita y el caballo y El anciano solitario insisten en la herencia de objetos y relatos. El libro mismo es un acto de transmisión entre padre e hijo.

Epidemia y colapso.
Extractos seleccionados del diario del Barón von Utter sitúa a un vampiro de 457 años ante una epidemia que no comprende; Sin noticias de un SARS juega con la pandemia de 2020 y frecuencias de radio que colapsan la comunicación. El miedo contemporáneo se filtra sin necesidad de nombrar directamente la causa.

El padre aporta memoria histórica, topografía emocional de Zaragoza y sus pueblos, y una ética del cuidado de los objetos y los ancestros. El hijo aporta velocidad, imágenes potentes y una angustia más global, menos localizada.

Juntos construyen un bestiario moral donde lo monstruoso está en la incomunicación, en la frontera, en la burocracia, en la mirada que no quiere ver.

Lo que tus ojos no ven funciona así como espejo doble: el lector mayor reconoce calles, bares y dichos; el lector joven reconoce ansiedades, distopías y el humor absurdo. 

 

 

 

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