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...sobre mis obras

Sobre Hemistiquios

Sobre Hemistiquios

'Hemistiquios' nació como derivación de 'Silvana, la puta, y otros cuentos'.  Justamente contiene los relatos que acompañaron a la novela en su primera edición, en Editorial Lacre.  Una vez publicado, decidí realizar una segunda edición, de la novela por un lado, quitando la segunda parte del título, y de los cuentos por otra, añadiendo otros inéditos o publicados con el colectivo 3d3, que completaran esa recopilación.

Al preparar el libro, quise realizar una organización diferente, y así apareció ese título, “hemistiquios”, que son las dos partes de un verso, que pueden tener la misma o diferente extensión, y que se separan por una cesura, entendida como una pausa entre esas partes, que puede ser marcada por un signo de puntuación.  De esa manera, en el libro aparece un primer hemistiquio con seis relatos, una cesura con dos y el segundo hemistiquio contiene otros seis relatos.

PRIMER HEMISTIQUIO, con historias de pareja que saben dulce, amargo, salado, picante…

‘La pierna’ está inspirada en el relato ‘Buena gente del campo’, de Flannery O’Connor, cuya protagonista tiene una pierna de palo.  La historia es triste, con final agrio, pero en el caso de mi relato, trato de compensar la tristeza con una conclusión de esperanza.

‘El lápiz de labios’ juega con la visión narrada en presente del amor de un tímido muchacho por una compañera de clase, un muchacho tierno, soñador, que vibra cuando puede verla cada tarde en la academia donde cursan estudios de administración. Un día hay un fiesta en la peluquería de al lado, a la que ambos son invitados…

‘Nada es onírico’ nos llena de poesía en el amor, con prosa poética y versos que narran cómo vuelve a hacerse muy palpable un sentimiento que se truncó, pero que el fuego reaviva como si un rayo luminoso lo provocara.

Hay amores que marcan a fuego, sobre todo si fueron de verano y en la playa, ‘En Salou, Eva’, durante la adolescencia y bajo un amparo mágico.

¿Puede ser tan cruel un hombre para citar a su amante, perdidamente enganchada al sexo con él, a las nueve de la noche el 24 de diciembre? ‘Cita en Nochebuena lo cuenta.

CESURA, con una transición de temas envueltos de amor y humor para cambiar dehemistiquio.

Es tierno leer cómo ‘El ictus y el amor’ son relacionados como causa y efecto del descubrimiento de la capacidad de cuidado esencial que un marido tiene para atender a su esposa enferma. Sí, es un ejercicio de ternura y un homenaje.

La liturgia católica en una ‘Misa funeral’ marca la escucha de un diálogo chismoso sobre una aventura de cuernos en un barrio antiguo y pacato, donde se desvela que las cosas no eran como parecía.

 

SEGUNDO HEMISTIQUIO, que nos lleva por tramas ocultas, secretos, asesinatos, corrupción,

Los secretos familiares cobran importante relevancia en ‘La cajita de latón’, donde el narrador, tras una pregunta curiosa de su hijo, nos cuenta los entresijos que cuarenta años atrás llevaron a una mujer a huir de pueblo en pueblo por un Aragón agreste. Un notario, una herencia, un asesinato, el qué dirán…

La venganza libera más, y más si nada más tienes que hacer más que nombrar ‘La llave’. Un ser apestoso se humilla.

Un bar llamado ‘Espectros’ acoge un desquite contra unos políticos corruptos. La manera de contarlo denota el odio encubierto de quien preferiría pegarles un tiro.

Blas Carnicero se escapó de ‘La cajita de latón’ para morir en la cárcel un día de Semana Santa por ‘Causas sobrenaturales’. Es la historia de un asesino reconvertido en visionario tras un acto de contrición.

‘Sacerdotisas para morir’ está escrito con mi hijo Eduardo, un fan de los relatos de terror.  Y narra dos momentos de una ceremonia oscura, con sacrificio en un ritual

‘Animales desalmados’ narra un robo de almas, con la lucha entre dos brujas que son hermanas gemelas.

 

 

Cómo se hizo Una tal voz

Cómo se hizo Una tal voz

Leía teoría sobre narrativa breve, y me aparecieron varias entradas sobre el microrrelato, lo que se da en llamar el cuarto género narrativo, después de la novela, el cuento y la fábula, caracterizado por su intensidad, brevedad y elipsis.

He publicado varios microrrelatos en diferentes libros o publicaciones.  Estaban desperdigados y desunidos, así que, animado por esa nueva información que me llegaba con la teoría con José María Merino, Ángel Basanta, Irene Andrés-Suárez, Fernando Valls y David Lagmanovich, decidí recopilar aquellas creaciones que podían incluirse en ese cuarto género.  La revisión dio con los 33 publicados, número que me llamó la atención y así recordé aquella sociedad, 3d3, en la que escribimos varios relatos que agrupamos en cinco libros y que basamos en ese número 3 o sus múltiplos.

Siguieron dándose hechos en torno al 3 con esa selección, por tanto, avancé en su aplicación, como agruparlos de 3 en 3 y darles una extensión menos a 333 palabras, lo que busqué en un repaso y revisión de contenidos.  

La numerología me resulta tan interesante como otras prácticas que se avivan con toques de magia, intuición, observación y talento interpretativo.  En este caso, las cifras toman significados que provienen de usos ancestrales.  El número 3 se asocia a varias caracterísiticas que, personalmente, reduzco a su valor terrenal y su valor espiritual, aspectos del equilibrio que he intentando mantener en mi vida.  Tres son el mínimo de apoyos para mantener la seguridad sobre el suelo.  Tres componen también la Trinidad católica.  También me interesa el trío cuerpo-mente-espíritu y su referencia a la armonía, la creatividad y la comunicación. Son tres las etapas clásicas de la narración: presentación, nudo y desenlace, así como el ciclo del tiempo: pasado, presente y futuro.

Cada relato proviene de una historia propia que, dadas las características que se le aplican al subgénero, no conviene desvelar, con el fin de que quien los lea encuentre su significado, que dependerá de sus características como experiencia lectora, o experiencia vital, o capacidad imaginativa.  Es la magia del arte.

Aporto así esta obra que baila alrededor de ese número, Una tal voz, título de tres palabras de tres letras.

(Imagen tomada de astrolink.com)

Sinopsis de Una tal voz

Sinopsis de Una tal voz

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.  Está máxima del aragonés Baltasar Gracián es aplicable a los treinta y tres microrrelatos que contiene este libro, creados con un límite de trescientas treinta y tres palabras, agrupados de tres en tres en once capítulos, “con miradas a lo terrenal, etéreo y místico, con humor tenue que pretende liberarte de la posible presión mortificadora, sensual, esotérica o rutinaria”, según explica el propio autor.  Provocan disfrute de la literatura en esencia, como el mejor perfume para la creación con palabras.

Nota: la ilustración de portada del libro en papel, que acompaña esta entrada, es de Enric Galindo

Prólogo de Una tal voz

Prólogo de Una tal voz

Este prólogo contiene menos de 333 palabras.  En el grupo literario 3d3, dedicado al relato breve, establecimos nuestros límites de extensión entre 333 y 999 palabras.  Más allá sería relato largo; menos, daría para microrrelato.  A pesar de que la teoría literaria no ha fijado una extensión determinada para el subgénero, asumo este criterio que muestra cohesión con el contenido mínimo, y resulta divertido por su repetición de cifra.  En numerología, 333 significa equilibrio, profundización y avance, que suena muy bien. Con el 3 también tiene que ver la cantidad de microrrelatos que el librito contiene, ya que son 33, mezclados en miscelánea con miradas a lo terrenal, etéreo y místico, con humor tenue que pretende liberarte de la posible presión mortificadora, sensual, esotérica o rutinaria que aspiran a provocar estos textos. Además, desde la fecha de creación del microrrelato más antiguo (1991) al más moderno (2024) han transcurrido 33 años.

Según Ángel Basanta, eminente crítico literario, es este el cuarto género narrativo, definido por una acuciante brevedad, concentración y economía de recursos, que se sustenta en la elipsis y en la sugerencia. Augusto Monterroso alcanza su mayor éxito con el famoso “Cuando despertó, el dinosaurio aún estaba allí”, siete palabras que han generado más estudios sesudos que cualquier novela con más de mil páginas.

Presento estas composiciones, revisadas y retocadas las que habían sido incluidas en algunos de mis libros y, por lo tanto, presentan novedades, y otras varias creadas desde nuevas perspectivas. Han llegado a esta confluencia por arte intuitivo y, queriendo buscarles un orden para la maquetación, se han agrupado de tres en tres para convertirse en once capítulos con su etiqueta a modo de título: entierra, fracaso, poder, posesión, soledad, introspección, humor, erotismo, inocencia, fantasía y esperanza. Su tránsito nos lleva desde el miedo (a la muerte) hasta el amor (nuestra esperanza).

Nota: la ilustración de portada del libro digital, que acompaña esta entrada, es obra de Emma Prades Maganto

Reseña de Una tal voz, por Piero Arias

Así valora el crítico literario Piero Arias mi libro de microrrelatos Una tal voz:

 

Para Julio Cortázar, un cuento breve es “una máquina infalible destinada a cumplir su misión narrativa con la máxima economía de medios”. Si bien Cortázar escribió esto en 1969, casi una década antes de que José Emilio Pacheco acuñara el término para uno de sus libros, puede aplicarse plenamente a esta colección de 33 microrrelatos de José Antonio Prades.

Esta recopilación de 33 años de oficio literario va, según el propio autor, "desde el miedo (a la muerte) hasta el amor (nuestra esperanza)", y se estructura en once títulos que actúan como estaciones temáticas: entierra, fracaso, poder, posesión, soledad, introspección, humor, erotismo, inocencia, fantasía y esperanza. El tema unificador, se puede argumentar, es la permanente lucha del ser humano por alcanzar la perfección o la posesión de lo deseado, con sus inevitables consecuencias.

Como un experimentado escritor del género, Prades privilegia la elipsis y la sugerencia, exigiendo un lector activo en la construcción del significado. La favorecida narración en primera persona da pie a pasajes líricos y frecuentemente sensoriales donde se exponen las marcas profundas de la obsesión, el deseo y la soledad, manteniendo subyacente un sentido del humor irreverente.

El erotismo es el medio con que sus personajes intentan trascender al universo interno y confinado que están condenados a transitar, buscando una salida que en muchos casos se da a través de la violencia o la muerte, y en otros, se adivina un atisbo de esperanza.

En el caso de La Llave, el mejor microrrelato del conjunto, el lector es partícipe activo del contexto, al tratar de llenar los vacíos a las circunstancias de esta pareja en un duelo final que se da sólo a través de las palabras y el significado que pueden encerrar, con un desenlace sorprendente y que esconde un humor negro latente.

https://www.amazon.com/dp/B0G2RNCPGC

Entrevista de Antón Castro 9/4/2024 sobre Otoño contigo

Entrevista de Antón Castro 9/4/2024 sobre Otoño contigo

LETRAS ARAGONESAS. OCIO Y CULTURA

José Antonio Prades: “Montemolín existe y si escribo del barrio es por un acto de amor".

El escritor, que ha residido unos años en Buenos Aires, publica ‘Otoño contigo’, 44 cuentos, y exalta Zaragoza y ese espacio nativo y postergado

Con más de treinta libros de poesía, relato y novela a sus espaldas, José Antonio Prades (Zaragoza, 1961) publica un nuevo volumen de cuentos en papel y edición digital en Amazon, 44, con el que quiere abrir una nueva etapa en su extensa trayectoria: ‘Otoño contigo’, todo un inventario de asuntos, de atmósferas, de hechos y de espacios, que cristalizan en su amor a Zaragoza y en la exaltación del barrio de Montemolín.

¿Desde cuándo escribe cuentos?

Por poner un momento concreto, en 1977, con un relato de denuncia medioambiental gané un concurso de redacción en el colegio que, unido al impulso que me daban los profesores de Literatura, conseguí el convencimiento de que podía escribir algo más. Y, ya con consciencia de querer escribirlos como acto creativo, fue en 1982, con veinte años, cuando terminé mi primer relato, ‘Rosa Roja’, una alegoría sobre las dictaduras. Desde entonces, he ido combinando todos los géneros, pero me he sentido especialmente atraído por la narrativa breve.

¿Cómo se plantea el cuento? ¿ Le preocupan la concisión, la sorpresa final, la atmósfera? ¿Es usted de teorías o más intuitivo?

Un relato breve debe ser muy específico en esas tres condiciones, aunque no siempre son imprescindibles, ya que creo que es necesario que el autor trabaje con perspectivas diferentes. Para conseguir impacto, he buscado giros argumentales en el cuerpo de la narración, pero sobre todo en el final, que varias veces he dejado abierto para que provoque dudas y apertura de interpretaciones. Considero fundamental que la creación literaria provoque algo más que entretenimiento, que ayude a pensar y a cuestionar distintos aspectos como la sociedad, el poder, el crecimiento interior, las relaciones personales…

¿Cuál es la pequeña o gran historia de este libro? Concentra una buena porción de su narrativa breve, desde 1982, como decía, hasta 2022.

Estoy en una época de revisión y cambio, por lo que he querido despedir a la anterior y recibir la nueva con esa reunión de relatos, una selección propia de entre los 170 que he publicado. Hay 44 relatos, 22 de despedida y otros 22, inéditos en libros, de bienvenida. Estos números tan curiosos no los elegí adrede, surgieron sin premeditación y me resultó muy chocante. Hasta ahora he publicado nueve libros de relatos individuales más cinco colectivos dentro del grupo 3d3, y tres recopilaciones propias. Otra vez los números… Me atrae la numerología y la he aplicado habitualmente en mis creaciones.

Vayamos con el título: ‘Otoño contigo’...

Se titula ‘Otoño contigo’ por la connotación de los dos términos por separado. ‘Otoño’ es por mi momento vital y por esa visión especialmente romántica, a veces melancólica de esa estación. La naturaleza siempre supone una metáfora, quizá un aprendizaje para entender nuestra evolución existencial. Y ‘contigo’ trae esa referencia de diálogo y cercanía con quien lo reciba, es una llamada directa sobre lo que considero mi forma de narrar de intimidad a intimidad. La unión es entonces mi ofrecimiento en el presente para que estemos en compañía, esta vez por medio de la lectura.

Hablemos de asuntos, de argumentos. Le interesa un poco todo: la vida cotidiana, el asombro, el deporte, la fantasía, las vidas inadvertidas y humildes...

He tocado muchos temas y con enfoques variados. Me introduzco en mundos cotidianos, sí, de personajes sencillos a quienes ocurren hechos anormales, que pueden ir desde un hechizo hasta un partido de fútbol. He trabajado bastante con el realismo mágico llevándolo a más extremo, como si fuera un expresionismo o naturalismo sobrenatural o prodigioso. También, por mi profesión, he buceado en temáticas de empresa, de gestión de personas, de liderazgo, tanto desde un punto de vista técnico como de ambientación de las historias. De todas formas, pienso que no es tan importante lo que cuentas, sino cómo lo cuentas. Me interesa menos la historia, sin hablar de minusvalorarla, que los personajes. He querido enfocar la creación desde la posición de los seres humanos frente a sus circunstancias y no al contrario.

¿Cómo elige los escenarios?

Podría decirse que la elección responde a cada necesidad de los personajes y del entorno más adecuado para lo que quiero contar, nunca han tenido prioridad en la planificación del argumento. Tiendo más a la profundidad psicológica que a la descripción de ambientes. Pero hay un hecho curioso. En mi primera etapa creativa, renuncié expresamente a ubicar la acción en algún lugar conocido, no hacía mención a sitios concretos y así aparecía habitualmente algún tono mágico con el que empecé a familiarizarme, como ocurrió en esa primera trilogía de ‘Un amigo te guarda’, que transcurre en un país alegórico con personificación de las flores, o en ‘Don Manuel’, con un bosque como retiro de un apóstol, o en ‘La Casa Digna’, donde se atisba una dictadura latinoamericana. Más tarde, me centré en mi barrio, en Montemolín, al que añoré en mi periplo porteño, adjudicándole incluso el carácter de territorio mítico, al modo de Macondo por García Márquez, Comala por Juan Rulfo, Dublín por James Joyce o el barrio del Carmelo por Juan Marsé, para ampliar después el ámbito hasta Zaragoza completa, con referencias concretas y declaración amorosa.

Una imagen, ante los descampados, del palacio de Larrinaga, donde jugaba de niño José Antonio Prades.
Una imagen, ante los descampados, del palacio de Larrinaga, donde jugaba de niño José Antonio Prades. ARCHIVO PRADES.

Ya son bastantes los narradores de Montemolín: Gabriel García Badell, Rodolfo Notivol, Olga Bernad, José Giménez Corbatón, Jorge Sanz Barajas y, entre algunos otros, usted que lleva el barrio por bandera.

Sí. Por ejemplo, en mi última novela publicada, ‘Nadine, l’amour’, el protagonista recorre literalmente de norte a sur la ciudad, justo en el sentido complementario al que hizo Gabriel García Badell con su ‘De Las Armas a Montemolín’, de oeste a este, y recreo tres lugares míticos que Zaragoza ofrece a los enamorados: el palacio de Larrinaga en mi barrio, la torre del Trovador en La Aljafería, y la fuente de la Princesa, en el Parque Grande José Antonio Labordeta. Tengo una novela inédita, que espero publicar este año, con tintes de autoficción, que he ambientado en Buenos Aires, Madrid y Zaragoza, mis tres lugares de residencia, y aquí muevo a los personajes por lugares arquetípicos de la ciudad: el templo del Pilar, la plaza de Los Sitios, el paseo de Las Damas…

Entre los personajes hay un poco de todo en cuanto a oficios y personalidad. ¿Los sueña, se los dicta la realidad?

Estoy seguro de que antes de ponerme a escribir su historia, los personajes, que tienen vida previa, por supuesto, se han puesto en contacto conmigo, no sé si en sueño lúcido o subconsciente, pero desde luego que involuntario, no inicio su búsqueda, a veces hasta me muestran su aspecto físico a lo largo de su vida. Yo creo que es algo así como ‘mediúmnidad’, que los personajes viven en su mundo invisible y cuando quieren que conozcamos lo que desean contarnos, se incorporan en el cerebro y en el alma de quienes escribimos y no paran de insistir hasta que les hacemos caso.

¿Quiénes son sus personajes favoritos?

Es difícil de elegir entre tus hijos o nietos. He trabajado con personajes que son mis ‘alter ego’, más o menos fieles o afines a mi deambular, más o menos modificados para hacerme vivir otras vidas en esta. También he trabajado con personajes que son calco de personas cercanas a mí, que he sentido, o siento muy cerca, o con las que he convivido y resaltan por alguna característica individual o aventura vivida. Diría que ‘La rosa roja’ o ‘La princesa blanca’, mis dos primeros cuentos que se titulan como las protagonistas, son los personajes que revivo con más cariño, pero ahora mismo me llega la imagen de Cat, que es el espíritu de esa novela inédita, junto a sus ‘partenaires’, Bern y Yul, que se crean una historia conjunta al modo de los tríos protagonistas de ‘Jules et Jim’, ‘Epílogo’ o ‘Dos hombres y un destino’.

¿Qué le da Zaragoza como escenario, y especialmente Montemolín?

En mis años de adolescencia y juventud, por un sentimiento de cierta superioridad, no quería ser un chico de barrio, aspiraba a volar y volar con aires de importancia y ambición. A los 32 años, salí hacia Buenos Aires por trabajo, estuve inicialmente tres meses sin familia, con compañeros recién conocidos y así me llené de nostalgia. Buenos Aires es un lugar ideal para sentir nostalgia de España, y escribí de memoria y de sopetón ‘Fábulas de Montemolín’. Eso me sirvió para reflexionar sobre aquel desapego ciertamente soberbio, y me avergoncé tanto, que creo que más de dos tercios de mi creación posterior están ubicados o inspirados en mi barrio o en mi ciudad. En la novela citada, nombro setenta dos veces ‘Zaragoza’ (aún la tengo que corregir), quizá como penitencia o acto de contrición, pero me siento bien, no es dolor, sino agradecimiento.

Montemolín ya se ha convertido casi en una obsesión.

Sí. Buena parte de mi tiempo lo estoy dedicando a que se haga evidente su existencia, que nos lo quieren subsumir entre Las Fuentes y San José, y no. Esos dos barrios son muy queridos también para mí, por cosas del fútbol y de mis novias, pero Montemolín existe y espero dejar constancia con mi humilde aportación. Puede decirse que es un acto de amor.

José Antonio Prades, con sombrero, con su familia en el barrio de Montemolín.
José Antonio Prades, con sombrero, con su familia en el barrio de Montemolín.ARCHIVO FAMILIAR PRADES.
Antón Castro
Antón Castro REDACTOR DE CULTURA DE HERALDO DE ARAGÓN

Antón Castro (Arteixo, A Coruña, 1959) se formó en ‘El Día de Aragón’ y ‘El Periódico de Aragón’. Desde 2001 trabaja en HERALDO en la sección de Cultura y en la web. Coordina el suplemento ‘Artes & Letras’ desde 2002. Y en 2013 recibió el Premio Nacional de Periodismo Cultural

Epílogo de "Otoño contigo"

Epílogo de "Otoño contigo"

Hasta aquí llega Otoño contigo, selección de relatos como seres de otros mundos, que presenta ese título con aroma a petricor, color amarillo y dulce preámbulo para la época más cálida de la existencia en este mundo.

En 2011, cumplidos los 50 años de vida, recogí mi obra literaria en una compilación que titulé En medio de la vida, nacida de una catarsis. Han pasado doce años, unidad de un reloj, de un año y de las leyes mágicas del universo.

Hace tiempo que vengo en transición (diferente de la catarsis) y ya termina. Llegamos a ser otros, quizá otros más, cuando vamos cruzando los puentes.

Estas has sido las colecciones de relatos publicadas:

  • Arañazos
  • Epistolario de un oficinista (selección)
  • El juego de las sillas
  • Cuentos de Luz
  • Fábulas de Montemolín
  • Qué cosas tienes, Ceferino
  • Inútiles directivos
  • Mujeres que llenan mis noches
  • No es cierto que las madres son maravillosas (selección)
  • Hemistiquios
  • Nada es como tu nombre
  • Evangelios mágicos (selección)
  • Amando a mares (selección)

En total han sido más de ciento setenta relatos en cuarenta y dos años, de diferentes temáticas, extensiones y técnicas narrativas, es decir, eclécticos, tal como he calificado mi estilo cuando me han preguntado.  Podría ser también variado, diverso o heterogéneo.  He deseado desde mis primeros escritos repetirme lo menos posible y así fueron surgiendo con esos estilos diferentes, e incluso pretendidamente originales, con las que contar mis imaginaciones y mis intuiciones, ingredientes en la marmita que Juan Rulfo asigna a la creatividad (junto con la voluntad, el trabajo y el esfuerzo).

Me he ocupado, no mucho tiempo, en hallar en lo escrito una división por etapas, y lo he conseguido, salpicado de cierto escepticismo… pero he descubierto algunos hitos que podrían marcar también un giro, cambio o revolución en mi contenido literario.  La incluyo en el prólogo y la transcribo aquí:

“la más antigua recorrería los años de 1981, fecha del primer relato, a 1994, año en que viajé a Argentina; la central, que ocuparía el período hasta 2011, cuando decidí hacer la recopilación En medio de la vida; y la tercera desde ese año hasta 2023.”

Trece, diecisiete y doce para cada una de ellas, respectivamente.  

Ciertamente, este año que está concluyendo ha supuesto, por varias razones, una evolución vital, más allá de la literaria, pero, por tanto, también literaria.  Guardo tres poemarios y una novela en el cajón, que han ido naciendo desde principios de 2022 a estas fechas.  Serán las obras de paso, y así entro en esa cuarta etapa incierta, pero atractiva; el mundo sigue, nunca se detiene, y juego con ventaja, porque lo sé.

 

José Antonio Prades

8 de noviembre de 2023

Prólogo de "Otoño contigo"

Prólogo de "Otoño contigo"

Según la numerología, el 22 es un número maestro. Se asocia con la capacidad de traer los conceptos espirituales a planos concretos, incluso de convertir los sueños en realidad.  Este libro, por alguna razón causal, es decir, sin premeditación, repite por dos veces ese número.  Son 22 los relatos que he escogido de mi obra impresa para brindártelos en unión, y 22 también son los inéditos que incluyo en la segunda parte de esta selección titulada Otoño contigo.

La tercera estación del año es la del colorido, y para la metáfora en la vida es la del asentamiento.  Desde ahí, he vuelto a mis relatos para ir a tu lado con estas creaciones escogidas, que buscaron en su día recrear un mundo de lectura dentro de este mundo de locos.  Hoy repiten intención con distintos compañeros, que son influencia para impulsarse de formas diferentes y llegar a distinto público, quizá como tú.

En el índice al final de libro, podrás comprobar los años de creación y las obras que los acogieron. El más veterano nació en 1982, cuando cumplí esa edad mágica de 21 años, cuando me incorporé al mercado laboral y cuando soñé que jugaba el Mundial de fútbol que se celebraba en España. Fue entonces el momento en que había recorrido el tercio de los años que ahora tengo, nada más y nada menos que un camino de vida, acompañado de avatares y corazones para llegar a comprender cuál es la misión que elegí: estar aquí contigo, en el otoño, con lo creado gracias a las capacidades obtenidas para ofrecértelo con el deseo de que disfrutes y adivines los entresijos que en la mayoría de las ocasiones ni yo mismo he sabido encontrar.  Pero están, seguro.

Desde Arañazos hasta Nada es como tu nombre, sobrevolando varias colecciones de relatos, esta selección se adentra en cada una de mis ciclos y deseos de influencia o comunicación.  Establezco la selección desde tres etapas; la más antigua recorrería los años de 1981, fecha del primer relato, a 1994, año en que viajé a Argentina; la central, que ocuparía el período hasta 2011, cuando decidí hacer la recopilación En medio de la vida; y la tercera desde ese año hasta 2023.

Los inéditos van aquí para darles casa, ya que no aseguro que la puedan tener después y no quiero dejar a ninguno atrapado en mis archivos.

Quiero reiterar aquel cometido desde hoy mismo, más lleno de experiencia, de alegrías y sinsabores que me han movido por la dualidad de la vida, ahora que ya he aprendido que no hay buenos ni malos, ni derechas ni izquierdas, ni dioses ni diablos, sino resortes que estimulan el camino para no desviarte de la ruta hacia el amor.

Camarada, colega, avancemos juntos. No importa la meta, es el camino.

 

José Antonio Prades

 A 9 de noviembre de 2023