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En medio de la vida, Preludio

En medio de la vida, Preludio

A los 50, edad difusa, intermedia, oculta entre el pasado y el futuro, cuando el cuerpo se queja y el alma busca su misión, he recopilado la mayoría de mis escritos para reconocerme y darte conocimiento de mí.  Empecé este trabajo en las navidades del 2010 impulsado por una fuerza que se parecía al embrujo de una rubia platino, con alguna intención que aún no he podido descubrir del todo y de la cual sólo veo el perfil tapado, como aquel sombrero de Saint—Exupéry (sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos) escondiendo un elefante.  ¿Mi elefante es un portazo hacia el pasado?  Me voy a contestar que sí y poco a poco me convenceré de ello, de que esta recopilación, esta investigación interna, esta obra tan gordota, es un cierre de etapa, una vuelta de postigo para guardar los retratos en sepia y buscar otros que rezumen más color. Estoy En  medio de la vida, sea espacio o sea tiempo, que todo tiene que ver con un despertar todavía aturdido que llevo sintiendo desde hace siete años… siete años ya.

He buceado por cajones y carpetas y me he sorprendido al encontrar mis recuerdos relativamente bien ordenados.  Gracias a semejante extrañeza he saboreado con nostalgia momentos que reposaban en el cementerio de las desmemorias…. estremecimientos, lágrimas, sonrisas, dolores, amores, admiraciones, vergüenzas… lo que fui para ser lo que soy, plasmado en folios desgastados, con letras a lápiz, a tinta de pluma, a tinta de bolígrafo, a tinta de máquina de escribir, de impresora de puntos, de tóner, de chorro de tinta…  Han aparecido obras inacabadas, obras olvidadas, obras escondidas, obras apartadas, de las que ya no conservaba registro o creía perdidas en alguno de los innumerables traslados que he tenido en mi vida.  He puesto orden en lo encontrado y en lo existente para transmitir cierta idea de afinidad con el universo. Quise darle una exposición totalmente cronológica, pero conforme preparaba los ficheros entendí que sería más saludable aunarlos por géneros, y dentro de esa unidad, darles cadencia por fecha de creación. Comienzo por una corta semblanza autobiográfica y entro de lleno en los relatos porque un relato, Rosa Roja, fue la primera obra que me atreví a lanzar hacia rutas literarias; luego viene lo demás, porque la mayoría de las veces sólo importa lo primero, o sólo eso es lo auténtico.

Gozo de una realidad excepcional: soy la única persona que se ha leído íntegras las páginas que siguen.  Sueño, tal como soñé y soñaré siempre, que habrá más personas que también las lean, y también disfruten, sonrían, lloren, se estremezcan, se aburran, se ilustren y se encuentren.  Aunque hace muchos años, en un mal ejercicio de introspección o egocentrismo dije que sólo escribía para mí y que los demás que arreen; si les gusta, bien; si no, ¡aire!, y hoy pido perdón a mi conciencia por ello, me arrepiento y presento mi acto de contrición en este volumen que, tal como leerás en la carta al lector que incluí en el Epistolario de un oficinista, está escrito pensando en ti.

No voy a extenderme porque a modo de refuerzo para mi recuerdo, como un buscador de tesoros enterrados, en cada apartado de la recopilación, he contado los motivos y las anécdotas que rodearon la creación de las páginas siguientes.  Apenas he querido dejar unos apuntes biográficos, pero también han sido recopilados porque no deseaba preparar líneas nuevas para algo que viene del pasado lejano.  Igualmente, he transcrito mis intervenciones en las presentaciones de los libros que he publicado, lo que sirve para evidenciar por dónde andaban mis rumbos en aquellos momentos, y sobre los que hoy quizá tendría discrepancias varias.

Con agradecimiento…

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