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Cómo se hizo Vestigios de un extraño

Cómo se hizo Vestigios de un extraño

Mi primera composición que recuerdo con consciencia de haber finalizado con deseo literario fue una descripción en pareados del Cantar del Mío Cid para un ejercicio de Lengua en el curso 6º de la EGB.  Irradiaba entonces once años.  Volví a la poesía cuatro años después en un poema casi de suspense y que no ha pasado de mi cuaderno adolescente, como la mayoría de las poesías que en él se alojan.  Desde ese momento hasta una gran edad (cerca de los 60) iba escribiendo poemas más por impulso que por motivación para sumergirme en el género.  Y en ese momento citado, decidí revisar todos los que había escrito y preparé una selección ordenada bajo criterio cronológico y temático.  Me había dado cuenta de que esos impulsos hacia la poesía se nutrían del amor o del dolor, y que tenía dos épocas de escritura, los de la veintena y los de la cuarentena, así que los reuní bajo esos epigrafes, manteniendo algunos de los títulos iniciales:

Así quedaron:

En el amor… de los veintitantos

  • Color de hoja

En el amor… de los cuarenta y tantos

  • Márgenes en la memoria

En el dolor… de los veintitantos

  • Un desencanto frustrado

En el dolor… de los cuarenta y tantos

  • Crujen los corazones

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