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Bocaditos de cine

21º Bocadito de cine - La leyenda española de Ava Gardner: Pandora y el holandés errante

21º Bocadito de cine - La leyenda española de Ava Gardner: Pandora y el holandés errante

En este día que brilla en el calendario como la estrella roja Antares, con la visión de Alfredo Moreno, hablaremos de la leyenda española de Ava Gardner, en la película Pandora y el holandés errante. Dirigida en 1950 por el británico Albert Lewin supone el pistoletazo de salida al vínculo de Ava Gardner con España, incluye todos los elementos que resumen lo que tradicionalmente se asocia a la relación de la actriz con este país: ambientes sofisticados, compañías elitistas, juergas nocturnas hasta altas horas, tablaos flamencos, poderosas resacas, escarceos amorosos, matadores (en especial Mario Cabré, que actúa en la cinta interpretando a un torero, cómo no), corridas de toros, fiestas populares… Lewin adapta y realiza una fantasía de corte onírico sobre la famosa leyenda del holandés errante y la sitúa en la Costa Brava, caracterizada para la ocasión con los típicos atributos de lo español que se percibían por entonces -y aun hoy- en el extranjero (omnipresencia de la bandera rojigualda, aires andaluces, relevancia del mundo taurino). La película posee una atmósfera a caballo entre el sueño y la locura, acrecentada por el aire de fábula en la narración en off y en flashback por uno de los personajes, un escritor amante de las antigüedades, y nos zambulle de lleno en un cuento de tintes romántico-trágicos.

Pandora Reynolds (Ava Gardner) está maldita. Su belleza arrebatadora no le proporciona el éxito con los hombres, la felicidad que tanto ansía. Enloquecidos por su hermosura, pero completamente alejados de lo que constituyen los sueños y anhelos de la mujer, sus ansias de realizarse “románticamente” aspiran a convertirla en su posesión, a satisfacer su obsesivo deseo más que a amarla. Incapaces de lograr saciar sus arrebatos de atracción, todos los hombres que se enamoran de ella terminan por dilapidar su vida, sus matrimonios, sus profesiones, su propia conciencia. Esta capacidad de jugar con los hombres seduce a Pandora hasta el punto de que los maneja a su antojo; solo aprecia a aquellos que quedan a salvo de su influjo y termina por tratar con desdén a todo aquel que se confiesa su vasallo y se comporta con sumisión, lo cual la convierte en auténtica y cruel dominadora de sus destinos. Lo mismo es capaz de prometerse en matrimonio con un pobre iluso simplemente por torturarle, que conseguir que un famoso piloto de carreras, que ha construido trabajosamente un bólido supersónico con el que pretende batir un récord, lo arroje sin miramientos por un acantilado solo porque ella se lo pide como egoísta demostración de amor, de que la desea por encima de cualquier otra cosa en el mundo. Esto es así hasta que conoce a un hombre misterioso que parece sustraerse a sus encantos, Hendrick Van der Zee, interpretado por James Mason, que ha fondeado con su velero en la bahía, y que no es otra cosa que un espíritu atormentado, condenado a vagar por los siete mares hasta que consiga que una mujer muera de amor por él…

Tanto el carácter de la narración, como la planificación, la puesta en escena, la música y la fotografía de Jack Cardiff subrayan desde el comienzo la atmósfera fantástica del relato, su carácter de elegía romántica exacerbada. El hallazgo y estudio por el narrador de un antiguo manuscrito en holandés arcaico que trata de la leyenda del marino maldito abre la puerta a uno de los extractos del film que revelan explícitamente esa condición de fantasía a medio camino de la maldición y del sueño, las secuencias que presentan la caída en desgracia del navegante, su locura, su crimen y su castigo eterno. Paralelamente, el tono general, en particular las escenas que comparten Mason y Gardner a bordo del velero, comparten ese clima onírico e irreal, magníficamente plasmado en el uso del color y en la luz, permanentemente filtrada por una neblina, por una gasa, que confiere a la película de una textura quimérica, imaginaria, fantástica. Al mismo tiempo, esa confusión entre realidad e imaginación, entre cielo y mar, entre noche y pesadilla, tiene su contrapunto en la vida en el pueblo de la costa, sus calles, plazas, tabernas, tradiciones y, sobre todo, en la plaza de toros, en la que el matador dejará clara muestra de su sometimiento a los dictados de la belleza maldita de Pandora. El desenlace de esta lucha de maldiciones, la del holandés y la de Pandora, no tiene otro camino que el amor, un amor trágico, una catarsis liberadora que les conduzca a estar juntos eternamente dejando de hacerlo en la vida real.

Lewin conduce una historia compleja, en la que probablemente lo literario pesa en exceso, con cierta artificiosidad en diálogos y situaciones, y sin que encaje del todo el juego entre fantasía y realidad, completamente entregado a sus dos estrellas protagonistas. Ava parece interpretarse a sí misma, se maneja con soltura y convicción en el personaje de mujer letal por su belleza; Mason se mueve como pez en el agua en un personaje contemplativo que le permite declamar frases solemnes, jugar a los acertijos del lenguaje, dejar puertas abiertas a la interpretación de su significado, al enigma que queda en el aire. El tono trágico general viene complementado con el filtro igualmente trágico que Lewin imprime a algunas tradiciones españolas, desde los toros a las relaciones familiares y la estética del culto católico (esas mujeres de oscuro y con mantilla, casi espectros en un pueblo que descansa en la estrellada bahía entre sombras amenazantes) y, aunque la película se le pasa de duración (125 minutos), logra plasmar instantes de gran belleza, incluso sin Ava presente.

Así, la película se erige casi en un relato premonitorio sobre ciertos aspectos del futuro de su protagonista femenina, proporciona momentos estimables de preciosismo visual y dramatismo desbocado que, si bien con algo de artificio, conforman una adecuada atmósfera a lo que exige esta inmortal leyenda romántica.

Muchas gracias a Alfredo Moreno por su colaboración

Te deseo paz y alegría serena

Hasta pronto.

 

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20º Bocadito de cine - Boyhood, momentos para una vida

20º Bocadito de cine - Boyhood, momentos para una vida

En este día que brilla en el calendario más que una luna llena de verano, hablaremos de una película excepcional, Boyhood, subtitulada como “Momentos de una vida”.  En ella se narra un viaje por 4.200 días, de julio de 2002 a octubre de 2013, en la vida de Mason y su familia. Desafiando a los productores, Richard Linklater filmó durante 39 días repartidos durante 12 años con los mismos actores, dejando así que los protagonistas envejecieran como sus personajes. El principal, Mason, comienza el rodaje con  siete años, y lo culmina con dieciocho, con su salida hacia la Universidad.  Este planteamiento tan original tiene precedentes similares, que no idénticos, con el Antoine Doinel de Truffaut, un proyecto de Kubrik que no se llevó a efecto, en el que pretendía filmar doce años de la vida de Napoleón en doce años de la vida de Al Pacino, y una serie de documentales de Michael Apted, que se agrupan bajo el título de The Up Series.  Linklater se desmarca de todos estos antecedentes y defiende su propuesta.  Merece que se le etiquete de original, como así se le etiquetó con su trilogía “Antes del amanecer”, “Antes del atardecer” y “Antes de anochecer”, en la cual filmó con dos actores una historia de amor y desamor a lo largo de varios años, aunque todas funcionan como guiones independientes, lo que no es el caso de Boyhood.

Esta película ha recibido dos grandes premios en festivales de culto como son el de Berlín, el Sundance y el de San Sebastián, y se postula como seria candidata a los Óscar.

Richad Linklater nació en 1960.  Tiene por tanto 54 años y 23 películas en su haber, siempre como director, en varias como guionista también y en otras pocas como productor.  En Spy Kids se dio el gusto de participar como actor. Es vegetariano. En 1985 fue confundador de la Sociedad Cinematográfica de Austin.  Su hija Lorelai da vida a Samantha, la hermana de Mason.

 

Parece increíble que los mimbres previos para filmar Boyhood, es decir, un guión que transcurre y se filma en doce años y solamente 3,9 millones de dólares de presupuesto hayan culminado en lo que la mayoría de los críticos han calificado como obra maestra con expresiones como

-     Una epopeya sobre lo ordinario, una película que puede resultar normal momento a momento, pero que se convierte en algo muy especial en su totalidad, nos dice Todd MacCarthy en The Hollywood Reporter.

-     Inquebrantable, ingeniosa y muy sentida, la película va a estar pagando dividendos emocionales durante mucho, mucho tiempo, nos dice Joshua Rothkopt, en Time Out.

  • Luis Martínez en El Mundo, nos dice de ella que es una película sin precedentes, tan descomunal e inquietante como conmovedora.  Magnética e irrenunciable. 
  • En El País, Gregorio Belinchón, la califica como “bella obra maestra. 164 minutos hipnóticos. 

Y si increíbles son los antecedentes del guión y el presupuesto, igualmente increíble parece que unos recursos fílmicos tan adrede usados en la mínima expresión nos lleven al encantamiento que supongo entrar al cine para dos horas y tres cuartos y salir creyendo que sólo ha transcurrido la mitad.

Es una historia sencilla, terriblemente sencilla, tan sencilla que nos puede haber pasado a cada uno de nosotros o, como mucho, seguro que conocemos a alguien cercano que va pasando por cada uno de los trances, más o menos cotidianos y triviales, por los que pasa la familia.

Algunos críticos han visto en esta película la búsqueda proustiana del tiempo perdido, en este caso el tiempo perdido de Linklater, ese tránsito de la infancia a la juventud, desde el primer día de colegio hasta su entrada en la Universidad, el divorcio de sus padres, sus siguientes parejas y su relación con ellas, los primeros amores, la caída en la libertad o en la rebeldía; hay sutiles entradas en aspectos escabrosos que se resuelven con la misma sencillez y encanto de los que se cubre todo el desarrollo.

Alejandro Calvo no puede expresarlo mejor: Boyhood no es una película, sino un espejo que devuelve la mirada al espectador, una obra que muestra la vida de otros para que entendamos cómo es en realidad la propia.

Vaya una reverencia también al reparto, con Ellan Coltrane, a quien Linklater le hizo prometer que terminaría la película fuera como fuera en caso de que él falleciera en los doce años previstos de rodaje.  Su actor fetiche Ethan Hawke, excepcional como adulto inmaduro, y Patricia Arquette, que nos transmite nuestra querencia como madre coraje que deja su juventud para criar a sus hijos para terminar con el síndrome de nido vacío.

Hay un momento en la película en el que Mason habla con una de sus chicas.  Ella le pregunta “¿nosotros atrapamos el momento o “el momento es el que nos atrapa a nosotros?. Mason le contesta después de unos titubeos “es como si siempre fuera ahora mismo…”, queriendo simbolizar lo que toda la película es capaz de hacer: disminuir la sensación del tiempo y quizá dejarnos en un solo instante viviendo a la vez todos nuestros acontecimientos.

Sólo me queda hablar de la banda sonora, tan excepcional como todo lo demás, amplia y variada como los acontecimientos que ilustra con gran acierto:

La película nos propone una amplia banda sonora en la que podemos disfrutar tanto de grupos de punk pop como indie del momento  hasta clásicos inolvidables. Algo así como cuando en la infancia y pasábamos casi sin quererlo de escuchar punk a escuchar el pop más bobo y facilón. En el film Ethan Hawke es un loco de la música, y por ello son varios los momentos en el film en el que se mencionan, suenan (o se interpretan) temas de The Beatles, Pink Floyd y similares.  Destacan un momento especialmente, en el que Sam, hermana de Mason, se lanza a realizar su propia interpretación del baile de ‘Oops I Did It Again’ de Britney Spears. La belleza de esa variedad de instantes memorables culmina a mi parecer con el tema ‘Hero’, modesto pero titánico tema de Family Of The Year que refleja perfectamente el espíritu de la película.

Este espacio cuenta con el respaldo de la Escuela de Cine "Un perro andaluz" y la colaboración de la tertulia "Habladores de cine".

Te deseo paz y alegría serena.

Hasta pronto

19º Bocadito de cine - Alfredo Moreno y su blog de cine 39 escalones

19º Bocadito de cine - Alfredo Moreno y su blog de cine 39 escalones

http://www.ivoox.com/bocadito-cine-n-19-alfredo-moreno-audios-mp3_rf_3789172_1.html 

18º Bocadito de cine - La mirada tabú, con Vicky Calavia

18º Bocadito de cine - La mirada tabú, con Vicky Calavia

Entrevista con Vicky Calavia sobre el certamen La Mirada Tabú 2014

http://www.ivoox.com/bocadito-cine-n-18-la-mirada-audios-mp3_rf_3789162_1.html 

17º Bocadito de cine - Marlon Brando, el otro animal más bello del mundo

17º Bocadito de cine - Marlon Brando, el otro animal más bello del mundo

En este día que brilla con el calendario como un sol en la noche, hablaremos de una estrella, esta vez masculina, y de alto impacto, como fue Marlon Brando, el mayor icono sexual masculino de su época y quizá el mejor actor de todos los tiempos.

Como la anterior protagonista de nuestro Bocadito, Marilyn Monroe, tuvo una infancia difícil que le marcó para toda la vida.  Sus padres conformaron un matrimonio repleto de riñas e incompatibilidades que llevaron a su madre, en plena ley seca, a sufrir de alcoholismo agudo y a los hijos a emanciparse muy pronto. Su padre fue un agente comercial, por lo que vivieron en diferentes ciudades, antes de establecerse finalmente en una granja de Illinois.  Su madre, actriz aficionada, impulsó en sus hijos el amor por la interpretación.  De la inestabilidad infantil, Marlon, pasó a la rebeldía adolescente, y así, en contra de su voluntad, lo ingresaron a los 16 años en  una academia militar de la que fue expulsado dos años después por insubordinación.  Desde ese momento, tuvo varios empleos de baja cualificación.  Sus hermanas probaron fortuna con el teatro en Nueva York, y así, en 1943, Marlon se fue a vivir con su hermana Joselyn con la misma meta. 

Consiguió ingresar en una escuela de interpretación que sería el embrión del Actor’s Studio, donde aprendió el famoso método Stanislawski, del que se convirtió en el principal valedor.  Este método propugna que los actores deben interpretar el personaje como si ellos mismos fueran ese personaje, profundizando en sus motivaciones, en sus intereses, en sus fantasmas y en sus realidades para que, durante la interpretación, nadie pueda notar la diferencia entre actor y personaje.

El mito nace en 1951 con su excepcional puesta en escena de Kowalski en la obra de Tennessee Williams Un tranvía llamado deseo, por la que fue nominado por primera vez al Óscar.  Y su última actuación se produce en El golpe maestro, estrenada en 2001, en cuyo rodaje exigió, como capricho personal, que no le dirigiera Frank Oz, lo que fue permitido por los productores y tuvo que ser Robert de Niro, que tenía el papel protagonista, quien asumió la dirección de las escenas en las que aparecía Brando; y llegó a presentarse desnudo en el rodaje, signo culminante de su deriva mental.

Además de seis nominaciones, obtuvo dos Óscar en su carrera, el primero por La ley del silencio, en 1954, y el segundo, y con mayor repercusión, dieciocho años más tarde por su magistral interpretación de don Vito Corleone en El padrino, considerada por muchos cineastas la mejor película de la historia.   Y eso que no era el preferido de la Paramount para ese personaje, sino que fue por el empeño de Coppola que consiguió ese papel protagonista, para el cual se inventó esa forma rota de hablar y esa mandíbula pronunciada que improvisó en una humillante prueba de casting metiéndose papel higiénico en la boca. 

Después, Brando continuó una carrera salpicada de grandes éxitos y grandes escándalos.  Se convirtió en objeto sexual, dicen que de hombres y mujeres, incluso algunos biógrafos afirman que llegó a declararse bisexual públicamente y le asignan aventuras con Anna Magnani, Ava Gardner, Edith Piaf, Ingrid Bergman o Marilyn Monroe, así como con Leonard Bernstein, Tennessee Williams, Montgomery Clift, James Dean, Tyrone Power, Burt Lancaster o Rock Hudson. Lo cierto es que Brando tuvo una personalidad atormentada, posesiva y violenta en contraposición a otro lado suyo sensible y en ocasiones casi femenino.  Estas dualidades quizá le atrajeron a su vida una serie de incidentes que alimentaron su personalidad excéntrica.  Se casó tres veces y tuvo once hijos reconocidos. Su tercera mujer, tahitiana, que fue gracias a quien se enamoró de su país de origen y adquirió una isla en ese archipiélago, reveló, una vez separados después de diez años de matrimonio, las intimidades del matrimonio, donde presentaba a su exesposo como una persona egocéntrica, egoísta, celosa e infiel.

Marlon Brando  participó en acciones a favor de las etnias indígena y afroamericana y, para recibir el Óscar otorgado por su personaje de Vito Corleone, envió a una actriz de origen indígena como forma de protesta por unos incidentes que en aquel momento ocurrían sobre las persecuciones a los antiguos pobladores de América del Norte.

Una vez obtenido ese Óscar, la carrera del mítico actor se llenó de altibajos, con pocas actuaciones como protagonista, de las que podrían destacarse la del psiquiatra que trata a don Juan de Marco y algunas apariciones de pocos minutos tan bien pagadas que se llegó a hablar de salarios obscenos, como en Superman, donde encarnó a Sorel, el padre del superhéroe, o en Apocalypsis Now, haciendo de coronel Kurtz, o interpretando al inquisidor Torquemada en una de la múltiples versiones que se rodaron para conmemorar el 500 aniversario del descubrimiento de América.

Quizá este declive artístico pueda tener su motivo en el episodio familiar tan trágico que sufrió en 1990, cuando su hijo Christian fue acusado de matar al novio de su hermana Cheyenne e ingresó en prisión. Cinco años después, la propia Cheyenne se suicidó.

Pero según su biógrafo Darwin Porter, esas inestabilidades que le llevaron a sus vaivenes emocionales y a su obesidad mórbida, vendrían provocados por otro hecho mantenido en secreto durante más de cuarenta años.

Lo que cuenta Porter es lo siguiente:

Cuando Brando falleció, el 1 de julio de 2004 en Los Ángeles, a los 80 años, a consecuencia de una fibrosis pulmonar, sus cenizas se repartieron entre Tahití y el Valle de la Muerte, en California.  Pero lo que pocos conocen es que, antes de ser esparcidas, habían sido mezcladas con las de Wally Cox, un actor prácticamente desconocido, cuya urna guardaba Marlon Brando en su habitación desde que aquél falleció. 

Y ese motivo sería que Wally Cox fue el gran amor de Marlon Brando. 

Precisamente es hasta 1973, cuando vemos a un Brando pletórico en lo artístico, en lo personal e incluso en lo familiar, lo que culminaría con su participación protagonista en El último tango en París, el clásico de Bertolucci, cuando el actor vive su progresión meteórica para después, con el fallecimiento de Cox, caer en esa frenética montaña rusa. 

Dice Porter en su libro “Brando al descubierto” que Walix Cox pronunció estas palabras en su lecho de muerte: “Lo único que voy a echar de menos realmente de esta vida será caminar entre los árboles con Marlon.”

Este espacio cuenta con el respaldo de la Escuela de Cine Un perro andaluz y la colaboración de la tertulia Habladores de cine.

Te deseo paz y alegría serena.

Hasta pronto.

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16º Bocadito de cine - Aragón rodado, gran cine en Aragón

16º Bocadito de cine - Aragón rodado, gran cine en Aragón

Documental de Vicky Calavia sobre lugares de Aragón en los que se han rodado grandes películas.  Intervienen algunos de sus protagonistas, actores y directores...

 

http://aragonrodado.com/

http://www.ivoox.com/bocadito-cine-n-15-aragon-rodado-audios-mp3_rf_3686091_1.html

15º Bocadito de cine - Marilyn Monroe, un ángel convertido en mito

15º Bocadito de cine - Marilyn Monroe, un ángel convertido en mito

En este día que brilla en el calendario como una estrella, hablaremos de otra estrella, una gran estrella, Marilyn Monroe, nacida en 1926 en Los Ángeles y fallecida en 1962 en la misma ciudad.  Marilyn es probablemente la persona más recordada de la historia del cine, y no sólo por los hombres, lo que podría suponerse por su pose de seductora, sino también por las mujeres, como pudo comprobar su psiquiatra, Hyman Engelberg, que recibió gran cantidad de llamadas de mujeres un día después de su muerte diciéndole que si tan solo hubieran sabido que Marilyn tenía problemas, hubieran hecho lo posible por ayudarla. El American Film Institute la considera entre las diez mejores estrellas femeninas de todos los tiempos.

Tal como la causa de su muerte aún no ha sido esclarecida, también sus orígenes muestran detalles escabrosos que desde lo psicológico seguro que podrían anticipar el devenir de la existencia que tuvo.  Su madre, Gladys Pearl Baker, se había casado y separado al poco tiempo del noruego Edward Mortenson, sin saber que estaba embarazada.  Así nació Norma Jean, que recibió el apellido de su padre, pero siempre fue conocida como Norma Jean Baker, hasta que adoptó el nombre artístico de Marilyn Monroe, cuyo apellido era el de soltera de su madre. Su infancia transcurrió con cambios continuos de tutores y de domicilios, teñida de una acusación de violación que hizo al padre de la mejor amiga de su madre, matrimonio que la tenía en acogida.  A los doce años, se enteró de que tenía una hermanastra de una anterior relación de su madre, a quien logró encontrar y conocer para mantener el contacto hasta que falleció.  Con dieciséis años, sus tutores tuvieron que desplazarse de ciudad y le ofrecieron irse a un orfanato.  Como quería seguir en su ciudad y de ninguna manera entrar en ese orfanato, se casó con James Dougerthy, de 21 años, quien pronto se enroló en el ejército y salió para Australia.  Norma Jaen decidió que sería una buena ama de casa y marchó a vivir con su suegra.  Estamos en 1944, ella trabaja en una fábrica de municiones y un fotógrafo le hace unas tomas en su puesto de trabajo.  Es el punto de inflexión en la vida de esta aún adolescente muchacha, pues de ahí comenzaron a surgirle ofertas para dedicarse profesionalmente a ese trabajo.  Cuando su marido regresa a casa, se muestra muy disconforme con que ella siga en esa actividad, así que se divorcian y comienza así su carrera artística de forma imparable.

Trabajó para la Twentieth Century Fox y para Columbia Pictures en pequeños papeles.  En 1949, aparece brevemente en una escena de Amor en conserva, de los hermanos Marx.  También participa en La jungla de asfalto y en Eva al desnudo.  Continúa con papeles de reparto hasta 1953 en que protagoniza su primer éxito: Niágara, sustituyendo a Anne Bancroff, desde donde se lanza a la fama.  Es mismo año aparece en el número inaugural de Play Boy, como portada y póster central, donde aparece desnuda mostrando sus medidas 94-58-92, en una fotografía que había sido hecha años atrás.

Los caballeros las prefieren rubias la confirma en el estrellato, aunque todavía pasó una temporada de ascenso continuado, mientras contraía matrimonio con el beisbolista Joe DiMaggio.  Precisamente, su participación en una película donde Marilyn transmite toda su sensualidad y en la que aparece la escena de la falda blanca plisada que asciende por el aire que mueve una boca de metro, estrenada en España como La tentación vive arriba, es el desencadenante de su divorcio. Se relaciona con importantes personalidades como políticos, escritores, actores y productores.  Eso le hace desear perfeccionarse como actriz en el Actor’s Studio y montar su productora.

En 1956 se casa con el dramaturgo Arthur Miller y en 1957 rueda la película por la que más premios obtuvo: El príncipe y la corista.  Durante el rodaje, perdió al hijo que esperaba y ahí se inicia su relación con el alcohol y los barbitúricos.

En 1959, rueda Con faldas y a lo loco en un estado anímico decadente, con una supuesta relación con Tony Curtis, de la que quedaría supuestamente embarazada con un nuevo aborto espontáneo.

De 1960 a 1962, su salud se fue deteriorando y estuvo hospitalizada varias veces, después de un sinfín de supuestos affaires amorosos, entre ellos con los hermanos John y Bob Kennedy, con Frank Sinatra, Yves Montand y dicen que incluso con otras actrices como Marlene Dietrich, Elizabeth Taylor, Joan Crawford y Barbara Stanwyck.

En la madrugada del 5 de agosto de 1962, su ama de llaves la encontró desnuda y muerta sobre su cama. La autopsia indicó que el motivo de la muerte fue un exceso de barbitúricos, pero existen muchos detalles que no confirman que pudiera ser el suicidio que finalmente se le atribuyó.  Se han lanzado hipótesis confabulatorias que involucrarían a experimentos de la CIA, la intervención de la familia Kennedy o la Mafia, a través de Frank Sinatra.

Marilyn Monroe, un ángel, como la describen gentes que la conocieron, que descendió para una vida que no supo vivir, fue una mujer irrepetible que pudo quedar esclavizada de la imagen de seductora ingenua y explosiva, y quizá ello fue lo que le llevó a sus neurosis, provocadas por el continuo deseo de buscar el afecto que no tuvo en su niñez.

Como dijo el gran maestro Wilder, “el problema de Marilyn es que se enamoraba con mucha rapidez. No era la clase de mujer que se supone que debe ser un símbolo sexual, y eso la mató. Marilyn era una mezcla de pena, amor, soledad y confusión”.

 

En una de sus últimas actuación, en el Madison Square Garden, cantó Hapyy Birhday, Mr. President, dedicado a John Kennedy.  Tomo unas frases que le dedica Antonio Delgado, experto en lenguaje corporal:

Entra acariciándose con la excusa de colocar bien la prenda que le cubre los hombros.  Luego corretea como una chica inocente y traviesa.  Deja entrever su escote y se vuelve a acariciar con un profundo autoabrazo.  Son movimientos suaves con una respiración superficial, su mano derecha junto al pecho y la mueve al ritmo de su voz íntima, susurrante.  Párpados caídos, boca entreabierta, signo de placer físico… se acaricia su silueta, la remarca y así, su rostro muestra aún más placer. Se dirige al público y al presidente con expresiones y movimientos de niña dulce, extremadamente sensual, hasta que dos cocineros traen una tarta gigante al escenario, donde comenzará su discurso el presidente.

 

Este espacio cuenta con el respaldo de la Escuela de Cine Un perro andaluz y la colaboración de la tertulia Habladores de cine.

Te deseo paz y alegría serena.

Hasta pronto.

 

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14º Bocadito de cine - Coppola y su mundo bipolar

14º Bocadito de cine - Coppola y su mundo bipolar

En este día que brilla en el calendario como el sol, hablaremos de Francis Ford Coppola, lo que inevitablemente supone evocar en El Padrino, pero por supuesto este director de origen italiano, nacido en Detroit, en 1939, encierra mucho más interés que fijarnos exclusivamente en la saga más famosa del cine.  Con un pequeño movimiento de cursor, enseguida podríamos encontrar referencias hacia su gran proyecto personal, Apocalipsis Now, por ejemplo, o Drácula, o Patton, en la que fue guionista oscarizado, o La conversación, o Tentro, hasta llegar a 27 filmes como director y 51 como productor.

Dicen de Coppola, y parece que confirmado médicamente, que sufre de trastorno bipolar, lo que se ha evidenciado claramente en su producción fílmica y en sus vaivenes económicos, ya que ha pasado de la riqueza a la ruina al menos en dos ocasiones, como consecuencia de la apuesta por la citada Apocalipsis Now y por el gran proyecto fallido de Corazonada.  Nunca ha ocultado este hecho ante la esfera pública. Es más, muchas veces se ha relacionado su enfermedad con su condición de genio. En una biografía se le describe como "uno de los cineastas más erráticos, energéticos y controvertidos de Estados Unidos”. Precisamente, Coppola ha declarado que sus otros negocios industriales, como el vinícola, del cual no se permite tocar un dólar, sirven ahora para mantener a su familia al margen de esas inversiones personales que pueden llevarle al cielo más alto o al infierno más profundo.  Con Apocalypse Now tuvo que aportar 35 millones de dólares de su propio bolsillo para mantener el proyecto en marcha. Corazonada, su excéntrico y bello musical sobre Las Vegas, también rebasó el presupuesto previsto y le obligó a sacar de su cuenta algunos millones más. Tras el estrepitoso fracaso de este proyecto, se vio obligado a declararse en bancarrota y Zoetrope, la productora que creó en 1969, se puso en venta..  Ha invertido en empresas de pasta italiana, en hoteles y en una revista literaria, desde la que ha potenciado la novela corta como base para futuros guiones cinematográficos.

Es hijo del compositor y director de orquesta Carmine Coppola, quien llegó a ser primer flauta de la orquesta de Arturo Toscanini y compuso música para las películas de su hijo y de la actriz Italia Pennino Coppola.  Además, es padre de los cineastas Roman y Sofía, así como hermano de Talia Shire y tío de Nicolas Cage.  En su infancia, sufrió la poliomielitis, enfermedad que lo tuvo postrado en cama durante un año.  En su madurez, sufrió la muerte de su hijo mayor, Gio.  Entre estos dos hechos tan luctuosos, estudió Arte Dramático, dirigió películas eróticas, y pudo conseguir relevancia con la dirección y el guión de Dementia 13

Es considerado uno de los más grandes directores de la segunda mitad del siglo XX y uno de los más grandes de todos los tiempos, siendo El padrino recurrentemente elegida como una de las mejores películas de la historia, y Apocalypse Now una de las más grandes películas de culto en el sistema de producción de Hollywood.

Como director, productor o guionista ha recibido seis óscar, seis Globos de Oro, dos Palmas de Oro y un BAFTA.  Se ha declarado ferviente admirador del gran cine italiano, de quien bebe, tal como Fellini y Antonioni, así como del maestro japonés Akira Kurosawa.

A pesar de los grandes títulos citados, ha hecho referencia en alguna ocasión que considera sus cintas más personales, estas tres que englobaría dentro de una trilogía, a pesar del tiempo pasado entre la filmación de ellas: Llueve sobre mi corazón, La conversación y Tetro.  En esta última, estrenada en 2009, intervienen las actrices españolas Maribel Verdú y Carmen Maura.

Se ha definido a Coppola, como el francotirador con mejor puntería de Hollywood, y él mismo ha declarado que sus deseos han excedido en varias ocasiones más de lo que podía abarcar. El éxito de El padrino le convirtió, tal como afirmara en cierta ocasión, "en un joven que se hizo rico de la noche a la mañana".

Particularmente, me siento embrujado por su Apocalypsis Now y toda la historia que encierra.  Si Orson Welles fracasó en el empeño de llevar al cine la gran novela de Joseph Conrad, “El corazón de las tinieblas”, Coppola tuvo el empeño de conseguirlo casi treinta años después en esa gran película, a cuyo proyecto tuvo que aportar más de seis millones de dólares de su propio bolsillo para mantenerlo en marcha.  Martin Sheen y Marlon Brando, capitán Willard y coronel Kurtz, buscador y buscado, quizá representen esos dos mundos,dispares y a la vez unidos que Coppola siempre ha llevado consigo

Eleanor, su mujer, quien vivió personalmente el atropellado rodaje de esta película, expresó con dulzura:

«La película que está haciendo Francis es una metáfora de un viaje interior. Él ha hecho ese viaje y aún sigue haciéndolo. Asusta ver a alguien a quien quieres penetrando en su interior y enfrentándose con sus temores, con el temor a fracasar, a morir, a enloquecer. Hay que fracasar un poco, morir un poco, enloquecer un poco, para llegar al otro lado. Francis se encuentra en un lugar dentro de sí mismo, un lugar al que nunca quiso llegar, un lugar de conflicto. Y no puede remontar el río porque el viaje le transformó. Ese proceso no está terminado para Francis.

Te deseo paz y alegría serena.

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