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Si soy yo, sumo; si quiero ser otro, resto

Si soy yo, sumo; si quiero ser otro, resto

Érase una vez una empresa llamada “La Selva, S.A.”, cuyos objetivos se centraban en lograr la mejor supervivencia de las especies, basándose en las capacidades individuales de sus integrantes.

Como no podía ser de otra manera, el cargo de director general estaba ocupado por el León.  El señor León, que ejercía bajo la atenta supervisión de la señora presidente: doña Leona, comenzó a afanarse por buscar el mejor camino para el logro de la excelencia.

En una empresa, el León (Gerente de Selva S.A.), buscaba el mejor camino para el logro de la excelencia y convoco a sus ejecutivos a una convención, en la que todos participaron activamente durante 3 días.

La reunión se orientó a los "Factores de Éxito".

El Conejo propuso que para lograr la Excelencia todos debían estar preparados para correr veloces a fin de no ser presa del peligro.

La Ardilla propuso desarrollar la capacidad de trepar y escalar ya que desde lo alto de los árboles podía verse todo con más amplitud.

Un Pato indicó que lo más importante era la capacidad de nadar para atravesar los ríos de Selva S.A.

El Águila señaló la capacidad de Volar como el elemento clave para el desarrollo del éxito.

Así lo hicieron el resto de los animales señalando otros atributos sumamente importantes tales como la capacidad de ver en la oscuridad, o tener colmillos y garras fuertes, etc.

Ante la diversidad de ideas se conformó un consejo consultivo y seleccionaron los elementos de éxito:

  • correr,
  • escalar,
  • nadar y
  • volar.

Acto seguido el León (Gerente) encargó a su departamento de entrenamiento para preparar al resto de animales en el dominio de esas capacidades.

Por más que practicaron, no lograban su cometido.

El Pato, excelente en natación, tenía dificultades para correr y se quedaba fuera de hora para practicar.  Como corría lentamente, tenía menos tiempo para nadar, hasta que por úlltimo las patas se le hincharon y se retiró a descansar.

El Conejo, gran velocista, entró en estrés tras la frustración de no poder nadar.

La Ardilla, excelente en el arte de escalar, se lesionó en las clases de vuelo y también saco notas muy bajas en carrera y natación.

Al mes se presentaron las evaluaciones y, tras el desencanto, el León, bastante molesto, indicó que todo quedara como antes.

El Mono propuso la siguiente MORALEJA :

 “Aprendamos de esta experiencia.  Para enfrentarnos a los nuevos retos, lo más importante es la capacidad de trabajar en equipo colaborando y cooperando unos con otros, pero sumando nuestras cualidades a las de los demás, no tratando de de mejorar lo que hacen los demás”.

 

 

Resumido de "Fábulas para la Empresa"  (http://www.geocities.com/wialo_al/fabula.htm)

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