Sobre Armugán, el último acabador, de Jo Sol
Si quieres ver una película diferente, busca Armugán, el último acabador, rodada en Aragón con participación aragonesa, dirigida por Jo Sol.
Amor y muerte.
Casi sin diálogo, sin apenas acción, sin color (rodada en blanco y negro), repleta de grises y primeros planos, paisajes rudos que se adivinan preciosos... y personajes difíciles, que transmiten en silencio secuencias amargas que no traen amargura.
Simbólica, poética desde los dos temas citados, con reminiscencias a Buñuel y Sender, incluso a Rulfo, y hasta me atrevo a nombrar a Dreyer y siendo valiente, a Truffaut.
Quizá aún esté pegado a la butaca y no sea objetivo. Compruébalo, por favor, y me lo cuentas.
El acabador es un acompañante del tránsito a la muerte, con un cuerpo deformado y movilidad reducida que acude a sus citas a corderetas (permíteme el término aragonés) de un hombre que se ha escapado al Pirineo huyendo de una unidad de cuidados paliativos. Viven en una cabaña de lajas en un monte próximo a un pueblo abandonado... un pantano casi seco... naturaleza en bruto, plantas, barro, agua...
Lo dicho: una película, diferente, especial... y más en esta época, y no por el covid.
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