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Sobre No es cierto que las madres son maravillosas

Sobre No es cierto que las madres son maravillosas

Preparé este libro en el verano de 2014, con la única meta de tener a mano los relatos que leo en los recitales de narrativa. Los revisé, los pulí, los podé... y me gustó el resultado. Posteriormente, quise dar alguna forma conjunta a los más que variados y eclécticos relatos que componen este libro.  Pensé en agruparlos por estilos o temas o sensaciones o entornos…  Trabajé varios días sobre el asunto y resultó difícil porque no responden ni a un patrón ni a una idea ni a una época en común. Finalmente, me quedaron cuarenta relatos de alrededor de mil palabras cada uno, unas tres páginas, que agrupé en cinco unidades temáticas, tituladas: Caricias, Desgarros, Ensueños, Añoranzas y Alegorías. 

Abriendo la tapa nos vamos a encontrar con cuarenta relatos agrupados de a cinco, según las unidades temáticas indicadas.  En cada una de ellas he querido incluir una cita de entrada; son versos de poemas o de canciones, frases destacadas de personajes relevantes o un diálogo de película.  Quizá cada relato pudiera pertenecer a más de una unidad, pero no se trata de clasificar, sino de unir para dar más fuerza a los impactos que suponen cada narración.


1.- El análisis transaccional nos dice que una caricia es cualquier tipo de manifestación de una persona, ya sea verbal o no verbal, que implique el darse cuenta de la existencia de otra. Son formas de reconocimiento de los demás y son vitales para sobrevivir. 

El prefacio de las Caricias se compone de dos versos del poeta mexicano Jaime Sabines,  de su poema Entresuelo, incluido en el libro Horal (1950), como preludio de una fuerza que sólo se puede transmitir como un tacto sutil. 

Mi corazón desde hace días quiere hincarse

bajo alguna caricia, una palabra.

Incluyo aquí los siguientes relatos: 

  • Que corto se me hace el viaje

  • El aura del bosque

  • A la vez que tú

  • Después de los negocios asiáticos

  • El estanque dorado

  • En San Siro

  • Esfumato

  • Sólo mira la paloma 

Esencialmente, son cuentos de amor, de un amor reencontrado, o perdido, o imposible, o raro, o surrealista.  Transitan desde el regreso del novio de la adolescencia hasta la caricia poética de una paloma; o el amor que mata, o el amor que espera la muerte, o el amor que tergiversa los sentidos.


2.- Hablando de personas, se dice que es un desgarro el efecto de dolor provocado por el apartamiento, separación o huida de la compañía de otros.  Hablando de sucesos se dice que es desgarrado aquello que causa gran pena o compasión.

El bloque dos se titula Desgarros y se ilustra con estos versos de la canción “Calles de Filadelfia”, una obra maestra del Boss, Bruce Springteen, premiada con el Óscar a la mejor canción original en 1993, ya que es el tema principal de la película “Filadelfia”.

Por la noche yo podía oír la sangre en mis venas

Así negra y susurrante como la lluvia

 

En este segundo bloque van estos ocho relatos: 

  • No es cierto (en el que se incluye la frase que da título al libro)

  • El supervisor

  • A mesa puesta

  • A tiro fijo

  • El diamante

  • El lápiz de labios

  • Pasan cosas, ya sabes

  • Ramón Luna Gutiérrez    

Estos relatos nos traen personajes que nos piden compasión porque están desgarrados: un hijo dolido con su madre, un operario explotado, una madre que sufre a un hijo violento, una muchacha destrozada por la droga, una anciana en una residencia, una novia maltratada, un muchacho dominado por su hermano y un asesino que renuncia a su condición antes de morir.

 

3.- Ensueño es la palabra que describe el proceso de soñar, y es sinónimo de sueño. Se ha comprobado que sólo sueñan los seres humanos.  Desde la mitología griega tenemos noticias del interés de la humanidad por los sueños.  Hipnos, dios del sueño, es el gemelo de la muerte no violenta, Tánatos, así como hermano de la muerte violenta, Keres, y de las diosas del destino, las Moiras.  También se le creía el hijo de la noche, Nyx, que a su vez nace del Caos.  Todo un preludio del viaje que en la historia humana nos lleva por los sueños a mundos fantásticos. Soñar es misterioso, hay tantas interpretaciones sobre el proceso de soñar.  Tiene que ver algo con lo irreal, o con lo surrealista.  ¿Qué nos quieren decir los sueños? 

Cito a Kafka en el prefacio de los Ensueños, una anotación en su tercer cuaderno en octava (apuntes encontrados tras su muerte):

La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza.

Los ocho integrantes de la inmersión en los Ensueños son: 

  • El caballo de la Luna

  • ¡Qué genio!

  • Sin reflejo

  • El pajar de las afueras

  • El señor H

  • La madre

  • Los guardaba por casualidad

  • Pepa es mi amor 

Vamos a viajar por ocho itinerarios de ensueño, desde un entorno rural para el caballo de la Luna, hasta la casa de Pepa, que vive ahí encima.  Los sueños que confunden lo que los sentidos nos enseñan nos van a llevar por historias que se alejan de la razón porque ya la razón sirve cada vez menos para encontrar la realidad, la sabiduría o la verdad.

 

4.- La memoria puede ser una traidora porque nace de la mente, esa grandiosa fabricante de trampas que aceptamos para vivir la vida que queremos. La memoria mira al pasado y nos llena de añoranzas, otro dolor como los desgarros, otro dolor que sólo se cura con la redención de penas, con el carpe diem, con la sabiduría de entender que estamos inmersos en el gran teatro del mundo.

Una de las mejores películas de los últimos tiempos es “La gran ilusión”, en la que Jep es un escritor caústico y vividor, que tiene como amante ocasional a Ramona, una streaper hija de un antiguo amigo suyo y que regenta el local de prostitución donde ella actúa.  De ahí extraigo este diálogo (el guión es de Paolo Sorrentino y Umberto Contarello):

Ramona: ¿Qué tenéis en contra de la nostalgia, eh?

Jep: Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro.

 

Éstas son las ocho Añoranzas que elijo para el libro: 

  • Por una esperanza

  • Niñas con abrigo

  • El grito de un milano

  • El regreso

  • Querida yaya

  • Severiano, el tenor

  • Mirando atrás

  • Volver al adiós 

Echar de menos con dolor en el alma es lo que cada voz de estos relatos siente cuando nos presenta su caso.  Una añoranza sobre tiempos mejores, o diferentes; una añoranza sobre estados de las cosas o de las cualidades que antes tuvimos y ahora ya no…  Dolor porque ellos no están o porque no los tengo… y algunos dolores tontos con una pizca de humor a modo de mejor medicamento, antes que el Prozac o el Diazepam. 

 

5.- Una alegoría es una metáfora continuada; Aristóteles dice  que una metáfora es la transferencia del nombre de una cosa a otra.  Y de su maestro, Platón, del diálogo Timeo, elijo una frase que contiene una analogía o comparación que se podría convertir en metáfora.

 El tiempo es una imagen móvil de la eternidad

Una alegoría busca generar enseñanza a través de una estimulación creativa.  No te lleva directamente al aspecto, sino que te recrea una situación que favorece su visualización. Pretende dar un encuadre diferente al concepto expresándolo en un entorno narrativo,  más didáctico.

Los relatos que califico como alegóricos son: 

  • La Casa Digna

  • Eros equivocado

  • La metamorfosis de un capullo

  • Animals

  • Cuando la Luna no quiso reinar

  • El árbol y Raúl

  • Indecisión

  • Sobre tu tumba   

Dentro de cada uno de ellos se encierra una alegoría como forma de parábola que incita a la reflexión mediante lo que se esconde entre líneas.  Puede navegarse desde una referencia a las ‘puertas giratorias’ del poder hasta la obsesión por una filia sexual, transitando por el amor, la pederastia, los símbolos psicoanalíticos de un sueño, la renuncia al esfuerzo, la cárcel en la tecnología… uuuuuu

 

Me siento cómodo en la forma literaria que supone el relato, sobre la que he indagado para buscar las diferentes maneras de acercamiento que a ella han tenido los autores universales, entre ellos Kafka y, sobre todo, Gabriel García Márquez, a quienes doy homenaje con un relato dedicado al primero y dos al segundo.  Fueron mis primeros maestros. Luego, en su tierra natal, me imbuí de Borges, Cortázar y Bioy Casares. Últimamente me he llenado de Javier Tomeo, este paisano de Quicena que unos cuantos entusiastas llegaron a proponer para el premio Nobel…

Aquí van cuarenta de mis aportaciones al relato breve, que desde la asociación 3d3, con Pilar Aguarón y Anabel Consejo, delimitamos con una extensión entre 333 y 999 palabras (no somos estrictos).  Ya después pasaríamos a los relatos cortos… y largos…  Van enmarcados en el más puro eclecticismo porque son producto de una búsqueda que aún continúa, o porque son productos de mi irredento objetivo de tender a la variedad donde me lleva la intuición, o porque no soporto la rutina.  ¿Quién sabe?  Doy cabida a un amplio abanico de gustos y recomiendo que no leas más de uno cada día, son aperitivos, no comidas copiosas, aunque alguno es denso y muy consistente.

 Estoy a tu disposición…

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Reseña de A las afueras del mundo, de Jesús Gil Vilda

Reseña de A las afueras del mundo, de Jesús Gil Vilda

El protagonista se llama Jesús Bernal, es profesor de Física nuclear recientemente despedido, también recientemente divorciado, con un hijo y una vida encarada hacia una más que probable desesperación.  Presencia el suicidio de un hombre y decide suplantar su identidad.  Así conoce a Lorraine, o Dorothea, también alias Dodo, con quien emprende una aventura vertiginosa por los mundos de los ideales revolucionarios.

A las afueras del mundo transcurre en una sociedad distópica (aunque sin ciencia-ficción), a pocos años más de nuestra época, y pretende ser un ejercicio de crítica social en forma de thriller que conjuga destellos de buen estilo, incursiones históricas, científicas y cinéfilas, además de reflexiones y discursos ideológicos.  Probablemente, si la lee alguien en vías de sublevarse ante la evolución de nuestra sociedad, pudiera tomarla como estandarte para arengar a sus masas, incluso convirtiéndola en referente filosófico.  Sí, la historia tiene ingredientes para esto, desde una perspectiva pesimista y derrotista, en la que para nada despunta un mínimo de esperanza.  Es así, entonces, una historia que atrapa por las sensaciones de rechazo, desprecio y defensa/ataque de/a una forma de vivir que recuerda a la expuesta en las más conocidas novelas del género, como El proceso, Fahrenheit 451, Un mundo feliz, 1984, Sueñan los androides con ovejas eléctricas (Blade Runner en cine), La fuga de Logan…

Ese contacto con la mujer a la que le lleva el navegador del coche abandonado del suicida introduce al zaragozano Bernal, residente en Londres, en las profundidades de un barrio marginal donde se han refugiado los disidentes de una sociedad violenta, manipuladora y obscena en pos del poder de las mentes.  Con algunos pasajes que recuerdan demasiado a algunos precedentes citados, entrelazados con otros que desbordan originalidad, con diálogos que remiten más a estilo de guion cinematográfico que a novelesco, el autor nos lleva por atentados terroristas, cargas policiales, resistencias pasivas que quieren convertirse en activas, personajes estrambóticos, todos con historias de derrotas a la espalda.

Siendo reduccionistas, podemos decir que la novela es una pugna entre esos dos protagonistas, Jesús (no deja de tener significado latente el nombre como el Cristo), y Dorothea, que también semeja o rememora el supuesto oficio de María Magdalena, a la sazón tenida por algunos exégetas de la historia cristiana como la esposa del hijo de Dios.  Podría ser una historia de amor, pero el tratamiento inteligente que Gil Vilda le aplica nos lleva por diferentes estados de la relación hasta finalizar en uno alejado de lo que al principio parece.  Hay momentos de discusión ideológica entre ellos cuyo tratamiento depende del conocimiento que de ambas biografías se van desvelando el uno al otro.  Aplica muy bien el recurso narrativo de mover el tiempo a través de la transcripción de una especie de diario que ella le ha legado y que Bernal lee años después.  Otros personajes secundarios nos llenan o nos llevan a la reflexión sobre momentos reales de nuestra actualidad, como el fanatismo religioso, o la crisis mundial provocada por los bancos, o la posibilidad de la intromisión en nuestras vidas a través de la tecnología, con intervenciones variopintas, quizá a veces algo forzadas dentro de la historia, lo que no tendría esta consideración si el ritmo, tanto general como de los propios incisos, fuera más pausado.  La filosofía, la ideología, la denuncia… requieren cadencia para comprender conceptos y lograr respiros que ayuden a verificar nuestra posición ante ellos.

Quiero destacar algunas de las guindas o sorpresas colaterales que el autor nos coloca a lo largo del texto, como esa visión diferente sobre el significado de la película Casablanca, especialmente sobre la famosa escena donde todos los parroquianos del Rick´s Café cantan la Marsellesa (remedo de la Internacional, según Jesús Bernal); o los apuntes históricos sobre Cromwell; o el relato sobre la consecución de la bomba de neutrones por USA antes que Alemania, debido a la torpeza investigadora de un científico con impacto sobre la trama de la novela; y, cómo voy a olvidarme de mencionarlo, un milagro…

Es también muy interesante el juego de las voces en el relato.  Se cruzan la primera, segunda y tercera persona en diferentes párrafos o partes de la narración, aunque siempre queda claro que el narrador es Jesús Bernal, quien años más tarde desde la ocurrencia de los hechos narrados plasma sus recuerdos en la novela que, hasta el epílogo, presentan varias vueltas de tuerca con novedades inesperadas.

Demuestra el autor pericia en la construcción de la trama y destacan momentos de creación literaria que se acercan a lo bello en estilo, con relevantes recursos que, a mi gusto (no es cuestión de técnica, sino de mi propia impresión personal), con un mayor reposo darían esa placidez de lectura de un buen texto que, además de atrapar (lo consigue correctamente), proporcione disfrute del arte literario, ya sea como invitación al pensamiento que favorece la sabiduría o como hermoso juego de las palabras.

Jesús Gil Vilda es un escritor zaragozano, de 44 años, afincado en Barcelona, y que ha destacado por su actividad cinematográfica como guionista, con varios premios en su haber.  En 2011 publicó su primera novela, Crisis de gran mal, donde acomete una visión del mundo empresario a través de un ejecutivo medio de una industria química, con denuncia de ese submundo que se desliza como placa tectónica bajo la bonita capa de la publicidad que acompaña a los comercialización de los productos.  Digno de que sigamos su trayectoria.

A las afueras del mundo

Jesús Gil Vilda

Ediciones Destino, Colección Áncora y Delfín – 2015

301 páginas

 

Las verdaderas historias de amor son pasajeras (Pilar Aguarón), reseña

Las verdaderas historias de amor son pasajeras (Pilar Aguarón), reseña

Las verdaderas historias de amor son pasajeras  es un intrigante título para un libro con quince relatos que nos llevan por las recreaciones de ensueño a las que accede la buena literatura.  Y además del título, es la portada lo primero que nos atrapa, con ese contraste de observar un rostro angustiado rodeado de colores alegres, festivos, vibrantes.  También la cuidada edición de Luis Sanz (La Fragua del Trovador) nos incita, nos atrae.  Título, portada, hechura... tres imanes que se unen al tirón que como autora Pilar Aguarón Ezpeleta está alcanzando en el panorama narrativo.

Pilar Aguarón, destacada pintora, como demuestra con las ilustraciones que acompañan a los relatos de esta obra, comenzó tardíamente su andadura como escritora, en 2008, con un libro de relatos breves titulado precisamente Relatos breves.  Su especialidad literaria se ha asentado en esa brevedad, aunque ha tenido una incursión en la novela con Hueles a sándalo (2010, Editorial Certeza).

Su anterior entrega, La casa de los arquillos, como confirmación de que se ha convertido en la autora fetiche de la Editorial La Fragua del Trovador, dentro de la cual dirige la colección Palabras Contadas, puede considerarse un híbrido entre libro de relatos y novela, porque conjuga una visión conjunta de argumento global con la estructura y técnica del relato corto.  En Las verdaderas historias de amor son pasajeras, hay suspiros de novela en algunos de los relatos largos, que presentan pie para elaborar una historia de gran calado, como por ejemplo en Triunfos de guerra, El mundo de Luisi, o La viuda del divisionario.

Pilar crea sus narraciones desde la austeridad y nos las presenta a golpe de frases, que redondea un hecho.

  • “Lo que tía Luisi escondía era su vida”.
  • “La guerra nos derrotó a todos”.
  • “Nunca tuve un orgasmo, sólo los fingía, era fácil, igual de sencillo que enmascarar los sentimientos”.

Trabaja con el lenguaje ahorrando palabras, como buena economista que es, haciendo  una auténtica poda y rebaje de lo superfluo hasta dejar su estilo tan directo como vertiginoso, con muy pocas concesiones al relax del lector.  Atrapa enseguida, generalmente por donde duele, y resulta muy difícil desengancharse de sus historias.  Por suerte, no se alargan nunca y podemos extender el esfuerzo hasta el punto final sin sufrir desgarros graves.

Hay varias constantes en los relatos de este libro, que además podrían definir las querencias habituales de la autora, en las que poco a poco, quienes la seguimos, vamos observando que adquiere la maestría de los literatos de renombre:

-       Se mueve como pez en el agua, delfín diría yo, cuando salta de época sin que nos demos cuenta, maestra que es Aguarón en el manejo del tiempo.

-       Recrea con pericia el mundo rural o de barrio de las ciudades.

-       Se mueve con habilidad entre las décadas de los 30 a los 70 del siglo XX, dejando muestra del dominio de la historia o, mejor dicho, de los acontecimientos y su significado, que sabe aplicar como recurso de metáfora o comparación

-       Aparece a menudo la Guerra Civil o sus consecuencias.

-       Los relatos transcurren con protagonistas convencionales sumergidos en trasfondos escabrosos y generalmente ocultos a simple vista.

-       Hay mayoría de mujeres como personajes y como protagonistas, y casi siempre entregadas a varones despreciables.

-       Coloca la acción en Aragón, preferentemente en Zaragoza.

-       Describe amores locos, desenfrenados, sin medida.

-       Incrusta también películas o canciones con gran naturalidad para transmitir dataciones o sensaciones de una forma muy original

Son quince relatos, cada uno con su impronta, a veces punzante, a veces trágica, que se sumergen en hechos vividos por mujeres sometidas a una relación sentimental.  Sí, sometidas.  Y casi siempre con amargura, con dolor o con melancolía.  Hay relatos muy duros, como el último, Chesterfield sin filtro; eróticos, como Love me tender; jocosos, como El mundo de Luisi; simbólicos, como Azul ultramar; o devastadores, como La viuda del divisionario... y todos ellos, tan variados, que se unen por unas voces que miran cada historia con naturalidad, como si lo estrambótico fuera lo que nos ocurre cada día, como si nuestra realidad estuviera fuera de la normalidad, porque la normalidad sería la que nos cuenta esa voz, a veces en primera persona, muy involucrada en el argumento, o a veces desde lejos, a modo de notario implacable.

Breves son ocho relatos, de una a tres páginas:

  • La casa del molino, donde presenta un misterio sin describir para que sea el lector quien pueda imaginar lo que de verdad se oculta.
  • Love me tender, con título de esa canción suave de Elvis Preysler para ambientar en cambio un acto lleno de fuerza, descaro y vitalidad.
  • Azul ultramar, en el que Gauguin, simbólicamente, busca el color del título.
  • Ni una palabra, con un descaro inmoral.
  • El mar en otoño, melancolía de un amor que se fue, ambientada con una canción de Los Beatles.
  • Los amores de Cleofé, una alocada mujer que fracasa: “El dolor de Cleofé es más intenso que el miedo a la propia muerte”.
  • Un verano en San Aventín, quizá el único relato sin dolor, casi romántico.
  • Y Los ojos azules de Frank Sinatra, donde se vuelca toda la maestría en brevedad de la autora para entregarnos una historia en una página que contiene entero el Hollywood de los años 50.

Son siete los relatos que podríamos considerar largos, aunque de extensiones e intensidades dispares:

  • En El mundo de Luisi, con un lenguaje cercano y directo, sobre todo en los diálogos, por momentos jocosos, se nos descubre poco a poco una vida oculta, impensable en los primeros párrafos, de una mujer aparentemente convencional para su época.
  • La viuda del divisionario es el relato más extenso, con material suficiente para generar una novela.  Narrada en primera persona por la protagonista, una mujer casada con despecho, que cuenta sin tapujos al final de sus días lo que verdaderamente fue su matrimonio. Es en este relato donde Pilar Aguarón nos muestra el manejo de uno de sus recursos más brillantemente aplicados: el desarrollo paralelo de dos hechos aparentemente sin relación, pero que responden al mismo sentido narrativo, en este caso, entre una tormenta y un parto.  Los hay en otros relatos de este libro, como plantear el sexo dominador y extremo frente a una epidemia de cólera, o el desembarco de Normandía con el destino prefijado de la protagonista.
  • Los Rabanera es el ejemplo de relato en el que la autora mezcla la apariencia normal con los hechos resonantes.  Aquí, el hijo de Mariela, la protagonista, nos cuenta con un tono condescendiente cómo su madre, de presencia intachable, sostuvo comportamientos insospechados, especialmente para esa época, que, de haberse sabido, habrían acabado con su honorabilidad para toda la vida.
  • En Cólera aparecen prácticas sexuales al límite, pero me gustaría reflejar aquí como ejemplo, la descripción de un lugar localizable en Zaragoza, la estatua de Rubén Darío y cercanías en el Parque Grande, que me subyuga particularmente con esos bancos semicirculares bajo la verticalidad de los cipreses, semejando un lugar para rituales diabólicos en torno a una hoguera.
  • Trofeo de guerra es el título de dos relatos que nos cuentan las madres sobre sus hijas; una misma historia ambientada en una tienda textil, con cierto recuerdo a la sedería de la tía Luisi del primer relato, vista desde la altura de una ricachona o desde la de una mujer de pueblo que se traslada a la ciudad para hacer fortuna.
  • Llegamos al último relato del libro, Chesterfield sin filtro, para mí el de mayor valor emocional, el que más me ha atrapado con Jovita, una profesora de Literatura que ha desarrollado su función siempre dentro de la dictadura franquista, y en la que, con el tabaco como apoyo narrativo para ir presentando desmenuzada su destrucción interior, quiere transmitir a sus alumnas no sólo el amor por su asignatura, sino también por la libertad y la democracia, que en este caso final no es un amor pasajero.

Las verdaderas historias de amor son pasajeras no permanece después de leerlo como una obra baladí.  Está lleno de impactos emocionales que se cuelan por los recuerdos, sensaciones y sentimientos más recónditos del lector.  Quedan ganas al terminar de volver a este o aquel relato del que nos ha quedado poso, y de ese relato iremos a otro, y así sucesivamente para releer y releer, que es lo más loable que se puede decir de un libro.

26º Bocadito de cine - En el nombre del padre, el terrorismo combatido por leyes ilícitas

26º Bocadito de cine - En el nombre del padre, el terrorismo combatido por leyes ilícitas

En este día que brilla en el calendario más que llos tejados del Taj Mahal, navegaremos de la mano de Alfredo Moreno por los entresijos de la película En el nombre del padre.

En las décadas de los sesenta y setenta proliferaron en Europa una serie de grupos terroristas. Entre ellos, estaba el IRA, como una nueva forma de enfrentarse al secular conflicto que suponía la ocupación británica de la isla de Irlanda.

En aquellas décadas, muchos Estados europeos idearon las llamadas leyes especiales contra el terrorismo, en las que se permitían actos de dudosa legalidad en una democracia, como registros, escuchas telefónicas, grabaciones, fotografías, violación de correo privado e interrogatorios sin presencia de abogados.

Uno de los aspectos más condenables de aquellas leyes eran las detenciones preventivas de sospechosos por terrorismo para ser interrogados sin la presencia de abogado y con total ausencia de las mínimas garantías de habeas corpus.

En este marco es donde se ubica la historia de En el nombre del padre, que Jim Sheridan, dirigió en 1995 y que se basa en la novela autobiográfica de Gerard Conlon, el personaje al que da vida Daniel Day-Lewis, y que describe su odisea propia, de su familia y de un grupo de amigos en las cárceles británicas, acusados de unos hechos que no cometieron y cuya detención y posterior condena se produjo sobre la base de una de esas leyes antiterroristas de contenido invasivo. 

Nos encontramos en los 70, años de liberación sexual, música, drogas, huida de los convencionalismos sociales… En este clima, en Belfast, malviven jóvenes de familias católicas, rechazadas por la comunidad protestante, que tiene en sus manos el poder político y las fuerzas de seguridad. Muchos de esos jóvenes cometen pequeños delitos para salir adelante, pagar sus cervezas o sus drogas. Gerry Conlon-Daniel Day-Lewis es uno de ellos. Los continuos problemas en los que se meten él y sus amigos hacen que algunos de ellos sean enviados a Inglaterra a buscar trabajo, o simplemente para huir de un ambiente duro. Gerry Conlon es uno de los que hacen el viaje a Londres, donde entrará en una comuna en la que encontrará sexo y drogas.

Por aquel entonces el IRA prepara un atentado con bomba en una taberna de Guildford que causará cinco muertos. Gerry será detenido en Belfast porque su nombre aparece en las declaraciones de sus amigos, que han sido interrogados en Londres.

A partir de ahí comenzará para los detenidos un interminable proceso de aberraciones jurídicas que en la película solamente se apuntan, encaminadas a la obtención de unas confesiones en las que se buscan unos responsables confesos que poder vender a una sociedad atemorizada. Tan estrafalario montaje policial lleva a la detención de la tía de Gerry, sus primos, y de su padre. La culminación de toda la farsa tendrá lugar en un juicio-espectáculo que fijará la condena de todos los implicados a penas que van de los catorce años de cárcel a la cadena perpetua para Gerry y sus amigos. Su padre será condenado a 30 años, es decir, prácticamente a morir en prisión. Estas condenas no se conmutarán ni cuando confiesa el auténtico responsable de los atentados. Las jerarquías policiales deciden ‘no meneallo’ por el escándalo que puede producirse.

La película se detiene a examinar las relaciones tortuosas entre Gerry y su padre durante la larga estancia en la cárcel, la negación de Gerry de la realidad, su resignación, y su caída en las drogas. Incluso el auténtico autor de los atentados coincide en la misma prisión que Gerry y su padre, y el odio que a Gerry le genera, unido a la enfermedad de su padre, harán que Gerry se dedique a buscar una salida a su situación dentro de los cauces legales, ayudado por una abogada que ha visitado la cárcel, interpretada por la fantástica Emma Thompson. Tras largos años de lucha legal lograrán reabrir el caso y llevar la película a uno de los finales más emotivos, furiosos y redondos de los últimos años.

La película es el retrato de la falsedad de los valores de una sociedad, de la puesta en evidencia de una mentira y de la muerte de la inocencia ante esa mentira. Como toda obra de arte, la película plantea diversos y casi interminables niveles de lectura: desde la marginación de los católicos en la Irlanda del Norte de la época frente a una minoría poderosa que ostenta el poder es capaz de reservarse los derechos y los beneficios para sí, hasta  el hecho de que incluso en el poder opresor hay quienes, como la abogada interpretada por Emma Thompson, ponen a las ideas y a las virtudes del sistema democrático por encima del interés partidista, combatiendo las presiones políticas de dar carpetazo a un caso arruinando la vida a ocho personas inocentes

Todos los intérpretes plasman unos magníficos trabajos. En especial Daniel Day-Lewis, Pero también están fantásticos Emma Thompson, Pette Postlethwaite o Corin Redgrave, y esas incontables gotas del inmenso océano de actores secundarios ingleses e irlandeses. Otro punto fuerte de la película es la música: Bono, Hendrix, Sinnead O’Connor, Bob Marley…

 En el nombre del padre es toda una experiencia. En su momento se la calificó como película antibritánica y se creó cierta polémica por el retrato que daba del gobierno y policía británicos y norirlandeses. Sin duda, una argumentación estúpida a la vista de los hechos reales de éste y otros casos. Criticar en una película las detenciones arbitrarias, las torturas, las condenas injustas, los regímenes corruptos, la justicia incompetente y todos los vicios que existen en nuestro cómodo sistema de vida es un aviso de que lo que ocurrió en el pasado puede darse, de hecho se está dando, en el presente y en el futuro inmediato, y en cualquier geografía. Quienes utilizaban argumentos de crítica tan torpes no estaban más que confirmando la premisa mayor que mostraba la película. Pero si la historia que refleja la película la han vivido en primera persona seres de carne y hueso, entonces pasa a ser un testimonio, una verdad innegable, y quienes la disfrazan, la ocultan, la niegan, antes, ahora y siempre, son el enemigo. Sea británico, iraquí, estadounidense, argelino o español.

Este programa cuenta con el respaldo de la Escuela de Cine Un perro andaluz y la colaboración de la tertulia Habladores de cine.

Te deseo paz y alegría serena.

Hasta pronto.

25º Bocadito de cine - Remando al viento, un desafío al Creador

25º Bocadito de cine - Remando al viento, un desafío al Creador

En este día que brilla en el calendario como una estrella gigante,  hablaremos, siguiendo a nuestro colaborador Alfredo Moreno, de  una de las mejores películas españolas de todos los tiempos, la espléndida Remando al viento, dirigida en 1988 por el cineasta Gonzalo Suárez, director atípico del cine español, y sin duda el más literario, con títulos como Epílogo o Don Juan en los infiernos

Este guión se basa en la famosa reunión que mantuvieron en Villa Diodati, Ginebra, los escritores Lord Byron, John Polidori, el matrimonio Shelley y el filósofo William Godwin, en una noche de tormenta cuya consecuencia fue el nacimiento de la famosa novela Frankenstein, de Mary Shelley. Esa reunión se toma como punto de partida  del trágico destino que tuvieron todos los personajes que se involucraran en la forja del nuevo Prometeo.

Después de la derrota de Bonaparte y finalizado el Congreso de Viena, Europa se ve inmersa en una época de cambios sociales y políticos: se intenta profundizar en los conceptos de la Revolución Francesa en detrimento del Antiguo Régimen, comienzan a sentarse las bases de las reivindicaciones obreras y también empiezan a despertar las conciencias nacionales que tantos desastres traerán en un futuro no muy lejano. Al mismo tiempo, el Romanticismo se encuentra en pleno apogeo.

En este marco se desarrolla la historia, inspirada en hechos reales, que cuenta las jornadas que estos personajes compartieron en Villa Diodati. El estupendo vestuario, la escenografía, las magníficas localizaciones naturales y los exteriores escogidos dotan a esta película de un magnetismo misterioso, repleto de poesía y al mismo tiempo cercano a la puesta en escena teatral. Las secuencias rodadas en exteriores profundizan en la estética romántica como forma de mostrar las firmes convicciones de quienes pertenecían a esta corriente:

Una noche de tormenta, de esas que en Villa Diodati transcurren leyendo poesía a la luz de una vela o jugando una partida de billar, Shelley, Byron, Polidori, Mary y Clara se entretienen leyendo y contando historias de fantasmas en un entorno lúgubre. Entre ellos apuestan a ver quién es capaz de escribir la mejor historia de terror.  De ahí nació El vampiro, de John Polidori, y por supuesto, Frankenstein o el moderno Prometeo.

Pero la película, que está contada a modo de flash-back por una solitaria Mary que es pasajera de un barco que surca aguas árticas en busca de la Criatura que ella misma había creado (remedando así el director el principio y final de la obra literaria, que Mary Shelley situaba en las heladas superficies árticas) realiza el seguimiento de las vidas de estos personajes que coincidieron aquella mágica noche y los desgraciados avatares que les sucedieron a ellos y a quienes los rodearon, y para ello utiliza como vehículo al monstruo, la Criatura ideada por Mary Shelley, el Prometeo de su obra (al que por cierto, todo el mundo identifica como “Frankenstein”, olvidando que éste no es su nombre, sino el de su creador; el monstruo no tiene nombre) cuyas espectrales apariciones tienen lugar siempre como anuncio de la catástrofe que está a punto de sobrevenir. 

Esas apariciones se rubrican además con sus frases de diálogo, apenas pronunciadas, y que rememoran palabras dichas por los propios personajes en momentos anteriores de la película y que parecían estar presagiando, sin darse cuenta, su propio desgraciado final. De este modo, se nos muestra la Criatura, no como un espectro o una presencia ajena a los personajes, sino como una proyección de su propia alma que cobra vida, como un reflejo del lado oscuro de cada uno de ellos en el espejo de un futuro fatal.

Película de admirable factura, de fotografía y localizaciones espléndidas, de estupendo pulso narrativo, de encanto literario absoluto y fantástico guión que ensambla historia, literatura, realidad, ficción e imaginación, además de algún problema de ritmo y quizá excesiva recreación en determinadas tomas o situaciones, encuentra quizá su punto flaco en los actores. Hugh Grant interpreta a Byron, antes de convertirse en actor de una sola cara y un solo papel, en la experiencia cinematográfica más extraña de su vida, como él mismo ha dicho. Valentine Pelka, que más tarde aparecerá en cintas como El pianista, de Roman Polanski, interpreta a Shelley, Lizzy McInnerny es Mary, y una irreconocible Elizabeth Hurley, pareja de Grant entonces, es Clara (antes de convertirse en una siliconada y frívola actriz de escaso talento y más que discutible encanto, paraíso de los cirujanos plásticos). Junto a ellos, algunos actores españoles, como el gran José Luis Gómez como Polidori, la Criatura interpretada por José Carlos Rivas (más cercana en su caracterización al monstruo descrito en la obra literaria que al recreado sobre Boris Karloff con cicatrices y tornillos en la película clásica), un José María Pou como aduanero italiano que come a dos carrillos mientras realiza una quijotesca criba entre los libros que los Shelley llevan en su equipaje al penetrar en Italia, y una jovencísima Aitana Sánchez-Gijón como joven e idealista amante de Byron.

La música de Mozart sirve de marco para la acción, mientras que el inicio de la película nos introduce en el inquietante mundo de sueños, ilusiones, amores y pesadillas que vamos a presenciar con los mágicos y sublimes acordes y melodías de la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis, compuesta por el músico inglés Ralph Vaughn Williams (1872-1958), extraordinaria composición, emocionante, lúgubre y majestuosa, sensible y bellísima al mismo tiempo, que se corresponde perfectamente con la narrativa y la estética de esta gran película.

Remando al viento es una película que hará las delicias de quienes aman la literatura y a sus autores, pero de la que deberán abstenerse quienes esperen acción, sexo o historias banales y prescindibles. Una obra cumbre del cine español que escapa de las fórmulas tan manidas y repetidas hasta la náusea, y que por eso se ha revalorizado con el transcurso del tiempo.

Este espacio cuenta con el respaldo de la Escuela de cine Un perro andaluz y la colaboración de la tertulia Habladores de cine,

Te deseo paz y alegría serena.

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24º Bocadito de cine - Eyes wide shut, sexo y ocultismo

24º Bocadito de cine - Eyes wide shut, sexo y ocultismo

En este día que brilla en el calendario más que los ojos de Elizabeth Taylor, hablaremos de una película misteriosa y magnética, Eyes Wide Shut (Ojos bien cerrados en algunos países hispanoamericanos), el último trabajo del enigmático director Stanley Kubrik.

Ya hablamos aquí de mensajes ocultos de otras películas, una de ella también de Kubrik, 2001: odisea del espacio, y hoy retornamos a esas visiones diferentes como las que incluye este film que algún crítico considera entre las mejores de la historia del cine.

Se estrenó en 1999.  Está protagonizado por Tom Cruise y Nicole Kidman, pareja de moda en los años previos  Dura 159 minutos narra las reacciones de un matrimonio marcado por los celos producto de infidelidades recíprocas, ya sean figuradas o reales. Pero hay mucho más, mucho más.  Ya en la mayoría de las críticas o estudios, se encontraron referencias al psicoanálisis de Freud.  Siguiendo a Cristian Campos en su blog, coincido con él en interpretar que hay más piezas añadidas por el propio Kubrik.  Podríamos ver tres cauces para el visionado: uno psicológico, otro político y otro esotérico.  Y por cada uno de ellos, podríamos dar diversas interpretaciones a la multitud de símbolos que aparecen en las escenas.

La meticulosidad de Kubrik, largamente probada y comprobada, hace suponer que la infinidad de detalles que incluye la escenografía y el desarrollo de la acción no es ni casual ni baladí.  Según Cristian Campos, en la primera escena ya tenemos todos los signos que se van a desarrollar en la película.  Aparece Alice desnuda, de pie, de espaldas, en una habitación de su casa, con unas cortinas rojas, unas columnas que formarían un arco y unas raquetas en el suelo.

El color rojo representaría lo psicológico, se refiere al sexo y sus implicaciones, que es de lo que fundamentalmente trata el lado superficial de la película.  Las raquetas harían mención a lo político, como un juego en el que Alice sería el objeto que pasa de un campo a otro de los hombres.  Y lo esotérico quedaría reflejado por ese portal entre columnas como paso hacia lo desconocido o lo sagrado.

Como pretendo incentivar al visionado de la película a quien no la haya visto, voy a contar muy poco del argumento y me centraré, en las claves a observar para entender determinadas cuestiones que se encierran en este film.

Primero los colores.  El rojo y el azul se van alternando en la escenas, o se solapan con determinados significados para la historia que en ese momento se representa. Serían antagónicos; el rojo es el símbolo del sexo, la infidelidad y los celos; el azul lo es del hogar, la inocencia y el amor conyugal.  Como ejemplo del manejo de estas gamas cromáticas, referiré que el Club Sonata Café, donde Nick, el amigo de Bill, le revela datos del ceremonial, tiene dos rótulos, uno rojo y otro azul, lo que podría simbolizar que Bill va a tener un dilema sobre si optar por el desenfreno rojo o volver al azul de su casa.

Segundo, el arco iris.  La luces multicolor aparecen en casi todas las escenas, la mayoría de las veces amparándose en que es época navideña.  El arco iris representa la banalidad de la vida cotidiana, las mentiras que el neón oculta.  En todas las casas hay árboles de Navidad con luces arco iris, excepto en Somerton.  Lo opuesto al arco iris es lo subterráneo, lo oculto.  Y las dos jovencitas que le asaltan con lascivia en la primera fiesta le dicen que las acompañe “allí donde termina el arco iris”, que sería la mansión de Somerton y lo que sus paredes encierran.

Tercero, la figura de Alice.  La postiza imagen rayana en la ingenuidad de Alice oculta una postura hipócrita.  Se pasa media película frente al espejo, símbolo de vanidad y coquetería, pero también de su dualidad.  Ella está en el paro y es sostenida económicamente por Bill.  Así, su única actividad conocida en ese momento sería acicalarse como una mujer florero para convertirse en un objeto sexual como trofeo erótico para quien pone el dinero: su marido.  Un forma bien vista de prostitución. 

Cuarta, las mujeres de la película.  Hay dos tipos: las intrascendentes y las prostitutas.  Éstas últimas son todas pelirrojas y sus cuerpos son casi idénticos, serían indistinguibles, incluso Helena, la hija, que en algún momento de la película parece que está siendo iniciada también para una suerte de prostitución, ya sea legal o ilegal.  Estas similitudes se interpretan psicológicamente como que Bill continuamente busca la misma mujer.  Pero políticamente podría pensarse que son meros objetos intercambiables y fácilmente reemplazables al servicio del sexo masculino.

Quinta, la última frase de la película, en la que Alice le propone literalmente follar a Bill como mejor resultado al momento que allí han llegado.  Los que optan por el análisis psicológico opinan que la epopeya de Bill le ha llevado a la vuelta a casa y a la seguridad del sexo conyugal.  Los esotéricos dice que Bill ha sido iniciado, al igual que en paralelo, aunque no se ha visto, lo ha sido Alice y entonces, lo que verdaderamente le propone en regresar al ritual del sexo, sólo follar, incluyo con otros, tal como ella hizo en su sueño.  Los políticos ven que Alice, en realidad, no tiene nada más que ofrecerle, sus únicas opciones son la irrelevancia o la prostitución.

Otras claves indicadas en el blog Las monedas de Judas se dirigen hacia la sociedad secreta, quizá remedo de los Iluminati, que utiliza los rituales relacionados con la energía física, la kundalini, como forma de alcanzar un estado de elevación frente a fuerzas opuestas como la vida y la muerte, la lujuria y el dolor, lo masculino y lo femenino, la luz y la oscuridad, cuyo enfrentamiento acaba en un gran momento orgásmico de la iluminación, lo que curiosamente, nunca ocurre en el película, es decir, observamos muchos contactos sexuales pero, en ningún momento, ningún personaje obtiene el culmen sexual.  Quizá el mensaje de Kubrick sea que nuestra sociedad todavía no está preparada para la auténtica unión de las esencias masculina y femenina.  Es decir, que todavía tenemos los ojos bien cerrados.

Kubrik murió justo cuando entregó la película.  ¿Muerte provocada por los Iluminati?

Este programa cuenta con el respaldo de la Escuela de Cine Un perro andaluz y la colaboración de la tertulia Habladores de Cine.

Te deseo paz y alegría serena

Hasta pronto.

23º Bocadito de cine - Entrevista a Vicky Calavia sobre ProyectAragón

23º Bocadito de cine - Entrevista a Vicky Calavia sobre ProyectAragón

Escuchar audio en:

http://www.ivoox.com/bocadito-cine-n-23-entrevista-a-audios-mp3_rf_3840079_1.html 

Sobre Mujeres que llenan mis noches

Sobre Mujeres que llenan mis noches

La idea para crear este libro de relatos surgió en 2008, mientras leía "Museo de la soledad", de Carlos Castán, quien recrea en ese libro perfiles nostálgicos de novias perdidas.  Desde ese excelente trampolín literario me llené de intención para buscar entre mi historia vericuetos amorosos o amatorios que, más o menos biográficamente, surcaran caminos literarios a modo de relatos.

Tardé, como es habitual en mi vena creadora para pulir una historia, varios años en concretar la idea, nada menos que cinco.  Antes, ya le puse título, inspirado en la canción de Sabina "19 días y 500 noches".

 Tanto la quería
que tardé en aprender
a olvidarla diecinueve días
y quinientas noches.

Han quedado siete relatos, siete cuentos de amor, con pinceladas autobiográficas, algunas de brocha gorda, otras de trazo fino, que transitan por la España de mis años de transición desde la adolescencia a la juventud, mientras me iba sumergiendo en aconteres externos que no rimaban ni en asonante con los míos.  Pura Historia que transcurre a tu lado como la tuya y sin querer.

De 1974 a 1981, recorro el septenio con miradas a esa sociedad que renació a la libertad sobrevenida con una madurez que ahora echamos de menos, y así, cada episodio relatado se mueve por los interiores de personajes que sufren heridas por el amor incomprendido.

 "La mora" es el primer relato.  Es Cristina, y Cristina existió en mi historia, sea entonces un homenaje a ella, a quien no he vuelto a ver más, como tampoco he vuelto a ver a Eva ni a “Rita”, los desamores de iniciación romántica que se incluyen en el texto.  Existió el restaurante Fujiyama, en la avenida de San José.

En “Un mechón rebelde”, el protagonista se enfrenta a la iniciación en el amor, a la iniciación abrupta en la política, satinada de la percepción de la muerte y la supervivencia.  Acaba de morir Franco.

En la España aún pacata, rancia, llena de pasado con olor a podrido, existen liberaciones que pocos conocen como una tentación hacia el abismo del placer, y quizá del poder.  Hay un paso para llegar hasta allí, se trata de traspasar o no la línea roja.  Sexo, drogas y rock and roll salpican a “Las tentaciones”, envolviendo una pérdida de la virginidad algo más que la genital.

“…cuando pierdes el miedo”. ¿Quién no ha vivido un amor de verano, un amor de playa, tan sentido en la entraña que sirve como refugio del recuerdo en los momentos donde la vida te sacude con el dolor de las ausencias? Pero un amor de verano también puede hacernos descubrir otros mundos más allá de los cálidos de nuestro terruño, más allá de nuestra supuesta robustez familiar.  Ella, Denisse, vence al temor, vence al terror.

El servicio militar dejó de ser obligatorio para los quintos del Mundial.  Comencé la mili tres años antes, en 1979, en Aviación, que así llamábamos al Ejército del Aire.  En ese ambiente envuelvo la historia de Tania, una mujer que logra superar el drama familiar dejando atrás en su madurez al protagonista, que se debate ante la petición de responsabilidad que le hace la vida… “Suena el sliencio” como título en referencia al toque cuartelero para irse a dormir.

¿Existen los amores que esperan a otros amores en otras vidas? ¿Puede saberse quién es tu alma gemela… o uno sí y otro no?  “El marfil y sus dedos” une a una pianista madura con un joven que huye del dolor.  Magia. Misterio. Ritual.

En 1981, el veintitrés de febrero, la España democrática descubrió que guardaba demasiados restos de militarismo en su seno que no congeniaban con las libertades civiles que se atisbaban. En “La chica de Montemolín”, dos muchachos viven el acercamiento a su noviazgo desde lo formal, en la tradición que aún vivían los nacidos en los años 60.  Recreo mi barrio de origen, el barrio de Montemolín en Zaragoza, y el título del relato nació inspirado en la canción “La chica de Ipanema”.

Niña de cuerpo dorado
por el sol de Ipanema,
con su balanceo
es todo un poema,
la chica más linda
que he visto pasar.

Hay claves ocultas, unas son intrascendentes, otras intencionadas, que están y no están en todos o casi todos o pocos o uno de los relatos.  ¿Hay uno o siete protagonistas? ¿Cuál es su nombre? ¿Qué significa el amonites? ¿Es Sofía un personaje real? ¿Qué frase se repite en los relatos?  ¿Cuántas veces se menciona Montemolín? ¿Por qué se repite el nombre de una mujer?

He querido describir amores en pareja haciendo un viaje al pasado para liberar unas sensaciones y unos sentimientos que se enquistan si no los revives y que pasan de tumores a humores con más facilidad si los compartes en una cancha abierta, aunque sea con un solo espectador que actúe como contrapunto de tanta fantasía, el recuerdo. Los versos de cada encabezado fueron algún día invitados en mi mesita de noche.

Aquí van historias de amor que miran atrás sin añoranzas, son intentos de explicación.

Leerlas te puede sanar.

"Mujeres que llenan mis noches", Editorial Certeza, Zaragoza, 2014, 89 páginas.

 

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